Yemen y la Frágil Alianza: Separatistas, Saudíes y Emiratíes en una Lucha por el Sur
Tensión en el sur de Yemen: el conflicto interno se recrudece por el papel contradictorio de los países del Golfo y las acusaciones de violaciones a los derechos humanos
Un conflicto que no encuentra tregua
Desde hace más de una década, Yemen es el escenario de una de las guerras civiles más complejas y devastadoras del mundo. Lo que empezó como un conflicto entre el gobierno y los insurgentes hutíes ha evolucionado en una lucha de múltiples frentes, protagonizada por actores regionales, milicias locales y grupos separatistas con intereses dispares. Uno de los focos más recientes de tensión ha surgido en el sur, donde el Consejo de Transición del Sur (STC), respaldado por los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ha chocado con los intereses del gobierno reconocido internacionalmente y apoyado por Arabia Saudita.
STC vs. Gobierno: fractura dentro de la coalición
El STC, que aboga por la restauración del antiguo Estado independiente del Sur de Yemen (que existió hasta 1990), ocupó recientemente las gobernaciones de Hadramout y Mahra. Estos movimientos militares han desatado las alarmas dentro de la coalición liderada por Arabia Saudita, que ve con preocupación cómo su socio estratégico, los Emiratos Árabes Unidos, apoya directamente a una facción que desestabiliza los esfuerzos por alcanzar la paz en la región.
El general de brigada Turki al-Maliki, portavoz de la coalición, advirtió que cualquier movimiento armado que viole los acuerdos de desescalada sería “respondido inmediatamente” para proteger las vidas civiles. Esta declaración no es menor, ya que representa una grieta cada vez más visible entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, dos potencias del Golfo que oficialmente comparten el mismo objetivo de derrotar a los hutíes, pero que compiten indirectamente por influencia en el sur de Yemen.
Del aliado al adversario implícito
Este conflicto interno dentro de la coalición no es nuevo, pero se ha intensificado en el último año. El traslado del STC hacia áreas estratégicas ricas en petróleo, como Hadramout, y el desplazamiento de soldados de las Fuerzas del Escudo Nacional (apoyadas por Arabia Saudita), demuestran el pulso de poder en el que están inmersas ambas potencias del Golfo. Mientras Arabia Saudita busca mantener una unidad forzada en el sur, Emiratos impulsa a los separatistas del STC, quienes desean una escisión total del norte y sur del país.
Diplomacia estadounidense y su limitada influencia
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, expresó su “preocupación” por los recientes acontecimientos en el sudeste de Yemen y pidió diplomacia para lograr una “solución duradera”. Agradeció el liderazgo diplomático de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, pero estas palabras fueron más un formalismo que una acción concreta. La realidad en el terreno refleja cómo los aliados de Estados Unidos en la región marchan por senderos cada vez más divergentes.
Los riesgos para la población civil
Ambos lados han intercambiado acusaciones de violaciones a los derechos humanos. Turki al-Maliki denunció que el STC ha cometido "graves y horribles violaciones contra civiles", sin presentar pruebas. A su vez, los separatistas acusaron a Arabia Saudita de llevar a cabo ataques aéreos contra sus fuerzas, una acusación que Riad no ha reconocido oficialmente.
Mientras se perpetúa el conflicto político y militar, los que más sufren son los civiles. Según la ACAPS (Assessment Capacities Project), más de 21 millones de yemeníes necesitan ayuda humanitaria en 2024, y el conflicto ha desplazado a más de 4 millones de personas en la última década.
La historia se repite: el sur como epicentro de tensiones
El sur de Yemen no es ajeno a las tensiones separatistas. Antes de la unificación de 1990, Yemen del Sur era un estado independiente, incluso con un sistema socialista respaldado por la Unión Soviética. La unificación con Yemen del Norte fue accidentada y dio lugar a una breve pero sangrienta guerra civil en 1994, cuando líderes del sur intentaron nuevamente independizarse, siendo derrotados por el norte.
La vuelta de estos fantasmas se presenta hoy a través del STC, con apoyo militar y financiero de los Emiratos. La pregunta para muchos analistas es si este empuje a la secesión pone en riesgo la integridad territorial del país de forma irreversible.
Relaciones deterioradas entre Riad y Abu Dabi
La competencia entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos ha salido a flote no solo en Yemen, sino también en otras esferas como producción de petróleo (dentro de la OPEP+) y liderazgo regional en el mundo árabe. Aunque aliados tradicionales, sus agendas diplomáticas muestran diferencias estratégicas claras.
Arabia Saudita parece inclinarse por una salida negociada en Yemen, que garantice estabilidad en sus zonas fronterizas. Mientras tanto, Emiratos Árabes Unidos busca afianzarse como una potencia de seguridad regional, utilizando actores locales como el STC para consolidar su presencia en puertos estratégicos y rutas marítimas cruciales del Océano Índico y el Mar Rojo.
¿Una bomba de tiempo?
Expertos como Peter Salisbury del International Crisis Group alertan sobre una potencial guerra entre facciones dentro de la coalición si no hay contención diplomática. “El conflicto intra-coalición podría encender una guerra interna dentro del conflicto más amplio, desplomando cualquier oportunidad de paz”, sostuvo.
La forma en la que Arabia Saudita decida actuar contra el STC en Hadramout y Mahra marcará el futuro inmediato del conflicto. ¿Será capaz de contener a sus socios separatistas sin romper completamente con Emiratos? ¿O veremos una mayor intervención militar que lo agrave todo aún más?
La voz de los líderes locales
El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad al-Alimi, convocó a una reunión de emergencia el pasado viernes, denunciando las acciones del STC como “violaciones graves contra civiles” y apelando a la coalición a actuar. En respuesta, la coalición publicó su advertencia oficial desde Riad al día siguiente, afirmando que las fuerzas del STC deben retirarse inmediatamente de las gobernaciones ocupadas y entregar sus campamentos militares.
Sin embargo, hasta el momento no se han producido señales de retirada, lo que podría desencadenar enfrentamientos nuevos en un conflicto que ya ha causado más de 377,000 muertes entre violencia directa e impactos indirectos, según cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
¿Hay espacio para el diálogo?
Con tantas fuerzas en juego y un terreno fragmentado por años de guerra, el espacio para la negociación parece estrecho. Pero no es inexistente. Algunos grupos dentro del STC, así como partes del gobierno yemení, han expresado su voluntad de reunirse bajo la mediación de Naciones Unidas u otros actores internacionales.
La comunidad internacional podría detener una potencial “guerra dentro de la guerra” si actúa rápidamente movilizando a sus interlocutores regionales. Estados Unidos, aunque se ha mostrado tibio, tiene capacidad de influencia si decide intervenir más activamente.
Una nación desgarrada
Yemen es hoy una nación desgarrada por múltiples líneas de fractura: hutíes vs. gobierno, separatistas vs. gobierno, rivales regionales con intereses superpuestos y una población civil atrapada en medio del caos. Cada día que pasa sin un acuerdo amplía la brecha y profundiza una crisis humanitaria que ha sido catalogada por la ONU como “la peor del mundo”.
El intento de controlar Hadramout y Mahra podría no ser sólo un golpe estratégico del STC, sino también el detonante de una nueva etapa en un conflicto cada vez más complejo.
Mientras el mundo mira hacia otros conflictos, Yemen sigue sangrando.
