California bajo presión: nieve, agua y una tragedia en el mar

Un vistazo profundo a la lucha climática y humana en la Costa Oeste: del desequilibrio hídrico al impacto de los tiburones

El delicado equilibrio hídrico de California

La temporada invernal 2025-2026 en California ha arrancado con señales mixtas. En el icónico Phillips Station, los expertos del Departamento de Recursos Hídricos encontraron una capa de nieve de 61 cm —una cifra apenas suficiente para cubrir el 50% del promedio de estas fechas. Más alarmante aún, esa cantidad solo representa el 21% del promedio esperado para el 1 de abril, fecha en la que tradicionalmente se mide el punto máximo de la acumulación de nieve en Sierra Nevada.

¿Por qué es importante esta medición?

La nieve acumulada en la Sierra Nevada funciona como un inmenso reservorio natural: se derrite durante la primavera y alimenta ríos y embalses que abastecen a casi 39 millones de habitantes, además de irrigar miles de hectáreas agrícolas. Prácticamente un tercio del agua consumida anualmente en el estado depende de este fenómeno.

Las tormentas pasadas han impulsado el nivel de nieve significativamente, pero aún estamos temprano en la temporada”, explicó Angelique Fabbiani-Leon, hidrometeoróloga estatal durante una conferencia reciente.

Contexto histórico del ciclo de nieve en California

En 2022 y 2023, dos inviernos muy húmedos ayudaron a llenar los embalses del estado, que venían de años de sequía severa. Sin embargo, el 2024 mostró señales preocupantes: se registró solo el 91% del promedio de nieve en Phillips Station poco antes del 1 de abril. A pesar de ese repunte, el sistema hídrico del estado funciona constantemente al filo, dependiendo de una naturaleza impredecible y sometido a un crecimiento poblacional y agrícola sin freno.

California cultiva más del 13% de los productos agrícolas del país, y en su Valle Central se produce aproximadamente el 25% de las frutas, nueces y verduras consumidas dentro y fuera de Estados Unidos. Cualquier disminución significativa de nieve puede provocar crisis hídricas que afectan no solo a agricultores, sino también a millones de clientes urbanos.

Muerte en el océano: entre la pasión y el riesgo

Mientras el estado lucha por mantener sus fuentes de agua, otra historia interconectada con la naturaleza ha conmovido a la comunidad costera: la muerte de Erica Fox, una nadadora de aguas abiertas de 55 años, atacada por un tiburón en la Bahía de Monterey. Su desaparición ocurrió el pasado 21 de diciembre de 2025 frente a la costa cerca de Davenport Beach, y su cuerpo fue encontrado días después.

Fox era cofundadora del popular grupo de natación Kelp Krawlers, con el que recorría el Pacífico sin miedo. Su esposo, Jean-Francois Vanreusel, aseguró que su esposa vivía de forma plena sin dejarse dominar por el miedo. “Ella no quería vivir con temor”, declaró durante una vigilia realizada en su honor.

Erica llevaba su reloj Garmin y un dispositivo SharkBand en el tobillo —una tecnología electromagnética creada para disuadir ataques de tiburones— al momento del ataque. Aunque estos dispositivos se han vuelto populares tras otros encuentros violentos, los expertos coinciden: pocos dispositivos pueden prevenir un ataque súbito desde las profundidades.

Esta tragedia marca la segunda muerte ocasionada por un tiburón en la misma zona en 73 años. La anterior sucedió en 1952 cuando un joven de 17 años fue atacado en Lovers Point.

¿Qué tan comunes son los ataques de tiburones en California?

Según el Archivo Internacional de Ataques de Tiburón del Florida Museum of Natural History, el riesgo de ser atacado por un tiburón es extremadamente bajo: es más probable ser alcanzado por un rayo o sufrir una lesión grave en el hogar. En promedio, California registra entre 1 y 5 ataques no provocados por año.

Fox no fue la única víctima reciente del grupo Kelp Krawlers. En 2022, Steve Bruemmer fue mordido por un gran tiburón blanco mientras nadaba en aguas similares. Aunque sobrevivió con heridas severas, dejó de nadar y desde entonces camina con bastones. Él también participó en la vigilia.

También fui mordido por un tiburón y puedo decirles que no duele. No sé por qué, pero no es físicamente doloroso que te muerda gravemente un tiburón. Por eso creo que en sus últimos momentos, Erica no sufrió”, compartió Bruemmer, conmoviendo al grupo reunido en su memoria.

Lo que nos deja esta doble crisis: una reflexión

La historia de Erica y la situación del nieve en Sierra Nevada parecen no estar conectadas a simple vista, pero ambas exponen la relación íntima, a veces trágica, que los humanos mantienen con la naturaleza. Estamos inmersos en un entorno que nos ofrece sustento y belleza, pero que también nos recuerda de su imprevisibilidad y poder.

El clima extremo, como las tormentas que provocaron la acumulación de nieve en California, o las condiciones oceánicas que pueden atraer tiburones más cerca de la costa, son elementos que conviven con nuestras vidas cotidianas. Pero muchas veces, actuamos como si la naturaleza fuera un escenario sin consecuencias.

Erica Fox, en su amor por el mar, vivió plenamente. Pero su historia también nos recuerda lo que decía Bruemmer en la vigilia: “Mañana no está garantizado”. Quizá esa es una de las lecciones más valiosas que podemos aprender, tanto para nuestras relaciones personales como para la forma en que administramos nuestro planeta.

Cambiar el enfoque sobre el clima y el riesgo

La situación del agua en California sigue siendo un ejemplo mundial de cómo el cambio climático, el crecimiento poblacional y la gestión de recursos están cada vez más entrelazados. Del mismo modo, la muerte de Fox ha provocado una conversación sobre el riesgo aceptado por miles de nadadores que se sumergen a diario en el océano Pacífico.

Debemos adoptar una mentalidad proactiva y preventiva frente a los cambios naturales. Los gobiernos deben reforzar infrasestructuras de captación de agua; los ciudadanos deben reducir su consumo; y quienes aman nadar en aguas abiertas deben hacerlo con conciencia del entorno y preparación adecuada.

Una oportunidad de cambio

En palabras de la hidrometeoróloga Fabbiani-Leon: “Estamos solo al inicio de la temporada”. Eso aplica también al camino que podemos tomar como sociedad. En memoria de quienes han vivido con valentía y en contacto con la naturaleza —como Erica Fox—, tenemos la oportunidad de redefinir esa relación para las generaciones futuras.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press