Vanke, el gigante inmobiliario al borde del abismo: ¿es este el principio del fin del modelo chino de desarrollo urbano?

La caída de un titán del ladrillo pone en jaque al sector inmobiliario chino y amenaza con desatar una nueva oleada de incertidumbre económica.

En plena silenciosa tormenta financiera, Vanke —uno de los desarrolladores respaldados por el Estado chino— se tambalea al borde del default, lo que ha encendido las alarmas no solo en los mercados financieros, sino también en los pasillos del poder en Pekín. La historia de Vanke representa la evolución, la explosión y el posible colapso de un modelo económico que, por años, fue símbolo del milagro urbano del gigante asiático.

El gigante en problemas: cifras que sobresaltan

El desarrollador inmobiliario China Vanke, que alguna vez lideró las ventas de viviendas en el país, evitó por un pelo el default de un bono de 2.000 millones de yuanes (284 millones de dólares) recientemente. Sin embargo, en paralelo, negoció con acreedores la extensión del pago de otra deuda doméstica por 3.700 millones de yuanes (530 millones de dólares) hasta febrero.

El deterioro se refleja en las otras cifras: Vanke reportó ingresos un 27% menores en el trimestre julio-septiembre de 2025 respecto al mismo período del año anterior. Además, tiene pasivos superiores a los 50.000 millones de dólares, si bien lejos de los más de 300.000 millones de Evergrande. Su efectivo al cierre de septiembre era de 60.000 millones de yuanes, pero enfrenta deudas a corto plazo por unos 151.000 millones de yuanes (más de 21.000 millones de dólares).

Un paciente crítico en una economía sin oxígeno

Desde el año 2021, cuando el caso Evergrande desató una reacción en cadena, la burbuja inmobiliaria en China ha ido desinflándose peligrosamente. Los datos no mienten: entre enero y noviembre de 2025, las ventas de viviendas nuevas cayeron un 11,2% en valor. La inversión en propiedades disminuyó un 16% interanual y los precios de la vivienda han bajado más del 20% desde su punto máximo hace cuatro años.

“La caída del mercado inmobiliario continúa siendo uno de los mayores riesgos para los esfuerzos de China de girar hacia un modelo de crecimiento basado en la demanda interna”, escribió Lynn Song, economista jefe de ING Bank para el Gran China.

Con millones de hogares atrapados en hipotecas cuyos inmuebles valen mucho menos que el precio pagado, la confianza del consumidor está por los suelos. Como señal de alarma, Morgan Stanley estima que los precios de viviendas no se recuperarán completamente sino hasta 2027.

La paradoja de Vanke: demasiado importante para caer, pero sin red suficiente

Aunque nominalmente es una empresa privada, Vanke es en realidad parcialmente estatal: un tercio de su propiedad está en manos de Shenzhen Metro Group, un operador ferroviario estatal. Este respaldo no ha impedido que las agencias crediticias actúen.

S&P Global rebajó la calificación de Vanke a “default selectivo”, al considerar la extensión del pago de su deuda como una forma de reestructuración forzada. Fitch Ratings también hizo lo propio, situando su perfil en “default restringido”.

Incluso con la ayuda del gobierno local, que ha inyectado este año más de 29.000 millones de yuanes (4.000 millones de dólares) en préstamos, Vanke sigue en estado crítico. La presión no es menor: tiene más de 9.400 millones de yuanes en bonos que vencen en seis meses y una plantilla de más de 120.000 empleados.

Un epicentro con efectos sísmicos: más allá de Vanke

China cuenta con más de 120 promotores inmobiliarios importantes, muchos ahora en situaciones similares. El problema de Vanke agrava el riesgo sistémico en el mercado: si incluso un desarrollador cuasi-estatal como Vanke tropieza, ¿qué esperan los completamente privados?

Según Jeff Zhang, analista de Morningstar:

“Una caída de Vanke podría hacer aún más difícil que los desarrolladores no respaldados por el Estado logren financiamiento o apoyo en medio de la crisis.”

Este escenario amenaza con arrastrar a la economía real: menores construcciones significan menos empleo, menos consumo, reducción del ingreso fiscal y mayor inestabilidad social. Recordemos que el sector inmobiliario representaba, en sus mejores tiempos, entre el 25% y 29% del PIB chino.

¿Qué puede hacer China ahora?

El gobierno chino ha introducido una serie de medidas para impulsar el sector: reducción de tasas hipotecarias, flexibilización de reglas de compra para segundas viviendas, y avales estatales. Sin embargo, el impacto ha sido limitado.

  • La sobreoferta persiste. En algunas ciudades, el tiempo estimado para vender el stock acumulado supera los 3 años.
  • La confianza está rota. Con ciudadanos enfadados por proyectos inacabados, empresas deudas y precios cayendo, la gente simplemente no quiere comprar.
  • El "rescate selectivo". Pekín ha dejado claro que no salvará a todos. Solo quienes tengan importancia sistémica o respaldo estatal parecen tener posibilidades.

En palabras de Foreky Wong, socio fundador en Fortune Ark Restructuring:

“Vanke está empujando los límites del apoyo estatal. Pero incluso ese apoyo ya no garantiza supervivencia si el entorno estructural no cambia.”

¿Colapso, consolidación o innovación?

Los analistas coinciden en que el sector inmobiliario chino atravesará una década de transición: más regulaciones, fusiones, fallos, adaptación. La época dorada de construir sin plan de demanda acabó. Ahora, el gobierno y los desarrolladores enfrentan la disyuntiva de reformar con audacia o seguir parcheando hasta que otra crisis mayor estalle.

Una oportunidad está sobre la mesa: reconvertir los excedentes de vivienda en espacios sociales, educativos o de innovación tecnológica. Las "ciudades vacías" pueden ser revitalizadas si hay voluntad política.

Pero el futuro de corto plazo pesa sobre el presente. Vanke representa mucho más que una empresa endeudada: es el espejo de una economía que apostó todo a los ladrillos... y ahora no encuentra cómo sostener su edificio.

La deuda duele. La caída duele más. Pero la negación de que el modelo ha terminado puede ser aún más costosa.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press