El clima también celebra el Año Nuevo: Festividades emblemáticas bajo lluvia y frío polar

De Pasadena a Nueva York: cómo las celebraciones del Año Nuevo 2025 enfrentaron un giro inesperado del clima

El Año Nuevo suele simbolizar esperanza, renovación y celebración. Pero este año, las condiciones climáticas decidieron convertirse en protagonistas de las celebraciones, impactando dos de los eventos más emblemáticos del 1 de enero: el Desfile de las Rosas en Pasadena, California, y la famosa caída de la bola de cristal en Times Square, Nueva York. Ambos eventos —históricamente sinónimos de festividades bajo cielos despejados— se enfrentaron a inclemencias meteorológicas poco comunes.

Una tormenta de pétalos: lluvia sobre el Desfile de las Rosas

Desde 1890, el Desfile de las Rosas ha sido una tradición arraigada en la cultura estadounidense. Organizado antes del Rose Bowl, reúne carrozas cubiertas de flores, bandas escolares y una multitud que, año tras año, se instala en las aceras de Pasadena para dar la bienvenida al nuevo año. Sin embargo, la edición número 137, celebrada el 1 de enero de 2025, rompió una notable racha: fue la primera vez en veinte años que el evento recibió lluvia.

Los pronósticos de lluvia habían aumentado durante toda la semana previa, con expertos advirtiendo la posibilidad de chubascos intensos e incluso truenos. John Feerick, meteorólogo de AccuWeather, indicó que aunque no llovería todo el tiempo, “podría haber algunos buenos aguaceros y no se descarta un estruendo de trueno o dos”.

Organización y desafíos bajo el agua

A pesar del clima amenazante, la organización del desfile —a cargo del Pasadena Tournament of Roses— optó por pocas modificaciones logísticas. Según Candy Carlson, directora de comunicaciones del evento, la mayoría de las actividades continuaron como estaba previsto. Lo más notable fue que los techos de los autos convertibles fueron colocados, incluyendo los que transportaban al mariscal del desfile, nada menos que Earvin “Magic” Johnson.

Las lluvias obligaron a los asistentes más entusiastas a esperar bajo paraguas y carpas. Decenas de miles acamparon desde el día anterior para asegurar sus lugares a lo largo de los casi 10 kilómetros del recorrido, enfrentando lo que algunos describieron en redes sociales como una “prueba de fe californiana”.

Nueva York: frío de récord para recibir el año

Al otro lado del país, Times Square vivió su propia lucha con los elementos. Si bien se esperaba frío, la temperatura bajó más de lo previsto. Se reportaron temperaturas que rondaban los 0°C, acompañadas de una ligera nevada, lo que contribuyó a que la caída de la bola de medianoche fuera una de las más frías desde 2017–2018, según Jesse Ferrell, también de AccuWeather.

Este escenario obligó a los asistentes a usar no solo gorros de fiesta, sino también capas de ropa térmica. Aún así, el espíritu festivo se mantuvo firme: centenares de miles de personas celebraron con cánticos, brindis improvisados y selfies congeladas mientras la famosa esfera de cristal descendía entre fuegos artificiales y luces led.

Una Nochevieja compartida por todo Estados Unidos

La lluvia no fue exclusiva de Pasadena. Ciudades como Las Vegas también tenían pronósticos de precipitaciones moderadas, lo cual presentó desafíos técnicos para el tradicional espectáculo de fuegos artificiales desde las azoteas de los casinos. Nashville celebró con temperaturas en los 0°C durante su evento “Big Bash”, mientras que en Nueva Orleans, el mercurio se mantuvo en torno a los 7°C durante el espectáculo gratuito de fin de año con conciertos en vivo y fuegos artificiales sobre el río Misisipi.

¿Qué tan raro es tener mal clima en el Año Nuevo?

Para muchos, el Año Nuevo trae imágenes de cielos despejados y celebraciones vibrantes. Pero este año dejó claro que el clima no siempre está a favor. De hecho, desde 2005, solo en dos ocasiones anteriores el Desfile de las Rosas enfrentó precipitaciones significativas. La última vez que llovió durante el desfile fue en 2006, aunque de forma muy leve.

En Nueva York, si bien el frío extremo no es raro en diciembre y enero, las celebraciones de Año Nuevo más frías registradas ocurrieron en 1917 (-17.8 °C) y 1962 (-15 °C). No obstante, las condiciones de 2025 se acercaron a récords de las últimas dos décadas.

La televisión no se pierde la fiesta

Aunque algunos prefirieron quedarse en casa frente al televisor con bebida caliente en mano, los ratings televisivos de las celebraciones reflejan el continuo interés nacional. El desfile fue televisado a nivel nacional con una audiencia que se estima en más de 37 millones de espectadores, mientras que el evento de Times Square fue retransmitido por cadenas como ABC, CNN y NBC, acumulando altos niveles de sintonía a pesar del clima.

Una tradición más fuerte que cualquier tormenta

Hay algo notable en el compromiso del público estadounidense con sus tradiciones. La asistencia masiva a estos eventos, incluso bajo condiciones desfavorables, demuestra que el fervor festivo no se apaga fácilmente. En redes sociales, hashtags como #RoseParadeRainEdición y #FrozenTimesSquare se volvieron tendencia, con internautas compartiendo tanto quejas como memes sobre el ambiente climático.

Quizás lo más admirable sea la resiliencia de quienes trabajan detrás del telón: desde técnicos hasta músicos que marcharon con sus instrumentos envueltos en plástico, todos colaboraron para que el espectáculo no se detuviera. Incluso asistentes médicos y personal de seguridad reforzaron sus operaciones para garantizar que el frío o la lluvia no opacaran las festividades.

¿El futuro nos traerá más celebraciones tormentosas?

Con el cambio climático alterando los patrones meteorológicos en todo el mundo, eventos que antes se daban por descontados —como un Día de Año Nuevo soleado en California o seco en Las Vegas— ya no están garantizados. Meteorólogos advierten que probablemente veamos más episodios inusuales durante festividades en la próxima década.

“Eventos con siglos de historia están enfrentando un nuevo paradigma ambiental. La resiliencia cultural será tan clave como la planificación logística,” explicó Dan DePodwin, vicepresidente de operaciones de pronóstico en AccuWeather.

Por ahora, tanto los organizadores como los asistentes parecen haber superado con admiración esta prueba climática. Y aunque hubo menos sol y más paraguas, el espíritu del Año Nuevo —con o sin lluvia— brilló más que cualquier fuego artificial.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press