Josh Allen, Philip Rivers y Trey McBride: tres historias que resumen una cara humana de la NFL
Desde la amargura de la derrota en Buffalo hasta una posible despedida en Indianápolis, pasando por un récord histórico en Arizona: así se vivió una jornada de contrastes en la NFL
La jornada de la NFL del 28 de diciembre de 2025 ofreció algo más que resultados y estadísticas. Nos dejó tres historias profundamente humanas que reflejan los altibajos emocionales del deporte profesional: la dolorosa derrota de los Buffalo Bills frente a los Philadelphia Eagles, la posible despedida definitiva de Philip Rivers como mariscal de campo de los Indianapolis Colts y el récord histórico de Trey McBride, ala cerrada de los Arizona Cardinals. Tres escenarios distintos, tres protagonistas que, desde sus trincheras, nos recuerdan por qué amamos este deporte.
Josh Allen y los Bills: entre el drama y la incertidumbre
Con solo cinco segundos en el reloj, los Buffalo Bills estuvieron a punto de completar una magnífica remontada. Josh Allen anotó un touchdown por tierra en una jugada de tush push en cuarta y gol, acercando el marcador a 13-12. Pero en lugar de seguir el protocolo convencional y patear el punto extra para forzar el tiempo extra, el entrenador Sean McDermott decidió jugársela por la conversión de dos puntos.
Allen soltó el pase presionado por la defensa y lo lanzó apenas desviado de su receptor Khalil Shakir. El intento falló y los Philadelphia Eagles se adueñaron del resultado, no sin antes contener un intento desesperado de onside kick. El error de Allen representó más que una jugada fallida; fue un símbolo de las decisiones arriesgadas y del margen mínimo de error en el fútbol americano.
Esta derrota colocó a los Bills (11-5) en la séptima posición de la AFC, a pesar de haber asegurado boleto a playoffs. Y lo que es más, le entregaron en bandeja de plata a New England su primer título divisional desde 2019. Aunque Allen ha sido la piedra angular del equipo en las últimas temporadas, la presión comienza a acumularse cuando las decisiones no acompañan los resultados.
Philip Rivers: ¿el adiós definitivo?
En Indianápolis, el panorama fue más introspectivo que trágico. Philip Rivers, de 44 años, volvió esta temporada después de un retiro de cinco años para ayudar a un equipo de los Colts diezmado por las lesiones. Aunque su estadía fue breve, dejó una huella de profesionalismo y pasión. Tras la derrota por 23-17 ante los Jacksonville Jaguars, Rivers habló con honestidad sobre la posibilidad de que este haya sido su último partido.
“Si este fue el último, lo hice a mi manera y sin remordimientos”, dijo Rivers. “Me dieron tres partidos de bonificación que no vi venir y los viví al máximo”.
Rivers jugó su inicio número 423 en la NFL, superando a Warren Moon como el cuarto mariscal de campo más longevo en comenzar un partido. Si juega la próxima semana contra Houston, se colocará como el tercero más veterano, por detrás de Steve DeBerg y Tom Brady.
Sus números lo colocan entre los grandes: 425 pases de touchdown, sexto en la historia, y 63,984 yardas por aire, ubicándose octavo en la lista de todos los tiempos. Pero más allá de la estadística, Rivers aportó una dosis de liderazgo que escaseaba entre unos Colts que pasaron de empezar la temporada 7-1 a eventualmente quedar fuera de los playoffs. Su posible suplente, Anthony Richardson, apenas está saliendo de una lesión, lo que deja abierta la posibilidad de una última función para el veterano texano.
Trey McBride: récord en medio del vacío
Mientras tanto, en Cincinnati, Trey McBride escribió su propio capítulo en la historia de la NFL. En una temporada difícil para los Arizona Cardinals, McBride se convirtió en el ala cerrada con más recepciones en una temporada (119), superando el récord anterior de Zach Ertz (116). También rompió el récord de los Cardinals de más recepciones en una temporada, previamente en manos de DeAndre Hopkins (115).
“Tal vez después de la temporada lo valore más, pero ahora mismo la derrota opaca todo”, admitió McBride tras la caída 37-14 ante los Bengals.
Y no solo eso. Con 1,172 yardas en la temporada, McBride se encuentra a solo 33 yardas de superar el récord de su franquicia para yardas por parte de un ala cerrada, actualmente en manos del miembro del Salón de la Fama Jackie Smith (1,205 en 1967). Fue además seleccionado por segundo año consecutivo al Pro Bowl, algo que solo Smith había logrado en la historia de la franquicia.
McBride ha sido uno de los pocos rayos de luz en un conjunto que presenta una marca de 4-12, con múltiples interrogantes respecto a su cuerpo técnico y futuro mariscal de campo. Aun así, su ética de trabajo ha sido elogiada por el entrenador Jonathan Gannon: “Trey se presenta todos los días a trabajar. Ha sido fantástico y no quiero que eso pase desapercibido”.
Tres historias, un mismo domingo
La narrativa deportiva muchas veces gira en torno a campeonatos y trofeos, pero la esencia del fútbol americano reside en estos relatos de humanidad, vulnerabilidad y carácter.
Josh Allen deberá cargar con una decisión que pudo cambiar el destino de su temporada. Philip Rivers, quizás, se despida con dignidad y cabeza en alto, tras haberle dado a la NFL un capítulo más con sabor a nostalgia. Y Trey McBride, a pesar del declive de su equipo, demuestra que la excelencia individual sí importa, incluso cuando llega en medio de la derrota.
Así, este domingo de la NFL no solo nos ofreció jugadas, estadísticas y emociones, sino también un espejo en el que asomarnos para recordar que detrás del espectáculo hay seres humanos viviendo triunfos, errores, despedidas y logros inolvidables.