La nueva EPA bajo Trump y Zeldin: ¿progreso económico o retroceso ambiental?

Una mirada crítica a la transformación radical de la Agencia de Protección Ambiental en 2025 y sus posibles consecuencias para la salud pública, el cambio climático y la regulación ambiental en EE. UU.

Una nueva visión: la EPA en tiempos de Trump y Zeldin

Durante su segundo mandato, el presidente Donald Trump ha impulsado una transformación sin precedentes en la Agencia de Protección Ambiental (EPA), dirigida ahora por Lee Zeldin, excongresista republicano por Nueva York. Bajo su liderazgo, la EPA ha cambiado drásticamente su misión, priorizando el crecimiento económico y el impulso a los combustibles fósiles sobre la protección del medio ambiente y la salud pública.

Esta reorientación ha sido recibida con críticas tanto de expertos ambientales como de antiguos funcionarios de la agencia. Lo que para la administración Trump representa libertad económica, para muchos representa un retroceso a décadas pasadas, en particular antes de la creación de la misma EPA durante el gobierno de Richard Nixon en 1970.

Un historial que se desmantela

Históricamente, la EPA ha sido el baluarte federal de la protección ambiental en Estados Unidos. Creada en respuesta a desastres ecológicos como ríos inflamables y ciudades ahogadas en esmog, la agencia dio lugar a leyes fundamentales, como la Ley de Aire Limpio y la Ley de Aguas Limpias. Bajo administraciones demócratas y republicanas, su enfoque ha cambiado, pero nunca había experimentado una reversión tan pronunciada como la que observamos en 2025.

Christine Todd Whitman, republicana y exadministradora de la EPA bajo George W. Bush, lo describió como algo "deprimente". “Me preocupa el futuro de mis siete nietos si no tienen aire limpio o agua potable”, declaró.

Los “cinco pilares” de Zeldin: economía ante todo

Lee Zeldin presentó, a poco de asumir en la EPA, su plan de acción basado en “cinco pilares”, de los cuales cuatro tienen un enfoque claramente económico:

  • Dominancia energética (es decir, apoyo a los combustibles fósiles)
  • Fortalecimiento de la industria automotriz
  • Reducción de regulaciones ambientales
  • Impulso al desarrollo económico nacional

Zeldin declaró que no se puede justificar, según su criterio, imponer políticas ambientales que causen “dolor económico extremo a una familia” solo por el ideal de “salvar el planeta”.

Una oleada de desregulación

Las acciones concretas de Zeldin y su equipo reflejan esta prioridad económica:

  • Cancelación de normas sobre partículas contaminantes (como las PM2.5)
  • Relajación de los controles de mercurio y plomo
  • Eliminación de protecciones para humedales
  • Desmantelamiento del banco climático de $20 mil millones creado bajo Biden
  • Exclusión de industrias contaminantes de obligaciones de reducción de emisiones

Según Chris Frey, exfuncionario de la EPA, estas regulaciones que están siendo eliminadas prevenían “muertes prematuras, enfermedades crónicas y otros efectos negativos que ahora podrían volver”.

El proyecto 2025 y la influencia del Heritage Foundation

Buena parte de la agenda de Zeldin coincide con Project 2025, el plan del think tank Heritage Foundation, que aboga por reducir personal, terminar con lo que llama “la guerra contra los combustibles fósiles” y desmantelar el poder de las agencias regulatorias.

"Muchas de las regulaciones impuestas bajo la administración Biden eran más dañinas y restrictivas que en cualquier otro periodo. Por eso, eliminarlas parece un gran cambio", dijo Diana Furchtgott-Roth, directora del Centro de Energía y Medio Ambiente del Heritage Foundation.

Un mensaje preocupante para los contaminadores

Matthew Tejada, exfuncionario de la EPA durante las administraciones Trump y Biden, calificó la nueva línea de la agencia como “un mensaje claro para los contaminadores de que ya no deben preocuparse por la EPA”.

