Japón redobla su apuesta militar: ¿nueva potencia armamentista del Pacífico?

Con un presupuesto récord de defensa y tensiones crecientes con China, el país asiático toma medidas que redefinen su antigua postura pacifista.

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En un movimiento que ha despertado preocupación entre sus vecinos y atención internacional, Japón ha aprobado un presupuesto de defensa récord de más de 9 billones de yenes —equivalentes a aproximadamente 58 mil millones de dólares— para el año fiscal 2026. Esta cifra no solo constituye un aumento del 9.4% respecto al año anterior, sino que también consolida a Japón como el tercer país con mayor gasto militar del mundo, detrás de Estados Unidos y China.

¿Qué hay detrás del aumento presupuestario?

La propuesta, presentada por el gabinete de la primera ministra Sanae Takaichi, forma parte de un programa de cinco años que busca duplicar el gasto militar hasta alcanzar el 2% del Producto Interno Bruto. Este objetivo fue impulsado tanto por presiones internas como externas, especialmente de Estados Unidos, y ha sido alcanzado dos años antes de lo previsto, según confirmó el Ministerio de Finanzas.

Desde la reforma constitucional posterior a la Segunda Guerra Mundial, Japón se ha adherido al principio de autodefensa. Sin embargo, las recientes medidas marcan una clara ruptura con esa tradición. El nuevo presupuesto enfatiza el fortalecimiento de "capacidades de ataque preventivo" con la adquisición de misiles de largo alcance —como el Type-12 desarrollado localmente, con un alcance de hasta 1,000 km— además de sistemas de defensa no tripulados terrestres, marítimos y aéreos bajo el ambicioso programa SHIELD.

Una respuesta a un entorno regional cada vez más tenso

El nuevo plan militar de Japón no puede entenderse sin observar su entorno geopolítico. El país enfrenta múltiples amenazas percibidas:

  • China: Nombrada en la estrategia de seguridad de 2022 como "el mayor desafío estratégico", las acciones recientes del gigante asiático han exacerbado esta percepción. En noviembre, después de que la primera ministra Takaichi sugiriera que Japón podría involucrarse militarmente si China actúa contra Taiwán, Pekín reaccionó con furia. Unos días después, buques y aviones chinos realizaron maniobras cerca de las islas del suroeste japonés, elevando de nuevo la temperatura diplomática entre ambos países.
  • Corea del Norte: Continúan las pruebas de misiles balísticos y los lanzamientos de satélites de vigilancia. Japón, junto con Corea del Sur y EE.UU., ha intensificado su cooperación trilateral.
  • Rusia: La guerra en Ucrania y la creciente cooperación militar entre Moscú y Pekín también forman parte del cóctel que motiva a Japón a adoptar una posición más agresiva militarmente.

Las maniobras militares chinas cerca de Iwo Jima en junio —cuando dos portaviones fueron detectados operando simultáneamente— alimentaron aún más los temores de Tokio. Como respuesta, el Ministerio de Defensa de Japón abrirá una nueva oficina especializada en analizar estrategias operativas contra la expansión china en el Pacífico.

Los drones como columna vertebral defensiva

Uno de los pilares del nuevo presupuesto es el desarrollo y despliegue de armas no tripuladas. El gobierno invertirá más de 100 mil millones de yenes (640 millones de dólares) en una red de drones submarinos, aéreos y terrestres que se espera esté operativa para marzo de 2028.

Inicialmente, se espera que una parte importante de esta tecnología se adquiera fuera de Japón, con potenciales proveedores como Turquía e Israel, países que han demostrado liderazgo en innovación de drones militares.

Colaboración militar internacional y apuesta por la industria de defensa

Japón busca reforzar su industria nacional de defensa fortaleciendo asociaciones estratégicas. En ese sentido, destaca su participación en el desarrollo conjunto —con Reino Unido e Italia— de una nueva generación de cazas de combate que pretende entrar en servicio en 2035. Se invertirán más de 160 mil millones de yenes (alrededor de 1,000 millones de dólares) en este ambicioso proyecto.

En otro frente, Australia ha seleccionado a Mitsubishi Heavy Industries para modernizar su flota naval, lo que supone un impulso significativo al sector armamentístico japonés. El gobierno también destinará cerca de 10 mil millones de yenes (64 millones de dólares) al fortalecimiento de la base industrial y la facilitación de exportaciones de armas.

¿Una vuelta al militarismo o una respuesta necesaria?

Las voces críticas dentro y fuera de Japón acusan al gobierno de revertir décadas de diplomacia pacífica. Las protestas ciudadanas y de legisladores de oposición señalan que un aumento tan agresivo en el gasto militar podría desencadenar una peligrosa carrera armamentista en Asia Oriental.

Al contrario, defensores de la medida, incluyendo miembros del Partido Liberal Democrático (PLD), argumentan que Japón simplemente está adaptándose a la realidad de un entorno cambiante. “China no ha mostrado límites en su expansión y Corea del Norte sigue desafiando con misiles. Necesitamos estar preparados”, comentó un portavoz del partido en declaraciones recientes al diario Asahi Shimbun.

¿Cómo financiar el gasto militar récord?

El fuerte aumento del presupuesto de defensa se incluye dentro de un total de 122.3 billones de yenes (unos 784 mil millones de dólares). Para financiar este salto histórico, el gobierno ha anunciado futuros aumentos en los impuestos corporativos, al tabaco y, a partir de 2027, al impuesto sobre la renta.

No obstante, muchos expertos económicos, como el profesor Takashi Murakami de la Universidad de Tokio, advierten que depender de estas medidas fiscales en un país con población envejecida y bajo crecimiento puede no ser sostenible. “Japón necesita equilibrar su seguridad externa con su estabilidad económica interna”, advirtió Murakami.

Implicaciones para la alianza con Estados Unidos

Japón continúa alineándose firmemente con Washington, que ve al país como uno de sus principales aliados en la región Indo-Pacífica. De hecho, el fortalecimiento del músculo militar japonés se enmarca claramente dentro del pivote estratégico estadounidense hacia Asia. Desde documentar operaciones conjuntas hasta aumentar los ejercicios militares bilaterales, Japón y EE.UU. están consolidando un frente común contra lo que ambos califican como "acciones desestabilizadoras de Pekín".

Además de renovar su estrategia de defensa a más tardar en diciembre de 2026, Japón seguirá fortaleciendo la interoperabilidad con las fuerzas estadounidenses, especialmente a través de iniciativas como el escudo antimisiles compartido y el despliegue coordinado de capacidades ofensivas.

El equilibrio en juego: ¿pacifismo pragmático o militarismo velado?

Este aumento histórico del presupuesto militar japonés abre un nuevo capítulo en su política exterior y estrategia de defensa. La apuesta por drones y misiles de largo alcance, la cooperación internacional armamentista y el fortalecimiento de su industria nacional sugieren que Japón está dejando atrás décadas de relativa pasividad para convertirse en un actor militar de peso en el escenario mundial.

Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo si esta transformación fortalecerá la seguridad regional o, por el contrario, generará una espiral inexorable de armamentismo e incertidumbre. En un mundo que observa cuidadosamente cada paso en Asia Oriental, Japón camina una línea fina entre su pasado pacifista y su futuro como potencia militar.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press