Las promesas arancelarias de Trump en 2025: entre la retórica y la realidad

De películas extranjeras a chips informáticos: un análisis de las amenazas comerciales no cumplidas del expresidente y sus implicaciones económicas

El año de los anuncios, pero no de las acciones

A medida que 2025 llega a su fin, muchas de las promesas comerciales y amenazas arancelarias del expresidente Donald Trump aún no se han materializado. Aunque algunas medidas proteccionistas ya han entrado en vigencia —como aranceles sobre metales y otros productos importados— otras proclamaciones más agresivas se han quedado en el tintero, generando especulación, incertidumbre global y tensiones diplomáticas, pero pocos resultados concretos.

En este análisis exploramos las más destacadas medidas arancelarias anunciadas por Trump durante su nuevo mandato y revisamos qué tan cerca estuvieron de hacerse realidad y qué implicaciones podrían tener si finalmente se aplican.

1. El mito del External Revenue Service

En su discurso inaugural del 20 de enero de 2025, Trump anunció con bombos y platillos la creación del External Revenue Service (Servicio de Ingresos Externos), una agencia que supuestamente reemplazaría gradualmente al Internal Revenue Service (IRS), centrándose en recaudar ingresos exclusivamente de actores extranjeros mediante aranceles.

Será una lluvia de dinero que caerá en nuestro Tesoro, proveniente de fuentes extranjeras”, aseguró el expresidente. Sin embargo, al cerrar el año, dicha entidad ni siquiera fue establecida legalmente. Mientras tanto, los asesores de Trump insisten en que el proyecto está “en fase de planeación”, pero no existen documentos oficiales presentados ante el Congreso ni decretos firmados.

2. Amenaza alcohólica: arancel del 200% al vino y champán europeo

En respuesta a un plan de la Unión Europea de imponer un arancel del 50% al whisky estadounidense, Trump contraatacó con una amenaza pública el 13 de marzo: un arancel del 200% a todos los vinos, champañas y productos alcohólicos provenientes de Europa.

La UE fue creada para aprovecharse injustamente de EE.UU.”, escribió en redes sociales. No obstante, el bloque europeo pospuso su medida y optó por negociar. El resultado fue un acuerdo parcial durante el verano de 2025 que estableció un arancel del 15% sobre la mayoría de importaciones europeas, sin incluir bebidas alcohólicas. El temido arancel del 200% estadounidense nunca se implementó.

3. Un cine americano protegido… ¿de qué?

En mayo y nuevamente en septiembre de 2025, Trump arremetió contra la “invasión” del cine extranjero, anunciando su intención de imponer un arancel del 100% a todas las películas producidas fuera del país. “Nos roban la industria cinematográfica como si fuese un dulce”, exclamó en una publicación.

Hasta la fecha, ningún documento oficial o directriz administrativa ha sido emitida para respaldar estas declaraciones. Tampoco se aclara qué se considera una película extranjera: ¿por el lugar de producción, nacionalidad de los actores o empresa distribuidora?

4. Medicamentos y chips: retórica sin precedentes

Los medicamentos farmacéuticos no se salvaron del ojo arancelario del expresidente. En julio, en una reunión de gabinete, Trump dijo que pondría un plazo de un año y medio para que las farmacéuticas establezcan plantas en EE.UU. o enfrenten un arancel del 200%.

Posteriormente, en septiembre, redujo la amenaza a un arancel del 100% a partir del 1 de octubre. Sin embargo, no se firmó ninguna orden ejecutiva y actualmente no existe dicho impuesto. Algunos acuerdos bilaterales, como el que establece una tarifa del 0% con el Reino Unido por tres años, sugieren que la administración sigue buscando rutas diplomáticas.

En el campo de la tecnología, Trump también amenazó con imponer un arancel del 100% a todos los chips electrónicos y semiconductores producidos en el extranjero. La propuesta excluye a empresas que fabriquen dentro del país. Como muchas de sus otras amenazas, esta carece de calendario, planificación o detalles regulatorios.

5. El “dividendo arancelario”: una propuesta sin fundamentos

Una de las ideas más cuestionadas del año fue un supuesto “dividendo arancelario” anunciado en redes sociales en noviembre. Según Trump, cada ciudadano estadounidense (excepto los de altos ingresos) recibiría un pago de al menos $2,000 derivados de los ingresos por aranceles.

