Brigitte Bardot: la diosa del cine que se volvió fiera por los animales

De símbolo sexual a activista polémica: el intenso viaje de una leyenda francesa entre el glamour, el escándalo y la lucha por la defensa animal

La leyenda que nació en un número de revista

Brigitte Bardot nació el 28 de septiembre de 1934 en París, en el seno de una familia burguesa. Desde muy joven mostró talento para la danza, estudiando ballet con el ballet de la Ópera de París. Sin embargo, el salto a la fama llegó de forma inesperada cuando apareció en la portada de la revista Elle a los 14 años. Esa imagen llamó la atención del productor de cine Roger Vadim, quien no solo se enamoraría de su belleza, sino que reconocería su potencial para convertirse en algo más que una cara bonita.

"Y Dios creó a la mujer": el estallido de una bomba sensual

En 1956, Bardot protagonizó "Et Dieu… créa la femme" (Y Dios creó a la mujer), dirigida por Vadim, quien ya era su esposo en ese entonces. La película no solo rompió esquemas morales por su contenido sugerente, sino que convirtió a Bardot en un icono sexual instantáneo. Su interpretación de Juliette, una joven provocativa que desafía los estándares sociales de la época, provocó escándalo dentro y fuera de Francia. Más allá de su talento actoral, fue su combinación de sensualidad despreocupada y belleza natural lo que capturó la atención del mundo. El filme fue crucial en la revolución sexual de la década de 1960.

En palabras del crítico Roger Ebert: “Bardot no actuaba sensualidad, simplemente la era”.

El lado oscuro de la fama

Con la fama llegó también una de las pesadillas públicas más características del siglo XX: los paparazzi. Bardot fue una de sus primeras víctimas recurrentes. La perseguían sin tregua, incluso durante su embarazo. En una entrevista de 1982 confesó:

“Los paparazzi no disparaban para matar, pero mataron algo dentro de mí. Eran como armas de guerra, como bazucas.”

La presión mediática la llevó a intentar suicidarse poco después de dar a luz al único hijo que tuvo, Nicolas Charrier, a quien entregó a su padre biológico, el actor Jacques Charrier. Bardot explicó más tarde que no se sentía capacitada para ser madre y que sentía que su embarazo fue una invasión a su cuerpo.

Escándalos, amores y rebeliones

Mientras su popularidad seguía en ascenso, Bardot vivía también una vida llena de romances escandalosos. Se le atribuyeron relaciones con algunos de los hombres más célebres de su época, entre ellos Jean-Louis Trintignant, con quien vivió un romance turbulento mientras aún estaba casada. También fue pareja del millonario alemán Gunther Sachs, con quien se casó en 1966 y de quien se divorció tres años después.

En su autobiografía “Initiales B.B.” publicada en 1996, Bardot no se guardó nada. Habló con irreverencia de su familia, sus relaciones, sus depresiones, su rechazo a la maternidad y su visión crítica del mundo del espectáculo: “Filmar nunca fue una gran pasión para mí. Puede ser algo mortal. Marilyn Monroe murió por eso”.

De musa del cine a mártir animal

En 1973, con apenas 39 años y en la cima de su carrera, Bardot dijo adiós al cine. Se retiró a su villa en Saint-Tropez y dedicó su vida a la defensa de los animales. Vendió joyas y recuerdos de sus películas para fundar la Fundación Brigitte Bardot, centrada en la protección animal.

Conocida por su activismo intenso y a menudo frontal, Bardot desafió prácticas culturales y religiosas en diversas partes del mundo. Se opuso a:

  • La caza de focas bebé en Canadá.
  • El uso de animales en experimentos científicos.
  • Las corridas de toros en España y el sur de Francia.
  • El consumo de carne de perro en Corea del Sur.
  • El sacrificio ritual de corderos durante el Aid el-Kebir en comunidades musulmanas.

“No me interesa mi gloria pasada. Eso no significa nada ante un animal que sufre y no tiene voz para defenderse”, declaró en su cumpleaños número 73, dejando claro que su cruzada tenía un propósito irrevocable.

Premios, castigos y controversias

En 1985, el gobierno francés le otorgó la Legión de Honor. Bardot la rechazó con un comunicado que afirmaba: “No acepto premios de un país que permite que sus animales sean tratados como desechos”.

No obstante, su militancia animalista pronto cruzó los límites de la corrección política. Fue condenada en cinco ocasiones por incitar al odio racial, en especial por sus críticas a la inmigración musulmana en Francia y los rituales religiosos que implicaban sacrificios animales.

Estas declaraciones, sumadas al hecho de que su último esposo, Bernard d'Ormale, era asesor del político de ultraderecha Jean-Marie Le Pen, acentuaron su imagen de figura controvertida. Pese a que Bardot negó ser racista, sus publicaciones y posturas extremas polarizaron la opinión pública.

Rechazo a la nueva ola feminista

En 2018, en pleno auge del movimiento #MeToo, Bardot volvió a ser noticia por sus duras críticas. En una entrevista expresó que muchas actrices que denunciaban acoso sexual eran “hipócritas” y que, en su época, “para conseguir papeles, coqueteaban con los productores”.

Y añadió con provocación: “Nunca me sentí acosada. Siempre fue halagador que me dijeran que tenía un culo bonito”.

Un símbolo eterno de la ambigüedad francesa

Bardot no solo encarnó el erotismo sin culpa del cine francés de posguerra, sino también el alma contradictoria de Francia: la belleza y la rebeldía, el libertinaje y la moral, la pasarela y la protesta.

Air France utilizó su imagen en campañas publicitarias. Su figura se erigió como modelo para distintas 'Marianne', la encarnación simbólica de la República Francesa. Sin embargo, con sus posturas antiinmigración y su lengua desatada, muchas ciudades retiraron esas estatuas y bustos a finales de los 90.

Una última mirada a su cine

Aunque ella misma desacreditó su talento como actriz, algunos críticos han reevaluado sus interpretaciones, en especial en cintas como:

  • La Vérité (1960), dirigida por Henri-Georges Clouzot.
  • Le Mépris (1963), de Jean-Luc Godard.
  • Vie privée (1961), dirigida por Louis Malle.

Estas películas exhiben a una Bardot más compleja, atrapada en conflictos existenciales, víctima no solo del deseo de los otros, sino también de sus propias contradicciones.

La actriz y activista Pamela Anderson la describió como "mi madre del corazón y mi ídolo absoluto". Sin duda, Bardot sentó las bases de una nueva manera de entender el poder femenino en la cultura popular, aunque su legado resulte, como ella misma, tan fascinante como controvertido.

Del pasado mitológico al activismo visceral

Brigitte Bardot murió a los 91 años, dejando atrás no solo una filmografía seductora, sino también una lucha sin tregua por dar voz a los que no la tienen. Al final, su conexión con los animales fue su forma más honesta de existencia. En sus propias palabras:

“Entiendo a los animales perseguidos porque yo fui uno de ellos. Lo que viví no fue humano. Estaba constantemente rodeada por una jauría de la prensa mundial.”

Bardot fue símbolo, sombra, escándalo y leyenda; un torbellino que transformó todo lo que tocó, incluyendo los límites entre actriz y activista, mujer y mito.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press