El ocaso de Anthony Rendon y el renacer de los Atléticos en Las Vegas

Contrastes en la MLB: cómo una inversión fallida con los Angels se enfrenta al prometedor plan de los A's para construir un nuevo legado en Nevada

De estrella consagrada a desencanto angelino

Anthony Rendon fue, durante su paso por los Nationals, una imagen de excelencia. En 2019 lideró las Grandes Ligas en carreras impulsadas (RBI), fue seleccionado All-Star y coronó el año con un anillo de Serie Mundial. Tras esa gloriosa temporada, los Angels de Los Ángeles lo convirtieron en una de sus apuestas más grandes al firmarlo por $245 millones y siete años. Parecía una jugada maestra… hasta que no lo fue.

En los cinco años que lleva con el equipo, Rendon jugó apenas 257 partidos, una escasa fracción de los potenciales 810. Esto equivale a menos del 32% de los encuentros posibles. Su rendimiento escénico fue decepcionante: bateó .242 con solo 22 cuadrangulares y 125 impulsadas, reflejando un OPS de .717. Estas cifras contrastan brutalmente con las expectativas que generó su fichaje.

Un cuerpo roto y una postura indiferente

Parte de la debacle de Rendon con los Angels está directamente relacionada con una lista de lesiones interminables: desde problemas en sus caderas (que lo alejaron por completo en 2025), hasta molestias en la espalda, los isquiotibiales, ambas muñecas y los oblicuos. Su paso no solo fue pobre en desempeño, sino en disponibilidad.

Sin embargo, lo que más molestó a los aficionados no fueron sus estadísticas, sino su actitud pública hacia el béisbol. En múltiples declaraciones dejó en claro que el deporte no es su prioridad ni su pasión, sino un medio para mantener a su familia. Dijo no disfrutar ver partidos, cuestionó la duración de los juegos y abordó el béisbol como un "trabajo" más que como una vocación.

Reestructuración del contrato: ¿adiós definitivo?

Recientemente, se filtró que Rendon y los Angels restructuraron el último año de su contrato, en el cual aún se le deben $38 millones en 2026. Aunque el equipo no ha sido explícito en los detalles, lo más probable es que el dinero se pague en plazos, liberando parcialmente al equipo del golpe financiero inmediato.

Con esta negociación, todo indica que su etapa en Anaheim ha llegado a su fin, aunque esté todavía oficialmente en la plantilla. Sin él en el diamante desde hace más de un año, y con opciones como Yoán Moncada y Luis Rengifo ausentes también (ambos hoy agentes libres), el equipo parece preparado para una reorganización… o reconstrucción.

Los peores contratos de la era Arte Moreno

El acuerdo con Rendon podría ocupar el primer lugar en una larga lista de inversiones desastrosas durante la gestión del propietario Arte Moreno. Nombres como Josh Hamilton, Gary Matthews Jr., Zack Cozart, Justin Upton y Vernon Wells resuenan como ejemplos de fichajes costosos que no rindieron frutos.

Este patrón ha condenado a los Angels a un estancamiento eterno, sin haber clasificado a postemporada desde 2014, ni sostenido un récord ganador durante casi una década. Lo de Rendon fue simplemente la gota que rebalsó el vaso.


Mientras tanto en Las Vegas: los Athletics construyen su futuro

A más de 400 km de Anaheim, otra historia opuesta se está escribiendo en la MLB. Los Athletics de Oakland (pronto de Las Vegas) están construyendo una nueva era con energía juvenil, contratos bien administrados y una mudanza transformadora.

En el epicentro de esta nueva etapa está Tyler Soderstrom, receptor/campocorto convertido en jardinero izquierdo, que firmó una extensión por 7 años y $86 millones —el contrato más jugoso en la historia del equipo—. Podrían ser hasta $131 millones con bonificaciones y una opción para la octava temporada.

Este acuerdo fue anunciado en un evento simbólico: la primera rueda de prensa en el futuro estadio de los A's en Las Vegas, previsto para 2028. La directiva, con el gerente general David Forst y el mánager Mark Kotsay al frente, dejó claro su mensaje: "Estamos armando algo duradero".

Soderstrom: talento, actitud y versatilidad

Seleccionado en el puesto 26 del Draft amateur de 2020, Soderstrom deslumbró en su primera temporada completa en MLB: bateó .276 con 25 jonrones y 93 carreras impulsadas. Su versatilidad lo llevó de receptor a inicialista y luego al jardín izquierdo, convirtiéndose incluso en finalista al Guante de Oro. Cuando Kotsay le preguntó si se sentía cómodo en el outfield, Soderstrom respondió sin titubeos: "Soy el mejor atleta del equipo. No tengo problema."

Un núcleo en consolidación

Soderstrom no está solo. La gerencia de los A's también firmó extensiones con Brent Rooker (5 años/$60M) y Lawrence Butler (7 años/$65.5M). Además, adquirieron a Jeff McNeil de los Mets, y cuentan con prospectos prometedores como Nick Kurtz (Novato del Año en la Liga Americana) y Jacob Wilson, segundo en dicha votación.

“Tenemos un núcleo que puede ser muy especial y estamos haciendo todo lo posible por mantenerlo junto”, aseguró Kotsay. Tras una racha nefasta de 20 derrotas en 21 partidos, el equipo terminó la campaña con un signo positivo: récord de 53-46 en los últimos encuentros.

Nuevos cimientos en el desierto

Los A's abandonaron Oakland y juegan temporalmente en West Sacramento mientras se construye su estadio en Las Vegas. Será un complejo de $2 mil millones con capacidad para 33,000 personas y techo retráctil. Soderstrom lo recorrió durante su visita, deteniéndose en lo que será la posición del home: "Palabras no alcanzan para describir lo emocionado que estoy de ser parte de esto".

David Forst complementó: “Siempre soñamos con un equipo joven, comprometido y presente el día en que abramos el nuevo parque. Este es nuestro modelo. Queremos que Vegas sea sinónimo de esta nueva generación de los A’s”.

¿Lecciones cruzadas?

  • Los Angels apostaron al pasado con Rendon; los A’s al futuro con Soderstrom.
  • En Anaheim los millones generaron fracasos; en Las Vegas se están invirtiendo con visión estratégica.
  • Mientras Rendon desmotivaba a una base de aficionados con su desinterés, Tyler hace vibrar una ciudad con su entusiasmo.

Así, mientras una franquicia está atada a los errores del pasado, otra se proyecta al porvenir con planificación y fe en sus jóvenes promesas. El béisbol, como la vida, es un juego de ciclos —y parece que Las Vegas está apostando a ganar en la próxima mano.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press