Los expertos en presupuesto, incluyendo analistas del Committee for a Responsible Federal Budget, han calificado esta propuesta como poco realista. El mismo secretario del Tesoro, Scott Bessent, aclaró que el dividendo podría tomar la forma de recortes fiscales más que pagos en efectivo. Además, cualquier implementación tendría que pasar por el Congreso.

6. La economía real: incertidumbre y desempleo

Mientras se colocaban miles de palabras en redes sociales sobre promesas arancelarias, el empleo en EE.UU. mostraba signos de debilitamiento. En octubre se perdieron 105,000 puestos de trabajo, en gran parte debido a la renuncia de 162,000 empleados federales tras recortes presupuestarios impulsados por el magnate Elon Musk.

El desempleo alcanzó 4.6% en noviembre, el nivel más alto desde 2021. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, advirtió que la economía laboral se encuentra más frágil de lo que indican las cifras oficiales. De hecho, podría haber revisiones a la baja de hasta 60,000 empleos mensuales, lo que indica una pérdida mensual neta promedio de 25,000 empleos desde primavera.

7. ¿Estrategia o improvisación?

Más allá de los anuncios, los analistas coinciden en que muchas de estas amenazas arancelarias se utilizan como herramientas de presión comercial y política. Al generar inestabilidad o temor, Trump busca obtener mejores condiciones en acuerdos bilaterales, o posicionarse ante su electorado como defensor incansable de los intereses nacionales.

De hecho, algunas medidas, aunque nunca se ejecuten, tienen un impacto real al desencadenar reacciones preventivas por parte de países socios, empresas afectadas o sectores económicos previendo complicaciones. Como ejemplo, el caso europeo o el farmacéutico, donde actores buscaron negociar antes que enfrentar un escenario caótico.

8. Lecciones de política económica: entre el proteccionismo y la globalización

El panorama arancelario de 2025 bajo la dirección de Trump ha arrojado interesantes tensiones estructurales dentro del sistema económico estadounidense:

  • Confusión institucional: Algunos anuncios como el External Revenue Service carecen de marco legal claro.
  • Impacto en la inversión: Las amenazas permanentes de aranceles han llevado a una ralentización de nuevas inversiones, especialmente en sectores manufacturero y tecnológico.
  • Desempleo creciente: Si bien muchas empresas no han sido aún afectadas por los aranceles anunciados, los niveles de incertidumbre sí han tenido un efecto indirecto sobre el empleo y los planes de expansión.
  • Ausencia de planificación: Las grandes transformaciones fiscales a través de aranceles necesitan gran capacidad técnica y diplomática, algo ausente en la mayoría de los anuncios de Trump.

¿Reescribiendo las reglas del siglo XXI?

Históricamente, los aranceles han tenido un rol importante en antiguas economías industriales. En EE.UU., políticas proteccionistas fueron comunes hasta después de la Segunda Guerra Mundial, pero a partir de 1945 el ideal del libre comercio ganó hegemonía. Trump, al igual que figuras anteriores como el presidente McKinley, apuesta por revertir parte de ese paradigma.

Pero la economía global de hoy está profundamente interconectada. Según datos del Departamento de Comercio, el 93% de los medicamentos consumidos en EE.UU. contienen al menos un componente extranjero. En el caso de los chips, la consultora McKinsey reporta que apenas el 12% de los semiconductores son fabricados en territorio nacional.

¿Podrá Estados Unidos cerrar sus puertas sin sufrir una recesión importada? ¿Hasta qué punto son estas amenazas un proyecto coherente o simplemente una forma de alimentar a la base política de Trump?

Una constante: la incertidumbre

Si algo ha definido la política comercial en 2025 es la ausencia de certidumbre institucional, lo que impacta en los consumidores, empresas y relaciones diplomáticas. Aunque muchas de las promesas arancelarias de Trump no han sido implementadas, su sola enunciación basta para sacudir mercados y titulares.

Mientras tanto, la oposición política, los aliados internacionales y los analistas económicos observan atentamente. Porque aunque por ahora la mayoría de estas propuestas no ha salido del papel, la posibilidad de que lo hagan no puede subestimarse.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press