Los nuevos caninos del estrellato: Tres fascinantes razas que se unen al American Kennel Club

Un sabueso francés de caza, un juguetón terrier estadounidense y un lanudo compañero ruso: así son las razas recién reconocidas por el AKC

El mundo canino en Estados Unidos acaba de volverse un poco más diverso, divertido e interesante. El American Kennel Club (AKC), la autoridad nacional en pedigree y estándares de cría canina, ha reconocido formalmente a tres nuevas razas que ahora podrán competir en exposiciones prestigiosas, además de ganar mayor visibilidad entre el público amante de los perros. Estas razas no solo presentan historias singulares y décadas de evolución genética, sino que también rompen estereotipos sobre lo que significa ser una mascota funcional, divertida y adaptable al estilo de vida moderno.

En este artículo te presentamos un análisis a fondo de los perfiles físicos, temperamentos, antecedentes históricos y curiosidades de estos tres nuevos miembros del club canino más importante de Estados Unidos. Bienvenidos al increíble universo del basset fauve de Bretagne, el terrier Teddy Roosevelt y el encantador russian tsvetnaya bolonka.

Basset fauve de Bretagne: nobleza, olfato y energía

Altura: 32 a 40 cm
Peso: 10,5 a 17,5 kg

Este perro con nombre elegante y raíces aristocráticas (bah-SÉ fov de bre-TAÑ-yeh) es probablemente la adición más exótica y con mayor linaje histórico al listado. Originario de la región de Bretaña, al oeste de Francia —una zona conocida por pastores robustos y cerdos rosados—, esta raza de sabuesos ha estado al servicio de cazadores y nobles desde el siglo XVI.

El término "fauve" hace referencia a su color miel o tostado, mientras que "basset" implica un porte bajo. Esta combinación da como resultado un perro compacto, con patas cortas, cuerpo resistente y una gran resistencia al ejercicio prolongado. No es casualidad que aún hoy siga destacando en competencias de caza rastreada.

En Estados Unidos, la raza se ha ganado su lugar gracias a entrenadores como Cindy Hartman, que ha convertido a esta raza en excelentes perros de alerta médica para personas con diabetes. “Son sumamente inteligentes, y si lo que quieres es un perro que duerma todo el día, este no es para ti”, sostiene Hartman.

Teddy Roosevelt terrier: alegría y utilidad en tamaño compacto

Altura: 20 a 36 cm
Peso: 3,5 a 11 kg

Esta raza, oficialmente nombrada en honor al presidente estadounidense Theodore Roosevelt, es la respuesta norteamericana al típico terrier europeo. Aunque por años fue considerado una variante más del rat terrier (ratero estadounidense), desde 1999 se consolidó con identidad propia gracias a sus patas cortas, cuerpo robusto y espíritu imparable.

Utilizado históricamente como control natural de plagas en granjas, este perrito es mucho más que un "mata-ratones": es un atleta nato en deportes caninos, un alarma de seguridad y, según sus cuidadores, una fuente cotidiana de buen humor.

Así lo afirma Cindy Rickey, secretaria del American Teddy Roosevelt Terrier Club: “Saben cómo hacerte reír”. Aunque tienen ese comportamiento independiente típico de los terriers, también poseen un deseo fuerte de agradar. Su equilibrio entre autonomía y deseo de complacer los convierte en excelentes mascotas familiares.

Russian tsvetnaya bolonka: el perrito soviético con alma de bufón

Altura: Hasta 26 cm
Peso: 3 a 4 kg

Si hablamos de adaptabilidad canina a la vida urbana, el bolonka soviético (o “tsvetnaya bolonka”) representa el pináculo del diseño perruno post-Segunda Guerra Mundial. Originado en el Leningrado de la posguerra (hoy San Petersburgo), este perro fue concebido específicamente para los habitantes de apartamentos soviéticos que buscaban una mascota leal, pequeña y manejable.

El bolonka es, ante todo, un compañero carismático. Su pelaje largo y ensortijado es bajo en caída de pelo —ideal para alérgicos— aunque requiere atención frecuente. También destaca por su inteligencia y necesidad constante de juego e interacción. “Tener un bolonka es como criar un niño de tres años, todo el tiempo busca entretenimiento”, dice Denise Dang, secretaria del Russian Tsvetnaya Bolonka Club of America.

Si bien es un perro pequeño, su energía y personalidad lo hacen parecer mucho más grande.

¿Cómo se elige una raza para reconocimiento oficial?

El proceso de aprobación por parte del AKC no ocurre por casualidad ni por capricho. Involucra años de documentación, cría controlada, pruebas genéticas y construcción de consenso entre criadores y clubes especializados. Hoy en día, el AKC reconoce un total de 205 razas, y la adición de estas tres demuestra que el abanico de posibilidades sigue creciendo.

Estamos proporcionando un marco establecido para el crecimiento, los estándares de la raza, la competencia y la educación en los EE.UU.”, dijo Brandi Hunter Munden, vocera del AKC.

Entre la pasión y la polémica: las críticas hacia el AKC

Si bien el reconocimiento de nuevas razas trae entusiasmo e innovación al mundo animal, no todos están contentos. Organizaciones de derechos de los animales han criticado históricamente al AKC por presuntamente promover estándares físicos que llevan a malformaciones congénitas.

Por ejemplo, la organización PETA ha iniciado una acción legal contra el club, acusándolo de impulsar la cría de perros deformes, como los bulldogs franceses y los pugs, cuyos problemas respiratorios son bien conocidos.

El AKC ha respondido tachando las acusaciones de infundadas, recalcando su compromiso con el bienestar animal y defendiendo la calidad de su proceso de certificación genética y sanitaria.

El dilema de fondo: ¿criar o adoptar?

Para muchos dueños, la duda ética de buscar una raza pura reconocida o adoptar un perro mestizo todavía sin hogar sigue siendo una conversación pendiente. Sin embargo, es innegable que el conocimiento profundo de una raza permite también predecir su comportamiento, necesidades médicas y compatibilidad con ciertas familias.

Razas como el basset fauve o el bolonka pueden ser ideales para personas con condiciones de salud específicas, mientras que razas como el terrier Teddy Roosevelt funcionan en entornos rurales donde otras no sobrevivirían.

El equilibrio reside en promover prácticas de crianza éticas, auditadas y alineadas con la salud animal, sin dejar de lado la importancia de fomentar la adopción responsable de animales en refugios.

¿Qué sigue para el AKC y la comunidad canina?

El reconocimiento de nuevas razas es mucho más que un galardón honorífico: es una señal de la diversidad cultural y funcional de nuestros compañeros animales. También representa una oportunidad para estudiar la evolución de especies domesticadas y aplicar ese conocimiento en contextos diversos, desde medicina veterinaria hasta terapias psicológicas.

Estas tres razas ejemplifican cómo los perros no son entidades genéricas, sino expresiones vivientes de historia, cultura y convivencias humanas. ¡Larga vida a la diversidad canina!

Este artículo fue redactado con información de Associated Press