Timothée Chalamet y el renacimiento del cine original con ‘Marty Supreme’

El actor y Josh Safdie nos devuelven la emoción del cine independiente con una historia vertiginosa, ambientada en el Nueva York de los años 50, sobre sueños imposibles, ping pong y ambición desmedida.

Un salto al vacío desde una plataforma más alta

En una época donde las franquicias dominan la taquilla y la originalidad parece escasa, Timothée Chalamet y el director Josh Safdie apuestan por todo con ‘Marty Supreme’, una frenética y estilizada historia ambientada en el Nueva York de los años 50, centrada en el singular viaje de un judío neoyorquino con aspiraciones extraordinarias: convertirse en el mejor jugador de ping pong del mundo.

Chalamet interpreta a Marty Mauser, un joven que trabaja en una tienda de calzado y que, contra todo pronóstico y contexto social, decide apostarlo todo por un sueño tan insólito como ambicioso. Ambientada con una estética vibrante y un ritmo que no da tregua, la película supone también un espejo de las propias trayectorias de Chalamet y Safdie: individuos obsesionados con llegar más allá, con rozar lo grandioso en cada obra que firman.

Marty Mauser: el reflejo de una ambición americana

Basada parcialmente en el mítico Marty Reisman, figura excéntrica del ping pong neoyorquino de mediados del siglo XX, la narrativa toma prestado su espíritu rebelde y mercurial para articular un retrato más amplio del hustler estadounidense, un tipo nacido del cruce entre la necesidad y el desparpajo.

Chalamet, que declaró estar "en persecución de la grandeza" tras rodar la cinta y recibir un premio del Sindicato de Actores por encarnar a Bob Dylan en A Complete Unknown, encontró en Marty el espacio perfecto para canalizar su energía y disciplina.

“El regalo de mi vida es este trabajo”, dijo el actor durante una entrevista en Manhattan. “Si no estás subiendo, estás bajando. ‘El que no está ocupado en nacer, está ocupado en morir’, como dijo Dylan.”

Un presupuesto indie… de blockbuster

Que A24, estudio emblemático del cine independiente, haya apostado más de 70 millones de dólares por una película original con calificación R demuestra hasta qué punto creen en el potencial de Marty Supreme. No es para menos: durante su estreno limitado en solo seis salas, rompió récords de recaudación por pantalla, llenando 92 funciones.

El despliegue publicitario fue tan excéntrico como efectivo: desde videos falsos de Zoom con el equipo de marketing, hasta un dirigible naranja sobrevolando Los Ángeles con el lema “Dream Big”. Incluso se organizó un torneo real de ping pong en Nueva York, el ‘Airbnb Marty Supreme Invitational’, con presencia del propio Chalamet.

Josh Safdie: ping pong, cine y obsesiones personales

Para Josh Safdie, la película no es solo una historia más, sino un ejercicio de memoria y entrega personal. Él mismo intentó alguna vez ser jugador profesional de ping pong, pasión que trasladó al guion y que decora su oficina actual, llena de paletas, trofeos y referencias al deporte y a la cultura neoyorquina de otra época.

“Mi padre siempre fue un soñador”, recuerda Safdie. “Cuando le preguntaba de niño de dónde venía, respondía: ‘Vienes de las estrellas’. Me dejó esa sensación de que el futuro era inmenso.”

Una sinergia iniciada en 2017

Safdie conoció a Chalamet en la premiere de Good Time, poco antes de que Call Me By Your Name lo convirtiera en estrella. Desde entonces, el director sintió que había algo especial en su energía, una visión clara y una audacia juvenil. Lo bautizó, irónicamente, como “Timmy Supreme”.

Le envió un clip de jugadores de ping pong de 1948 acompañado de música de Peter Gabriel con el mensaje claro: esto no será un filme clásico de época, sino una cinta del pasado contada como si fuera el presente. El actor se comprometió de inmediato y comenzó su entrenamiento en el set de Dune.

El Nueva York cinematográfico revive en Marty

La tradición del cine neoyorquino corre por las venas de Marty Supreme. El diseño de producción recayó en Jack Fisk —colaborador de Terrence Malick, David Lynch y más—, mientras que el legendario cineasta Abel Ferrara tiene un papel secundario. Así, la película se emparenta con obras icónicas como The French Connection (1971) o McCabe and Mrs. Miller, en estética, carga urbana y tono crudo.

“Estoy tratando de absorber todo ese legado en mi trabajo”, comenta Safdie. “Por eso fiché a Ferrara. Quiero encarnar esa herencia.”

Originalidad vs franquicia: la lucha por el alma del cine

En medio de recortes de presupuesto y decisiones cada vez más seguras en los grandes estudios, muchos creadores defienden la necesidad de volver al cine original como motor creativo. Chalamet, que también encabeza mega proyectos como Dune, insiste:

“Me encantaría ver más películas originales. Son las más emocionantes. Cada vez que empiezo a ver una, ya me agrada solo por el hecho de ser original.”

Incluso cita a Denis Villeneuve: “Cuando rodábamos Dune 3, Denis me dijo que se dio cuenta de que ya no hace películas para otros cineastas, sino para el público real.”

Una escena icónica: corriendo por Nueva York a toda velocidad

Para filmar la imagen promocional más potente —Marty corriendo por la ciudad—, Safdie cerró dos bloques completos de Manhattan para permitir que Chalamet alcanzara la máxima velocidad real. Un símbolo visual de una carrera impulsada por la urgencia y la ambición, tanto del personaje como del actor.

Una película con corazón millennial y alma clásica

‘Marty Supreme’ combina el lenguaje visual moderno con referencias culturales antiguas, creando una amalgama que habla tanto a las nuevas generaciones como a los cinéfilos más nostálgicos.

La crítica ya lo plantea como posible contendiente a los Oscar. De ganar su primer Premio de la Academia, Chalamet consolidaría su lugar no solo como galán moderno, sino como actor comprometido con la profundidad y el riesgo.

Un retorno a las raíces: Chalamet frente al Hudson

El actor vuelve a sus orígenes al filmar en lugares donde creció —Hell’s Kitchen, piers de la costa oeste de Manhattan— y reconoce sentirse más maduro en su oficio:

“Mi arte ha evolucionado no como argumento de marketing, sino como un hecho humilde”, afirma desde un banco frente al agua. “Volver aquí, donde jugaba al fútbol de niño... es un sueño.”

¿Una nueva era para el cine independiente?

Marty Supreme no sólo desafía las convenciones temáticas y estéticas de Hollywood, también se posiciona como emblema de lo que podría ser una nueva etapa dorada del cine original. Una era donde actores consagrados, directores combativos y estudios valientes vuelven a apostar por obras disruptivas, arriesgadas y profundamente humanas.

Como diría Marty Mauser desde su máquina de coser o empuñando su paleta frente a un rival más alto y mejor preparado: soñar en grande es la única opción.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press