Seahawks encuentran su identidad en el juego terrestre mientras pelean por el primer sembrado de la NFC
Zach Charbonnet y el resurgir de una ofensiva terrestre clave para Seattle rumbo a los playoffs
Los Seattle Seahawks están teniendo una temporada notable en la NFL 2025, consolidándose como uno de los equipos más completos de la conferencia Nacional (NFC). Sin embargo, no todo ha sido perfecto para el conjunto dirigido por Mike Macdonald: una de las principales carencias durante buena parte del año ha sido su juego terrestre. Ante un calendario competitivo y defensas férreas, el ataque por tierra parecía no estar al nivel de las expectativas. Pero ese panorama ha comenzado a cambiar precisamente en el momento más importante.
La resurrección terrestre: dos partidos clave
En los últimos dos partidos —ambos concluidos con victoria para Seattle— el juego terrestre ha mostrado signos claros de recuperación. En concreto, durante la victoria 27-10 frente a los Carolina Panthers, el equipo corrió para 163 yardas en 35 intentos, siendo Zach Charbonnet la figura destacada con 110 yardas, su marca más alta de la temporada.
“Probablemente fue el mejor partido de Zach como Seahawk, diría incluso en los últimos dos años”, afirmó entusiasmado Mike Macdonald.
Esta actuación no fue fortuita. Una semana antes, en un electrizante triunfo en tiempo extra 38-37 frente a Los Angeles Rams, el equipo había acumulado 171 yardas por tierra. Es decir, 334 yardas acumuladas en dos partidos, una cifra que no se veía desde el pico de la era Pete Carroll en 2020.
¿Qué ha cambiado?
- Mayor disciplina de la línea ofensiva: Seattle ha encontrado un combo consistente en su línea, lo que ha permitido mejores carriles para los corredores.
- Mayor involucramiento de los corredores: se ha dejado de depender tanto del pase y se ha integrado mejor el esquema de bloqueo por zona, favoreciendo las cualidades de Charbonnet.
- Calendario favorable: enfrentar a defensas como la de Carolina ha ayudado a recuperar confianza y consistencia.
Pero esto no quiere decir que el trabajo esté hecho. El siguiente desafío, contra los San Francisco 49ers —un equipo con una de las defensas más dominantes contra la carrera— será un examen final para saber si esta mejora es sostenible o simplemente coyuntural.
El impacto en el juego aéreo
Quizás la mejor consecuencia de un juego terrestre revitalizado tiene que ver con la liberación del juego aéreo. Jaxon Smith-Njigba, actual líder en yardas por recepción en la NFL, sigue brillando a pesar del aumento de marcas en su contra. Contra Carolina, el receptor atrapó nueve pases para 72 yardas, siendo el blanco principal de Sam Darnold.
Sin embargo, fuera de Smith-Njigba y del ala cerrada AJ Barner (3 recepciones, 43 yardas), los demás receptores tuvieron una producción casi nula. Cooper Kupp fue limitado a seis yardas en una sola atrapada, mientras que Rashid Shaheed apenas consiguió una recepción para ocho yardas.
Este desequilibrio plantea preguntas. ¿Podrán los Seahawks depender tanto del juego terrestre y de un solo receptor para avanzar en los playoffs?
La defensa da un paso adelante
Si hay algo que se mantiene constante es el rendimiento defensivo. En particular, se destaca el regreso de Julian Love, quien superó sus problemas en el tendón de la corva y sumó seis tacleadas contra Carolina, después de haber acumulado ocho en el duelo anterior. Su vuelta es estratégica en una etapa donde la defensa necesita estar en su punto máximo.
Lo que preocupa: balones sueltos de Darnold
La nota negativa en la ofensiva sigue siendo Sam Darnold, quien tuvo dos fumbles en el partido, uno recuperado por los Panthers. Darnold acumula 10 balones sueltos en la temporada, de los cuales seis fueron entregas al rival. Una estadística alarmante en un mariscal que no puede darse el lujo de errores en postemporada.
Perspectiva histórico-estadística: ¿Es este equipo especial?
Con esta campaña, Seattle ha alcanzado 13 victorias por tercera vez en su historia (junto con 2005 y 2013). Coincidentemente, ambas temporadas previas de 13 victorias terminaron con los Seahawks en el Super Bowl, alzando el único título de su historia en la edición de 2014.
Además, de conseguir una victoria o empate frente a los 49ers, Seattle no solo se adjudicaría la NFC Oeste, sino también el primer sembrado de la NFC, asegurando descansos claves y localía en playoffs.
Jugadores lesionados
- Rashid Shaheed: conmoción cerebral. No regresó tras el medio tiempo.
- Cody White: lesión inguinal. Su estado será reevaluado durante la semana.
El factor psicológico: mentalidad ganadora
Puede parecer una trivialidad, pero la energía del equipo se ha transformado radicalmente. Los jugadores muestran emoción, cohesión y hambre por competir. Smith-Njigba lo explicó claramente después del juego:
“Fue una buena batalla. Ellos tienen corners muy respetados. Fue un duelo de ida y vuelta, y eso lo hace divertido.”
Este sentido de rivalidad competitiva y superación química interna es exactamente lo que hace peligrosa a una franquicia en febrero.
¿Y si todo comienza y termina con la carrera?
Volviendo al punto de partida: la carrera. Pocas veces un equipo logra reinventarse en pleno cierre de temporada. Si Seattle logra mantener y mejorar su ritmo terrestre, controlando el reloj y bajando la presión sobre Darnold, su techo competitivo aumenta considerablemente.
El ejemplo reciente más exitoso de este estilo fueron los Titans en 2019, cuyas rachas de más de 150 yardas terrestres por juego destrozaron esquemas defensivos más talentosos que ellos. Seattle, aunque con otro talento, ha mostrado estar en camino a construir algo similar.
Los días grandes están por venir, y en Seattle, el rugido de los 12th Man parece acompañar ese despertar.
Lo que sigue
Seattle cierra la temporada 2025 contra los 49ers. Una victoria les asegurará el camino más fácil hacia Las Vegas, sede del Super Bowl LIX. Pero para lograrlo deberán, como dice su entrenador, “armar un gran plan, y a rockear.”
