La tragedia silenciosa de las escuelas de iniciación en Sudáfrica: entre la tradición y el peligro

Cada año, decenas de jóvenes mueren durante rituales tradicionales de paso a la adultez. ¿Cómo enfrentar la crisis sanitaria sin socavar la identidad cultural?

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Una tradición ancestral marcada por la muerte

En Sudáfrica, el rito de pasaje masculino hacia la adultez —particularmente en comunidades como los xhosa, ndebele, sotho y venda— ha sido por siglos un pilar fundamental de la cultura. Esta tradición, que se materializa en las llamadas escuelas de iniciación, tiene como eje central un ritual de circuncisión que marca el umbral entre la niñez y la adultez. Sin embargo, en los años recientes, este rito ha estado teñido de muerte y negligencia. Tan solo en noviembre y diciembre del 2023, al menos 41 jóvenes murieron a causa de complicaciones derivadas de estos rituales, según autoridades locales.

Las estadísticas son abrumadoras: año tras año, decenas de adolescentes mueren o sufren complicaciones severas como infecciones, deshidratación y hemorragias. A pesar de múltiples esfuerzos legislativos para regular la práctica, prevalecen las escuelas ilegales, muchas de ellas regidas por individuos sin conocimientos médicos apropiados y motivadas más por razones económicas que culturales.

¿Qué son las escuelas de iniciación tradicionales?

Las escuelas de iniciación funcionan como una especie de retiro espiritual y educativo. Durante varias semanas —usualmente en vacaciones de invierno (junio-julio) o verano (noviembre-diciembre)—, los adolescentes son aislados de la sociedad y sus familias. En este encierro, se les transmiten valores culturales, tradiciones y roles de género considerados apropiados para la vida adulta.

El hito más peligroso y polémico del proceso es la circuncisión, llevada a cabo, en muchos casos, sin anestesia, con herramientas rudimentarias y bajo condiciones antihigiénicas. En teoría, esta debe ser realizada por “cirujanos tradicionales” avalados, pero en la práctica, muchos de estos procedimientos son ejecutados por personas sin entrenamiento formal.

Una epidemia de muertes evitables

Las cifras oficiales recopiladas por el Departamento de Asuntos Tradicionales muestran que más de 500 jóvenes han muerto por complicaciones asociadas a rituales de iniciación desde el año 2006. Solo en la provincia del Cabo Oriental, se reportaron 21 muertes en la reciente temporada de verano.

“Hay negligencia en términos de cumplimiento de estándares de salud. Si mandas a tu hijo a una escuela de iniciación y no haces ningún seguimiento, lo estás poniendo en riesgo”, denunció el Ministro de Asuntos Tradicionales, Velenkosini Hlabisa.

Las causas de muerte más comunes incluyen:

  • Infecciones no tratadas
  • Hemorragias severas
  • Deshidratación (algunos rituales indican evitar el agua para una 'sanación' más rápida)
  • Falta de atención médica oportuna

Además, se estima que más de 41 personas relacionadas con escuelas ilegales de iniciación han sido arrestadas recientemente, entre ellas padres que mintieron sobre la edad de sus hijos para que pudieran ingresar.

Cuando la tradición se convierte en negocio

El proceso de iniciación tiene un costo económico significativo. Se espera que las familias paguen sumas considerables para que sus hijos sean aceptados en estas escuelas. Este factor ha derivado en un mercado lucrativo para quienes organizan escuelas ilegales sin tener en cuenta los estándares sanitarios o la seguridad de los iniciados.

Algunas de estas escuelas prometen circuncisiones y enseñanzas en menos tiempo, reduciendo costos y maximizando beneficios, pero a costa de vidas jóvenes. En otras ocasiones, se recurre a métodos tradicionales obsoletos y peligrosos, en aras de preservar una autenticidad mal entendida.

La respuesta del Estado sudafricano

Ante esta situación, el gobierno ha intentado implementar una respuesta multifacética. Entre las medidas anunciadas, destacan:

  • Registro obligatorio de escuelas de iniciación ante las autoridades locales.
  • Leyes para proteger a los menores: solo se permite la admisión de jóvenes mayores de 16 años con el consentimiento expreso de los padres.
  • Iniciativas conjuntas de salud pública y comunidades rurales para capacitar a responsables de rito.
  • Programas de educación sexual y derechos humanos para adolescentes.

Pese a ello, persisten los desafíos: muchas comunidades consideran cualquier intervención del Estado como una violación de la soberanía cultural. En algunos sectores tribales, los debates internos sobre cómo modificar estas tradiciones para adaptarlas a los tiempos modernos aún están en estado incipiente.

¿Tradición o violación de derechos humanos?

Organismos de derechos humanos, como Human Rights Watch, consideran que la situación refleja un conflicto entre la preservación cultural y la protección de los derechos fundamentales:

“Todo ser humano tiene derecho a la vida, la salud y la seguridad. Cualquier práctica cultural que atente contra estos pilares debe ser revisada,” señala un informe de HRW sobre prácticas tradicionales en África austral.

La Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño condena toda práctica tradicional que ponga en peligro la integridad física de la infancia. Sin embargo, Sudáfrica se mueve en una delgada línea entre respeto a sus raíces y la implementación de normativas sanitarias y legales modernas.

¿Es posible una reforma cultural?

Algunos líderes tradicionales han comenzado a reexaminar el sentido del rito. Proponen actualizar las prácticas sin perder el significado espiritual e identitario del proceso de iniciación. Por ejemplo, varias comunidades del Cabo Occidental han comenzado a implementar:

  • Supervisión médica obligatoria durante la circuncisión.
  • Formación en primeros auxilios para instructores tradicionales.
  • Visitas aleatorias de inspectores sanitarios.
  • Campañas comunitarias para desmentir mitos peligrosos como la restricción del agua.

“La cultura no es estática. Podemos honrar a nuestros ancestros y salvar la vida de nuestros hijos al mismo tiempo,” declaró un líder comunitario de la provincia de Gauteng.

Voces jóvenes: entre el orgullo y el miedo

Muchos jóvenes reconocen el valor simbólico del proceso, pero a menudo lo enfrentan con miedo y desinformación. En entrevistas informalmente realizadas por ONGs en 2022, más del 70% de adolescentes xhosa aseguraron sentir presión social para asistir, incluso si ello implicaba poner en riesgo su salud.

Para muchos, no pasar por el rito equivale a ser excluido socialmente. Es crucial entonces redoblar los esfuerzos para que estos rituales se adapten y no sean mecanismos de coerción ni violencia, sino espacios de crecimiento y formación positiva.

Hacia un nuevo paradigma de masculinidad

Más allá de una reforma institucional, este fenómeno evidencia la urgente necesidad de repensar cómo se construyen los modelos de masculinidad en ciertas culturas. Asociar la virilidad al dolor, a la resistencia física y al secretismo puede tener efectos devastadores en la salud mental y el bienestar físico de miles de jóvenes africanos.

Si bien la tradición representa un patrimonio cultural invaluable, hoy existe una oportunidad invaluable de reformular ceremonialmente la transición a la adultez. Una que combine los valores culturales con los principios de salud, derechos humanos y desarrollo personal.

“No se trata de abolir la tradición, sino de impedir que los errores del pasado sigan matando en el presente”, expresó el antropólogo sudafricano Sipho Ndlovu en una entrevista con Mail & Guardian.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press