Golpes en la Sombra: Siria, Venezuela y la Guerra No Convencional del Siglo XXI
De atentados suicidas en Alepo a bombardeos de lanchas narcotraficantes en el Caribe: ¿Vivimos una nueva era de conflictos invisibles?
Año nuevo, viejos fantasmas. A medida que el calendario marcaba el inicio de otro ciclo, el mundo volvía a enfrentarse con la cruda realidad de los conflictos asimétricos. Desde Alepo, en Siria, hasta las aguas del Caribe, las noticias recientes retratan el rostro de una guerra no declarada y múltiple: terrorismo, narcotráfico, acciones militares unilaterales… Todo ocurre lejos de los reflectores, pero cuyas consecuencias se extienden a escala global.
Explosiones entre ruinas antiguas: el atentado en Alepo
El miércoles por la noche, en el corazón de Alepo, Siria, un atacante suicida detonó su cinturón explosivo cuando era confrontado por la policía cerca del sitio arqueológico de Bab al-Faraj, una zona histórica cercana a barrios cristianos. El saldo: un oficial muerto y varios heridos. El hecho ocurre en un contexto delicado, en que las fuerzas sirias mantenían vigilancia reforzada por las festividades de Año Nuevo.
El ataque fue frustrado antes de alcanzar su aparente objetivo final: un barrio cristiano con varias iglesias, según relató Nour al-Din al-Baba, vocero del Ministerio del Interior. La valentía de un policía, que logró sujetar físicamente al atacante antes de la explosión, evitó una masacre pero le costó la vida.
Este intento de atentado se suma a una explosión reciente dentro de una mezquita alauita en Homs, donde al menos ocho personas murieron. Un grupo apenas conocido, Saraya Ansar al-Sunna, reivindicó ese atentado y declaró como objetivo a los miembros de la secta alauita, rama del chiismo a la que pertenece el presidente Bashar al-Ásad, y considerada apóstata por extremistas sunitas.
¿Una Siria estable o una olla de presión?
La guerra civil en Siria, que comenzó en 2011, ha dejado más de 500,000 muertos y el desplazamiento de millones de personas, tanto dentro como fuera del país. Aunque el gobierno ha recuperado el control de grandes áreas del país, el estado de seguridad sigue siendo extremadamente frágil.
Alepo, una ciudad con gran valor simbólico y estratégico, resurgía de los escombros tras extensos combates. Sin embargo, atentados como este evidencian cuán lejos está la paz. Las celebraciones de Año Nuevo, vigiladas por un notable despliegue policial, se desarrollan en un clima tenso, donde la normalidad continúa siendo una ilusión.
Narcotráfico y fuego en altamar: Estados Unidos intensifica ataques en el Caribe
El mismo miércoles, el Comando Sur de Estados Unidos anunció que sus fuerzas atacaron tres embarcaciones presuntamente utilizadas para el contrabando de drogas. Tres personas murieron y otras saltaron al mar, sin que se confirmara si fueron rescatadas. Según las autoridades estadounidenses, los barcos viajaban juntos —inusual en este tipo de rutas— y habrían transferido cargamentos entre ellos antes del ataque.
Estos ataques, que ya suman 33 desde septiembre, con un saldo de al menos 110 personas muertas, forman parte de una campaña antinarcóticos intensificada bajo la administración de Donald Trump. Según sus declaraciones, Estados Unidos se encuentra en conflicto armado con los carteles de la droga.
El dilema legal de la "guerra contra el narco"
Estas acciones han generado un intenso debate legal y político. Mientras que el gobierno justifica los ataques como medidas preventivas contra el narcotráfico y el terrorismo, organizaciones de derechos humanos y legisladores demócratas han señalado posibles crímenes de guerra, especialmente tras casos en los que fuerzas estadounidenses remataron sobrevivientes en botes averiados.
"Esto no puede considerarse defensa propia ni acción legítima en medio de un conflicto oficial", declaraba en octubre la congresista Ilhan Omar. La administración, sin embargo, mantiene su postura y ha ampliado operaciones incluso en Zonas sensibles como Venezuela.
Venezuela en el centro de la tormenta
En un giro más dramático, se ha revelado recientemente que la CIA estuvo detrás de un ataque con drones en una zona portuaria usada por carteles venezolanos. La operación representa la primera intervención directa en territorio venezolano desde el inicio de estos operativos en septiembre pasado. El gobierno de Maduro, acusado en EE. UU. de narco-terrorismo, ha rechazado las acusaciones y señalado los ataques como actos de guerra unilateral.
La campaña también ha traído consigo un aumento de la presencia militar estadounidense en la región, mientras que el Tesoro ha intensificado sanciones sobre empresas y activos venezolanos. Una estrategia de máxima presión que muchos analistas consideran riesgosa e incluso provocadora.
Radiografía de una escalada: cifras y contexto
- 33 ataques marítimos conocidos desde septiembre
- Más de 110 muertos en estas operaciones
- 8 muertos recientemente en una mezquita en Homs
- 30% del territorio sirio aún fuera del control del gobierno de Al-Ásad, según el OSDH (Observatorio Sirio para los Derechos Humanos)
- Desde 2013, EE. UU. ha desplegado más de 1500 efectivos adicionales en operaciones en América Latina
Violencia descentralizada para el siglo XXI
¿Qué tienen en común un atentado suicida en Alepo y un ataque con misiles a una lancha en el Caribe? Ambos forman parte de lo que algunos expertos llaman “guerra no convencional descentralizada”, donde no hay frentes definidos ni actas de rendición.
En este modelo de conflicto, actores estatales y no estatales (terroristas, carteles e incluso agencias de inteligencia) libran batallas localizadas pero con objetivos estratégicos globales. Siria se convierte entonces en el laboratorio de sectarismo y contrapoderes en Oriente Medio; Venezuela, en el ejemplo más extremo de guerra económica, diplomática y —ahora— militar en América Latina.
Lo que viene: entre lo táctico y lo impredecible
Mientras tanto, los ciudadanos en Alepo celebran el Año Nuevo bajo vigilancia. Barrios cristianos siguen siendo objetivo de facciones extremistas. Y en las costas americanas, pescadores y habitantes de zonas costeras conviven con la amenaza de ser confundidos con narcos en medio del fuego cruzado.
Amnistía Internacional ya ha pronunciado su preocupación ante la normalización de ataques fuera de escenarios bélicos declarados. "El mundo está presenciando una erosión peligrosa del derecho internacional con el pretexto de la seguridad nacional", declaraba el investigador regional Martín Gómez en conferencia de prensa.
¿Es este el nuevo paradigma de conflictos globales? Puede que nunca más escuchemos una declaración formal de guerra, pero los drones, explosivos y acusaciones cruzadas seguirán dibujando, silenciosamente, los mapas del poder y la resistencia en este siglo impredecible.
