Realidad virtual para adultos mayores: el viaje digital que combate la soledad y estimula la mente
Cómo una tecnología nacida para entretener se convirtió en una herramienta terapéutica y emocional para cientos de residencias de ancianos
En una sala tranquila en California, un grupo de personas mayores en silla de ruedas exploran selvas tropicales, vuelan en globo aerostático y nadan con delfines—todo sin moverse de su asiento. ¿La clave? La realidad virtual (VR).
Lo que alguna vez fue una herramienta concentrada casi exclusivamente en videojuegos o entrenamiento militar, hoy la realidad virtual está revolucionando la vida de los adultos mayores al ofrecerles una forma poderosa y emocional de romper con el aislamiento. Compañías como Rendever, con sede en Massachusetts, están liderando esta transformación implementando programas de VR en más de 800 comunidades geriátricas en Estados Unidos y Canadá.
Un pasaporte digital personalizado: del sofá al mundo
La promesa de la VR no es solo mostrar paisajes exóticos con detalle, sino algo mucho más profundo: reconectar a los adultos mayores con sus memorias, sus pasiones y, sobre todo, entre ellos.
Ginny Baird, de 81 años, dice que fue "como bucear sin tener que aguantar la respiración". Tras colocarse el visor VR, ella y sus compañeros en The Terraces en Los Gatos, California, se encontraron rodeados de delfines, nadando con ellos mientras agitaban los brazos desde sus sillas.
Para Sue Livingstone, de 84 años, la experiencia fue aún más emocional: explorar virtualmente su antiguo vecindario en Queens, Nueva York. "No se trata solo de verlo otra vez, sino de todos los recuerdos que eso trae".
La tecnología como puente emocional y social
“La soledad mata”, dicen los expertos. Y estudios recientes lo respaldan. Según un informe del National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, más de un tercio de los adultos mayores de 45 años en EE.UU. se sienten solos, y casi una cuarta parte de los mayores de 65 están socialmente aislados.
Con esa realidad en mente, empresas como Rendever diseñaron software personalizado que no solo entretiene, sino que busca crear conexiones humanas reales en un entorno completamente virtual. Las sesiones de VR se han convertido en puntos de conversación entre residentes. Les dan temas de los que hablar, recuerdos que compartir y mucho más.
Adrian Marshall, directora de vida comunitaria en The Terraces, lo confirma: “Una vez que uno prueba una sesión, empieza a hablar de ese viaje. Y otros empiezan a interesarse. Se convierte en el inicio de nuevas amistades”.
Rendever: una misión nacida del amor familiar
“Todo comenzó con mi abuela”, cuenta Kyle Rand, cofundador y CEO de Rendever. Estudió neuroingeniería en Duke University, y al ver cómo su abuela lidiaba con el aislamiento al envejecer, se propuso encontrar una solución.
Hoy, con el apoyo de un subsidio de casi 4,5 millones de dólares del NIH (National Institutes of Health), Rendever está expandiendo su trabajo más allá de residencias para explorar cómo reducir el aislamiento también entre adultos mayores que aún viven en casa.
Una de las aplicaciones más emocionantes es la posibilidad de recrear recuerdos específicos. Desde asistir a bodas familiares que la distancia impide presenciar físicamente, hasta tocar notas virtuales en un concierto en Red Rocks como lo hizo con alegría la residente Almut Schultz, de 93 años.
¿Terapia para la mente y el alma? La ciencia lo dice
- Un metaanálisis de 2021 publicado en la revista Aging & Mental Health sostuvo que las intervenciones de VR pueden tener un impacto positivo en la función cognitiva y el bienestar psicológico en mayores.
- La neuropsicóloga Katherine Dupuis de Sheridan College señala: “Si se usa de forma significativa y controlada, la realidad virtual puede ser muy útil y evitar el exceso de tiempo frente a pantallas”.
- Pallabi Bhowmick, investigadora de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, añade: “Los adultos mayores quieren adaptarse. Solo necesitan que las tecnologías tengan un propósito emocional para ellos”.
Más allá del entretenimiento: la realidad virtual frente a la demencia
En comunidades como The Forum en Silicon Valley, la VR también se usa como parte de terapias para el deterioro cognitivo. Bob Rogallo, un residente de 83 años con demencia, no puede hablar, pero por primera vez en mucho tiempo sonrió y asintió con entusiasmo mientras recorría virtualmente el Parque Nacional Glacier.
Para su esposa Sallie, la experiencia fue una ventana al pasado: “Me hizo desear tener 30 años menos para volver a hacerlo en persona”.
Una revolución silenciosa en el envejecimiento
Este tipo de tecnologías inmersivas están ayudando a reconfigurar lo que significa envejecer. En lugar de estar asociados al olvido, la lentitud o la soledad, los mayores pueden ahora sumergirse en mundos nuevos o revivir los propios con asombrosa intensidad.
Y quienes ya han experimentado su impacto afirman que no hay vuelta atrás. “Esto le da sentido a nuestros recuerdos. Los hace tangibles otra vez”, comenta otro residente.
Ya sea volando sobre las montañas suizas, nadando entre corales, tocando un piano en un teatro o simplemente viendo a un nieto decir "hola" desde el otro lado del país, el mundo virtual puede, sorprendentemente, acercarnos al mundo real.
En palabras de Kyle Rand: “Nuestro cerebro depende fuertemente de la conexión social. Si podemos usar la tecnología para fortalecer eso, ¿por qué no hacerlo?”
Hacia un futuro más humano con ayuda de la tecnología
La aceptación tecnológica entre adultos mayores ha sido más acelerada de lo que históricamente se esperaba. Según un informe de Pew Research Center, el 73% de los estadounidenses mayores de 65 años usan internet, y cada vez más personas mayores se sienten cómodas interactuando con dispositivos inteligentes.
Ahora con el avance de tecnologías como realidad aumentada (AR) e inteligencia artificial (IA), las posibilidades se amplían aún más: imaginemos experiencias personalizadas según las emociones, recuerdos o rutinas de cada residente.
Rendever y compañías como Mynd Immersive, con base en Dallas, ya están trabajando en esa dirección. La integración de datos biométricos, respuestas emocionales y perfiles cognitivos está en marcha, lo cual permitirá aún mayor precisión terapéutica en cada sesión de VR.
La tendencia es clara: la vejez ya no será sinónimo de abandono ni de repetición inerte. Gracias a la tecnología, en especial la realidad virtual, el presente y el futuro ofrecen más razones para sonreír. Desde mundos imaginarios hasta recuerdos reales, cada viaje con un visor puesto puede construir un puente entre corazones, generaciones y épocas.
Y, como dicen en The Terraces, comparando la experiencia con su juego favorito de dominó, “la VR es el nuevo Mexican Train”.
