El enigma de Abu Obeida: símbolo, propaganda y la persistente guerra entre Israel y Hamas
La muerte del portavoz de Hamas y la continuidad de una narrativa de resistencia armada revelan muchos más matices sobre el conflicto en Gaza que cualquier tratado político
¿Quién fue Abu Obeida?
Durante casi dos décadas, Abu Obeida fue una de las figuras más emblemáticas del ala militar de Hamas, las Brigadas Al Qassam. Siempre apareció cubierto con un pasamontañas, rodeado de un aura de misterio, pero con un discurso firme y desafiante dirigido a Israel. Su identidad real, Hudhayfa al‑Kahlout, solo fue confirmada por Israel tras su muerte en un ataque aéreo en Gaza el 31 de agosto de 2025 y, meses después, también por Hamas.
Esta figura comunicacional no solo fungía como portavoz: era la voz simbólica de la resistencia palestina armada, especialmente en tiempos de escalada del conflicto. Su muerte marca un punto de inflexión no tanto en la estructura militar de Hamas, sino en su aparato propagandístico y emocional.
Una guerra comunicacional tanto como un conflicto armado
En guerras así, cada palabra, cada imagen y cada portavoz cuentan. Abu Obeida representó no solo una amenaza declaratoria para Israel, sino también una inspiración para muchos palestinos. Su retórica mezclaba religión, política y orgullo nacionalista. Era un pilar dentro de la estrategia de guerra psicológica de Hamas.
De acuerdo al Consejo de Relaciones Exteriores, Hamas ha utilizado hábilmente los medios, incluidos canales de mensajería encriptada como Telegram, para movilizar apoyo, transmitir amenazas y desmentir versiones oficiales israelíes. La desaparición de Abu Obeida, aunque simbólica, representa un golpe mediático que obligó a la organización a presentar a un nuevo portavoz bajo el mismo apodo.
La continuidad del personaje: ¿Abu Obeida como símbolo o institución?
Lo más llamativo sobre la confirmación de su muerte es que Hamas ha designado un nuevo vocero bajo ese mismo alias. Vestido con el mismo atuendo y hablando con el mismo tono desafiante, emanó un mensaje que reafirma la lucha armada como vía de resistencia: “Nuestro pueblo se está defendiendo y no abandonará las armas mientras continúe la ocupación”.
Este cambio de rostro, pero no de rol ni de retórica, sugiere que Abu Obeida ha trascendido a la persona y se ha consolidado como una figura institucional. En otras palabras, Abu Obeida es ahora un símbolo perpetuo de combate.
¿Qué implica esto para el delicado proceso de paz?
El reemplazo instantáneo del portavoz con otro bajo el mismo nombre demuestra cómo Hamas se prepara para la continuidad, no para una resolución. No es solo un cambio de vocero, sino una continuidad del ideario: rechazo al desarme, negativa a ceder ante lo que consideran concesiones por parte de Israel, y una narrativa de lucha legitimada.
Mientras Hamas continúa rechazando el abandono de las armas, Israel ha condicionado el avance hacia una segunda fase del alto al fuego a la devolución de los restos de los últimos rehenes. Esta fase incluiría, supuestamente, un aumento de la ayuda humanitaria, la reducción de ataques aéreos y discusiones sobre el futuro político de Gaza. Pero esto parece tan lejano como frágil.
Números de una tragedia prolongada
- La ofensiva encabezada por Hamas el 7 de octubre de 2023 c ausó aproximadamente 1,200 muertes en Israel y cerca de 250 secuestros.
- Desde el cese al fuego del 10 de octubre, se han reportado 414 muertos y 1,142 heridos adicionales en Gaza debido a ataques de represalia.
- La cifra total de muertos palestinos desde que comenzó la guerra supera los 71,000, de acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, cuya metodología es considerada confiable por entidades internacionales, aunque no distingue entre civiles y combatientes.
El eterno retorno a la violencia
El actual esquema de cese al fuego parece, más que un tratado de paz real, una tregua armada en pausa. Ambos lados se acusan mutuamente de incumplimientos. La escasez de ayuda humanitaria, los ataques selectivos de Israel y la negativa de Hamas a desarmarse forman parte de una dinámica en la que la paz es un espejismo.
Además, el regreso del conflicto parece inevitable dado que no se han resuelto temas fundamentales como:
- El futuro político de Gaza
- La desmilitarización de Hamas
- El papel de gobiernos regionales como Egipto, Catar e Irán
- El rol más directo o indirecto de Estados Unidos
Narrativas paralelas: Trump, Netanyahu y la “paz” inconclusa
Mientras Hamas intenta proyectar fortaleza anunciando a su nuevo Abu Obeida, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, se adjudica haber puesto fin a “ocho guerras”, incluyendo la de Gaza. Sin embargo, un análisis más profundo indica que muchos de esos conflictos ni siquiera califican como guerras en sentido técnico o legal.
El encuentro entre Trump y Netanyahu en Florida, que coincide con la revelación de la muerte del anterior Abu Obeida, revela un momento diplomático clave. Washington busca renovar el impulso por la paz antes de que se enfrenten obstáculos mayores como diferencias ideológicas internas en Israel, la radicalización de Hamas o la reacción del pueblo palestino ante decisiones impuestas.
¿Cómo perciben esto los palestinos comunes?
La figura de Abu Obeida fue particularmente potente entre los jóvenes palestinos. No solo por sus mensajes amenazantes, sino por tratarse de una figura que parecía representarles: un combatiente enmascarado que se enfrentaba a una potencia militar mundial.
A nivel callejero, la designación del nuevo Abu Obeida representa una continuidad necesaria, un recordatorio de que la narrativa de resistencia sigue viva. Para muchos, él encarna legitimidad, a pesar del costo humano que eso implique.
La propaganda como frente de batalla
Eliminar físicamente a Abu Obeida no eliminó su legado. De hecho, su legado parece haberse vuelto más resiliente. Como en toda guerra moderna, el combate no es solo con armas: es con palabras, símbolos y pantallas.
Israel lo sabía bien. Por eso, la inteligencia que permitió ubicarlo y eliminarlo fue cuidadosamente seleccionada. Fue un “objetivo propagandístico de alto valor”, no solo un comandante más. Pero la maquinaria simbólica de Hamas ya tenía preparado un relevo.
Reflexionando sobre la perpetuación del conflicto
La historia de Abu Obeida, tanto la del muerto como la del renacido, abre una reflexión dolorosa: ¿qué significa la victoria en un conflicto donde cada muerte se convierte en mártir y cada portavoz muerto da paso a uno nuevo?
El peligro reside en que Abu Obeida se ha convertido en un vocablo generacional. Una identidad colectiva que se perpetúa más allá de la vida humana. Y mientras esa identidad exista, alimentada por la desesperanza, la ocupación y la miseria, el fuego de la guerra seguirá ardiendo bajo los escombros de Gaza.
