El futuro incierto del poker profesional en EE. UU.: ¿Apuesta perdida por culpa de los impuestos?

Una nueva ley fiscal amenaza con desincentivar el juego profesional, afectando a jugadores, casinos y la economía de Nevada

Erik Seidel, leyenda del póker y miembro del Salón de la Fama, no es ajeno a los altibajos del juego, pero ni él esperaba que fuera una ley fiscal la que lo empujara hacia una posible retirada. Con 10 brazaletes de las Series Mundiales de Póker (WSOP) y millones ganados en torneos, Seidel se enfrenta a un escenario insólito: una medida federal que haría su profesión considerablemente menos rentable.

Un cambio fiscal que reconfigura la mesa de juego

La raíz del problema está en una modificación del código fiscal incluida en la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act, firmada durante la administración de Donald Trump en julio pasado. A partir de 2026, los jugadores de poker ya no podrán deducir el 100% de sus pérdidas en el juego, sino solo el 90%. Aunque pueda parecer un cambio menor, sus implicaciones son profundas.

Antes de este cambio, si un jugador ganaba $100,000 pero también perdía $100,000 en el año, se consideraba que no había generado ingreso neto y, por tanto, no pagaba impuestos. Con la nueva ley, ese mismo jugador tendría que pagar impuestos sobre $10,000 en lo que los expertos llaman “ingresos fantasmas”.

“El año que viene casi me veo obligado a retirarme”, declaró Seidel al diario The Nevada Independent. “Todos los jugadores con los que he hablado planean reducir su actividad o dejarla”.

No solo afecta a los ‘high rollers’

Contrario a lo que muchos imaginarían, no son solo los jugadores profesionales quienes se verán afectados. La congresista Dina Titus (D-Nevada), principal impulsora del proyecto para revertir la ley, comentó que también impactará a aficionados que apuestan en eventos deportivos durante fines de semana.

De hecho, en palabras de Titus: “Recibimos más de un millón de respuestas cuando lo comentamos en redes sociales. Mucho más de lo común”.

Se trata de una medida que puede llegar a desestabilizar el ecosistema económico de ciudades como Las Vegas. Según el American Gaming Association, esta legislación provocará una caída en la participación de torneos y juegos a partir de enero de 2026.

El movimiento en el Congreso: ¿la salvación desde el Capitolio?

Ante la presión del sector, legisladores de ambos partidos han unido fuerzas para presentar propuestas como la ley FAIR BET (liderada por Titus) y la FULL HOUSE (presentada por las senadoras Catherine Cortez Masto y Jacky Rosen). Ambas buscan restaurar la deducción total del 100% de las pérdidas.

Mark Amodei, el único representante republicano de Nevada en el Congreso, también se ha sumado a los esfuerzos. “Nos aseguraron que al cerrar los presupuestos de 2026, la corrección estará incluida”, afirmó.

Sin embargo, Titus no parece completamente convencida: “Hablamos con todos ellos todo el tiempo, pero no puedes confiar en esa gente. Lo creeré cuando esté firmado”.

Impacto económico en cascada

El CEO de Circa Resorts, Derek Stevens, considera que el sector ya está sufriendo el impacto. “Los clientes planifican con antelación. Algunos ya están reduciendo su presupuesto para 2026 debido a las implicaciones fiscales”, explicó.

Esto podría llevar a una caída significativa de la actividad en eventos de gran impacto como el Super Bowl o el torneo de la NCAA de March Madness. También afectaría a jugadores de tragamonedas, quienes deciden mantener sus apuestas bajas para evitar mayores cargas fiscales.

“No es bueno para el país, ni para la industria, ni para el turismo. Necesita corregirse pronto”, sentenció Stevens.

¿La solución podría venir desde la administración Trump?

Consultado sobre la posibilidad de eliminar los impuestos sobre las ganancias del juego, Trump respondió de forma ambigua: “Sin impuestos sobre propinas, Seguridad Social o horas extra, ¿pero en el juego? Tengo que pensarlo”.

Pero más allá de opiniones superficiales, la falta de definición desde la Casa Blanca genera temor e incertidumbre. Como lo explicó Bill Miller, CEO de la American Gaming Association: “No he conocido a ningún congresista que se oponga a revertir este cambio. Sin embargo, encontrar el vehículo legislativo para hacerlo no es tan fácil”.

Cuestión de competitividad: ¿el fin de una era dorada para el póker estadounidense?

Seidel pone el tema en perspectiva global. Muchos países no consideran las ganancias por juego como ingresos sujetos a impuestos. Estados Unidos, por el contrario, sí. “Gran parte de los mejores jugadores del mundo son estadounidenses, pero eso podría cambiar. Es como impedir que los ajedrecistas o corredores compitan. Es completamente antiestadounidense”, dijo.

Las preocupaciones de Seidel tienen respaldo. Según una investigación de CardPlayer, Estados Unidos alberga a más del 60% de los jugadores que han ganado más de $1 millón en torneos profesionales. Con esta nueva política, esa cifra podría caer dramáticamente.

Perspectivas en Nevada y acciones locales

La economía de Nevada depende fuertemente de la industria del juego, que representa cerca del 20% del Producto Interno Bruto estatal. Las consecuencias fiscales que afecten al juego impactarán inevitablemente en empleos, turismo e inversiones.

Stevens insiste en que ya hay trabajadores que podrían ver afectado su empleo: crupieres, personal de torneos, anfitriones, etc. “En enero tenemos eventos importantes, pero la gente no vendrá a competir. Habrá despidos”, anticipó.

Además, el temor de que los jugadores estadounidenses opten por plataformas ilegales offshore o incluso casinos en Canadá para evitar los impuestos es real. Esto afectaría el cumplimiento normativo y podría abrir la puerta a prácticas irregulares o incluso fraudes.

Un simple desliz o una jugada premeditada

Lo más desconcertante quizá no sea el cambio en sí, sino cómo se introdujo. Según versiones de varios legisladores, la enmienda apareció en el borrador final del presupuesto “de la nada”, sin debates transparentes.

“Mi especulación no solicitada es que algún asistente molesto la metió como venganza”, dijo Amodei. De hecho, nadie quiere atribuirse la autoría de la cláusula.

Y mientras los daños colaterales crecen, nadie ha salido en público a defender la iniciativa. Una pieza que pasó desapercibida en su momento amenaza ahora con alterar, de forma radical, el perfil de una industria multimillonaria.

Más de una carta bajo la manga

Con el reloj corriendo, jugadores, empresarios y legisladores buscan una solución. La presión política, especialmente desde un estado tan dependiente como Nevada, podría hacer que el Congreso finalmente actúe.

“No hay ningún beneficio real en este impuesto”, concluyó Seidel. “La política puede ser irracional a veces”.

Si quieres seguir de cerca lo que ocurrirá con el póker profesional y el impacto de los impuestos en la industria del juego, mantente alerta. El 2026 podría marcar el inicio del declive de los grandes torneos estadounidenses... o el retorno de una política sensata.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press