¿Puede Donald Trump traer la paz a Ucrania? Entre diplomacia, misiles y geopolítica
Zelenskyy apuesta por un encuentro con Trump, mientras Ucrania y Rusia continúan escalando el conflicto en el campo de batalla
Trump, Zelenskyy y la esperanza de un alto al fuego
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, confirmó recientemente que se concretará una reunión con el expresidente estadounidense Donald Trump “en un futuro cercano”, un gesto diplomático que podría marcar un nuevo capítulo en la guerra entre Ucrania y Rusia. Esta declaración sugiere avances en las conversaciones de paz, ahora lideradas parcialmente por actores no oficiales, como Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff.
“No estamos perdiendo ni un solo día. Hemos acordado una reunión al más alto nivel - con el presidente Trump en un futuro próximo”, escribió Zelenskyy en la red social X (antes Twitter). “Mucho puede decidirse antes de fin de año”, añadió, haciendo alusión a una posible resolución parcial del conflicto.
Una guerra que no cesa: la lucha sobre el terreno
Mientras se habla de diplomacia, los combates no han disminuido. De hecho, las acciones militares continúan escalando. Recientemente, Ucrania lanzó un ataque con misiles Storm Shadow, suministrados por el Reino Unido, contra la refinería rusa de Novoshakhtinsk en la región de Rostov. Según el Estado Mayor ucraniano, “se registraron múltiples explosiones. El objetivo fue alcanzado”.
El gobernador regional de Rostov, Yuri Slyusar, confirmó el ataque e informó sobre un bombero herido en medio de las labores para extinguir las llamas.
Este ataque forma parte de una estrategia ucraniana para desestabilizar los ingresos petroleros de Rusia, que representan una parte crucial del financiamiento de sus operaciones militares. Aquí se ve una guerra no sólo de trincheras, sino también de infraestructura y economía.
La propuesta de Zelenskyy: desmilitarización con condiciones
Lo más interesante de los recientes movimientos diplomáticos es la señal de disposición por parte de Zelenskyy a retirar tropas del Donbás, a condición de que Moscú haga lo mismo y que la zona se convierta en un territorio desmilitarizado bajo supervisión internacional.
Esta postura refleja una clara estrategia: mostrarse dispuesto al diálogo ante los aliados occidentales, especialmente en un escenario donde la ayuda de occidente empieza a volverse más escasa, pero sin dar señales de debilidad ante Moscú.
La respuesta rusa: más territorio, menos concesiones
Sin embargo, Rusia sigue manteniendo una postura intransigente. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zakharova, admitió que existen “avances lentos pero constantes”, pero Moscú no ha dado señales claras de querer abandonar los territorios que ha ocupado desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
Actualmente, Rusia controla casi toda Lugansk y aproximadamente el 70% de Donetsk, las regiones que componen el Donbás. Por su parte, Moscú ha exigido que Kiev ceda completamente estos territorios como condición mínima, algo que Ucrania ha rechazado rotundamente.
Misiles y drones: dos estrategias, un objetivo
Cada bando tiene una estrategia militar clara:
- Ucrania busca interrumpir la economía rusa atacando refinerías, líneas ferroviarias y depósitos logísticos con misiles y drones de largo alcance.
- Rusia se concentra en destruir la infraestructura energética ucraniana, dejando a ciudades enteras sin electricidad, calefacción o agua para, como afirman autoridades en Kiev, “convertir el invierno en un arma”.
Según estimaciones del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), más del 40% de la infraestructura energética de Ucrania fue dañada o destruida durante el invierno 2022-2023 por ataques rusos, lo cual ha dejado secuelas duraderas sobre la calidad de vida de los civiles (fuente: ISW.org).
Trump, ¿la carta oculta para un acuerdo?
La inclusión de Trump en estas negociaciones no es casual ni menor. Durante su presidencia (2017-2021), fue criticado por su cercanía - real o percibida - con Vladimir Putin. Aun así, también fue el presidente que autorizó por primera vez el envío de misiles antitanque Javelin a Ucrania.
Ahora, desde su posición fuera del gobierno pero con claras aspiraciones de regresar a la Casa Blanca en 2025, Trump busca posicionarse como el líder que puede negociar una paz que el actual gobierno de Biden no ha podido alcanzar.
El expresidente ha declarado en anteriores oportunidades que podría “resolver el conflicto en 24 horas”. Aunque esto suena más a retórica populista, la idea ha calado en algunos sectores tanto en Europa como entre los republicanos más escépticos respecto a seguir enviando ayuda militar a Ucrania.
La fractura interna de Occidente
La guerra en Ucrania ya no es simplemente un tema de enfrentamiento bilateral con Rusia. Se ha convertido en un campo de batalla geopolítico global donde Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN ven cuestionada su unidad.
Países como Hungría o Eslovaquia han manifestado abiertamente su oposición a seguir enviando armamento, mientras que Estados Unidos enfrenta una creciente presión interna por reducir el gasto en conflictos en el extranjero.
En este contexto, una mesa de negociación encabezada por Trump podría ofrecer una narrativa alternativa que restablecería su capital político de cara a las elecciones de 2024, sobre todo si puede vender la idea de haber conseguido un tratado de paz.
Instrumentalizando la diplomacia: ¿ganarán los civiles?
El gran interrogante es si realmente habrá paz o si estas maniobras son sólo parte de una estrategia electoral y de posicionamiento internacional. Las víctimas del conflicto -los civiles ucranianos y también muchos rusos- siguen siendo las principales afectadas.
Según datos de la ONU, más de 9.000 civiles han muerto desde el inicio del conflicto, con más de 14 millones de desplazados internos o refugiados.
La población que aún resiste en ciudades como Mykolaiv, golpeada nuevamente por ataques de drones rusos que dejaron parte del municipio sin electricidad, sólo puede mirar con escepticismo las noticias diplomáticas, pues para ellos la guerra sigue presente todos los días.
¿Qué se puede esperar?
No está claro si un eventual encuentro entre Trump y Zelenskyy será suficiente para cerrar un acuerdo con Rusia, que sigue exigiendo ceder territorios ucranianos. Sin embargo, lo que es evidente es que tanto Kiev como Moscú están buscando ganar terreno también en la arena diplomática, no solo en el campo de batalla.
Lo cierto es que, al margen de las bombas, drones, misiles y banderas, hay una guerra por la narrativa que también se libra en medios de comunicación, redes y diplomacia. Ante esto, las palabras de Zelenskyy sobre una reunión con Trump antes de fin de año abren una nueva fase en este conflicto.
Si esa reunión se da y logra generar avances, no solo moverá las placas tectónicas de la guerra en Ucrania, sino que también puede transformar el tablero geopolítico global hacia 2024.