Drástico recorte de personal e investigación científica

La EPA ha reducido su personal en un 20%, niveles similares a los de mediados de los años 80. Laboratorios de investigación han sido cerrados y empleados despedidos, incluidos aquellos que firmaron cartas de protesta. Justin Chen, presidente del sindicato más grande dentro de la EPA, describió estos recortes como “devastadores”.

Menos cumplimiento, más contaminación

Otra estrategia silenciosa ha sido simplemente no hacer cumplir las regulaciones existentes. Según el Environmental Integrity Project, el número de acciones legales por violaciones ambientales en los primeros ocho meses de Trump comparado con el mismo periodo bajo Biden fue apenas una quinta parte.

“Se puede desregular mucho simplemente dejando de hacer cumplir la ley”, señaló Leif Fredrickson, profesor de historia ambiental.

Impacto en salud pública y justicia ambiental

Los recortes han afectado duramente programas destinados a combatir el cambio climático y promover la justicia ambiental: procesos para limpiar vecindarios pobres y minoritarios de contaminación crónica. Además, se eliminaron subvenciones que promovían iniciativas de diversidad, equidad e inclusión.

Los científicos alertan que el debilitamiento de la EPA tendrá efectos directos en la salud pública:

  • Menor vigilancia implica más presencia de partículas finas, responsables de muertes por enfermedades respiratorias y cardiovasculares
  • Mayor contaminación por plomo y mercurio, tóxicos neurológicos especialmente peligrosos para niños
  • Incremento de emisiones de gases de efecto invernadero

¿Retroceso irreversible?

Muchos expertos temen que, incluso si una administración futura quisiera revertir estas medidas, el daño ya estaría hecho. Negocios que habían adaptado sus operaciones para cumplir normas más estrictas ahora tendrán dificultades para mantener esos avances en un entorno regulatorio permisivo.

El experto ambiental Pat Parenteau fue más allá: “Esto nos deja sin esperanza frente a dos de las mayores crisis del siglo XXI: la pérdida de biodiversidad y la disrupción climática. No veo forma de evitar una catástrofe total”.

Coqueteo con pseudociencia y políticas regresivas

La desregulación ambiental avanza de la mano de un enfoque más amplio del gobierno federal en contra de consensos científicos. Esto se ve reflejado también en el Departamento de Salud bajo Robert F. Kennedy Jr. (HHS), el cual ha cuestionado las vacunas, apoyado teorías desacreditadas y promovido recortes generalizados en investigación.

Ambas transformaciones (EPA y HHS) reflejan una misma ideología: la ciencia como estorbo y no como guía, y una visión del Estado mínimo que deja a la población desprotegida ante amenazas reales como la contaminación, las enfermedades ambientales y el cambio climático.

La economía como motor único: ¿a qué costo?

Brigit Hirsch, portavoz de la EPA, defendió las acciones de la administración al decir que están “centradas en lograr resultados … dentro de los límites de las leyes aprobadas por el Congreso”.

Sin embargo, esta visión pragmática de la ley contrasta con décadas de avance ambiental sustentado en evidencia científica, cooperación internacional y una creciente conciencia ciudadana sobre la urgencia del cambio climático. Las medidas de Zeldin serán legales, pero ¿son responsables?

La memoria del pasado y la advertencia del futuro

Cuando se creó la EPA en 1970, era en respuesta a una presión social enorme por los desastres ecológicos que afectaban la vida cotidiana. Hoy saboreamos los frutos de esas regulaciones: aire más limpio, agua potable, protección de especies. El intento actual de revertirlas ignora las lecciones del pasado —y podría sumirnos en una crisis ambiental aún más peligrosa.

Tal como señaló el historiador Douglas Brinkley, la administración actual “quiere retroceder al pre-1970, cuando la agencia no existía y los negocios contaminaban libremente”.

¿Estamos dispuestos a sacrificar el futuro ambiental en nombre de una economía desregulada? ¿Cuál será el costo para nuestros hijos, nietos y el planeta mismo?

Si la respuesta a esas preguntas no se da ahora, quizá llegue demasiado tarde.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press