Fe y resiliencia en Siria: Cuando la Navidad florece entre las cenizas de la tragedia
Tras un atentado suicida en una iglesia que dejó 25 muertos, la comunidad cristiana de Dweila se reúne para conmemorar a sus mártires y reafirmar su fe durante la temporada navideña
Una Navidad diferente en Dweila, Siria
En el pueblo de Dweila, a las afueras de Damasco, en Siria, la Navidad ya no es simplemente una celebración decorada con luces y regalos. Hoy es símbolo de resistencia, un homenaje sentido a los 25 fieles asesinados por un atentado suicida ocurrido apenas seis meses atrás en la Iglesia Ortodoxa de San Elías. Este año, en lugar de adornos envolviendo el espíritu navideño habitual, en las paredes de la iglesia cuelga un árbol de Navidad formado con luces de neón y coronado con los rostros serenos de los mártires.
Entre ellos, los nombres de Boutros y Gergis Bechara, junto a Milad Haddad, resuenan como los de verdaderos héroes, quienes impidieron una matanza aún mayor empujando al atacante fuera del centro de la iglesia mientras detonaba su chaleco explosivo. Su sacrificio ayudó a salvar la vida de cientos.
El valor de la fe en medio de la devastación
“Si no fuera por ellos, tal vez no habría quedado vivo ni uno solo de los más de 400 asistentes”, comenta Imad Haddad, hermano de Milad, mientras observa la imagen iluminada del peculiar árbol con lágrimas que apenas puede contener. Aunque reconoce que no ha decorado su hogar este año, asistir a la misa le ayuda a enviar un mensaje de resistencia: “somos creyentes, somos fuertes, y nos mantenemos firmes a pesar de todo”.
La viuda de Boutros Bechara, Thana al-Masoud, también estuvo presente, pero la tristeza aún pesa demasiado: “No hay Navidad este año, ni el próximo, ni el siguiente. Él fue elegido por Dios para convertirse en mártir, pero el dolor es una carga difícil”.
Una herida que aún sangra
El ataque, atribuido a un supuesto grupo vinculado al Estado Islámico, devastó nuevamente la frágil confianza de las minorías religiosas en Siria. Desde el inicio del conflicto en 2011, los cristianos han sido blanco de numerosos ataques sectarios, como secuestros de clérigos y la destrucción de templos cristianos, lo cual provocó el éxodo de cientos de miles de cristianos del país.
Antes de la guerra, se estimaba que los cristianos representaban el 10% de una población de 23 millones. Hoy, esa cifra ha disminuido dramáticamente, erosionando siglos de presencia cristiana en la región.
Nacimiento, no de un niño, sino de la esperanza
En contraste con el miedo y la destrucción, la fe de muchos ha resurgido con una intensidad sorprendente. Juliette Alkashi, inmigrante retornada desde Venezuela, perdió a su esposo Emile Bechara en el ataque. A pesar de ello, no se ha rendido: “Si uno muere orando en la iglesia, es porque Dios lo quiso así”. Hoy vive por y para su hijo de tres años, a quien quiere educar como ejemplo de esperanza y continuidad.
El sacerdote de la iglesia, Yohanna Shehadeh, reconoce el temor de sus feligreses, pero afirma que siguen orando por la paz: “No puedo decir que no hay miedo. Pero no solo hablo de los cristianos; todos los sirios tienen miedo”.
La fe como protesta silenciosa
En medio del drama nacional y el caos geopolítico, miles de cristianos sirios como los de Dweila eligen celebrar la Navidad no desde el consumo o la distracción, sino desde la memoria, el sacrificio y una fe que se vuelve más robusta mientras más es puesta a prueba.
El testimonio de Hadi Kindarji, uno de los presentes durante la explosión, ilustra cómo la espiritualidad ha tomado un nuevo lugar para muchos. “Vi una columna de humo elevándose y escuché una voz diciéndome: ‘No te abandonaré, no te dejaré’”. Sintió, en ese momento, como si la presencia divina le envolviera por completo.
El atentado y el complejo balance político en Siria
El atentado ocurrió el 22 de junio de 2023, al interior de la iglesia durante la misa dominical. Fue el primer ataque a un templo cristiano en años, lo que trajo nuevas preocupaciones sobre el estado del país bajo el incipiente gobierno interino liderado por Ahmad al-Sharaa.
Según informes preliminares, el ataque fue orquestado por una célula islámica que también tenía como objetivo un santuario chiita. La organización Saraya Ansar al-Sunna se adjudicó la acción, aunque fuentes oficiales insisten en que el grupo es una fachada del Estado Islámico (ISIS).
El descenso de la seguridad y la falta de control de facciones armadas por parte del nuevo gobierno han hecho que muchos cristianos no solo teman por su vida física, sino también por la posibilidad de seguir practicando su fe con libertad.
Un árbol de Navidad que habla sin palabras
Quizás nadie lo dijo mejor que Thana al-Masoud: “Nuestros mártires fueron elegidos para ser santos y difundir el mensaje del Señor”. Esas palabras, imbuídas no solo de dolor, sino de una convicción profunda, resumen el sentir de toda una comunidad. Este diciembre, en Siria, la Navidad no se celebró: se reafirmó.
Cada vela encendida, cada imagen colgada en el árbol de luces, cada misa celebrada en medio de la amenaza, es un acto de resistencia. Una prueba viva de que la fe, cuando es genuina, no muere ni con las balas, ni con los explosivos, ni con el odio.
Así, mientras suenan los cánticos navideños entre las ruinas del altar, lo que emerge en Dweila es un nuevo tipo de espiritualidad: una que no olvida su sangre derramada, pero que también no renuncia al amor, ni al perdón, ni a la esperanza.
