Roberto Carlos: El inquebrantable zurdo que desafió la física vuelve a salir victorioso fuera del campo
Una cirugía cardíaca pone en pausa la vida del mítico lateral brasileño, pero no su legado imborrable en la historia del fútbol
Roberto Carlos da Silva Rocha, el inolvidable número 6 que redefinió el papel del lateral izquierdo en el fútbol moderno, ha enfrentado uno de los mayores retos de su vida, esta vez no en una cancha de juego, sino en una sala de operaciones. A sus 52 años, el legendario exjugador brasileño fue sometido a una cirugía cardíaca tras descubrir una disfunción en el corazón mientras estaba de vacaciones en Brasil.
Una revisión casual que terminó en quirófano
La preocupación inicial era una pequeña trombosis en una de sus piernas, motivo por el cual decidió consultas médicas y someterse a resonancias. Lo que parecía ser una precaución terminó transformándose en una alerta mayor: los exámenes revelaron un problema en el funcionamiento de su corazón. Rápidamente, fue ingresado para ser operado y se le insertó un catéter. La cirugía, que se esperaba durara 40 minutos, se extendió a casi tres horas debido a una complicación, según reportó el Diario AS. Afortunadamente, la intervención fue un éxito.
El propio Roberto Carlos envió tranquilidad a sus seguidores: “Estoy bien ahora.”
Un cuerpo de élite moldeado por el alto rendimiento
Aunque hoy su corazón exigió atención médica, durante más de dos décadas fue una máquina de resistencia y fuerza. Poseía unos cuádriceps tan voluminosos como intimidantes, que disparaban balones a una velocidad casi imposible de captar para los arqueros: más de 100 km/h, en ocasiones. Esta potencia física lo convirtió en un fenómeno de la naturaleza y en uno de los defensas más ofensivos de la historia del fútbol.
El impacto eterno de una zurda mágica
Su nombre perdurará eternamente por una jugada que, más de 25 años después, sigue maravillando al mundo: el famoso tiro libre “banana” de 1997 contra Francia. Desde 35 metros, Roberto Carlos golpeó la pelota con el exterior del pie izquierdo, y esta giró de forma casi antinatural para alojarse en las redes del incrédulo Fabien Barthez. El disparo fue catalogado como científicamente inexplicable...
La hazaña fue tan asombrosa que científicos franceses del Laboratoire de Physique Statistique de l’École Normale Supérieure analizaron el efecto y concluyeron que si la pelota gira suficientemente rápido y se lanza a gran velocidad, puede describir una curva compleja dada por la llamada espiral de Euler. “No creí que fuera a entrar”, dijo Barthez años más tarde. Un recogepelotas incluso agachó la cabeza creyendo que iba directo hacia él. Pero no. Era obra de Roberto Carlos.
Una carrera de oro con Brasil y el Real Madrid
Roberto Carlos fue mucho más que un tiro libre viral antes de que existiera YouTube. Con la Selección Brasileña disputó 125 partidos y fue parte de tres Mundiales: finalista en 1998 y campeón en 2002 junto a Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo y Cafú. También logró ganar dos veces la Copa América y la Copa Confederaciones.
En el Real Madrid, donde jugó durante 11 temporadas, conquistó cuatro Ligas españolas y nada menos que tres Champions League (1998, 2000 y 2002). Compartió vestuario con leyendas como Zidane, Figo, Raúl y Beckham. Fue parte esencial de la mítica época de los 'Galácticos'.
Más que un defensor, un pionero del “lateral ofensivo”
Antes de que Marcelo o Alphonso Davies fueran sinónimo de ataque desde las bandas, Roberto Carlos ya lo hacía. Recorrer la banda izquierda como si fuera un extremo más, desbordar, centrar, llegar a posiciones de remate: todo eso cuando era impensado que un defensor lo hiciera con tal naturalidad. Fue de los primeros en redefinir el rol, y marcó escuela.
“Decíamos que si Roberto estaba detrás de nosotros, estábamos ofensivamente tranquilos”, confesó Zidane. Mientras muchos laterales servían solo de apoyo, Roberto Carlos era protagonista.
La reconversión tras el retiro
Retirado desde 2012 —después de pasos por Fenerbahçe, Corinthians y el Anzhi ruso—, Roberto Carlos se ha mantenido vinculado al fútbol como embajador del Real Madrid. También ha hecho apariciones en medios y en torneos de veteranos. En redes sociales, sus videos aún son comentados por nuevas generaciones que descubren sus jugadas como si fueran novedad.
Incluso participó en campañas del club madrileño promocionando la historia merengue y actividades en las categorías inferiores. Ha sido portavoz del programa “Legends” con el Real Madrid, acercando ídolos del pasado a jóvenes aficionados.
Una vida privilegiada no exenta de sustos
A pesar de contar con una carrera brillante y un presente tranquilo, la operación a corazón abierto nos recuerda que incluso los deportistas más míticos no están exentos de riesgos. La vida después del fútbol puede traer desafíos inesperados. Roberto Carlos se suma a la lista de figuras del deporte que han enfrentado problemas de salud tras colgar los botines, como Diego Maradona, Pelé o Ronaldo Nazário, quien padece hipotiroidismo.
El ejemplo del guerrero eterno
Las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo: desde excompañeros como Iker Casillas y Luis Figo, hasta hinchas del Real Madrid o del Palmeiras. “Fuerza eterna, Roberto. Si escapaste de Barthez, escaparás de cualquier cosa”, rezaba un tuit viral.
Casillas, quien también superó un infarto en 2019, le escribió vía Instagram: “Bienvenido al club de los corazones reparados. Ahora a vivir aún más intensamente. Fuerza, hermano.”
La historia continúa
Roberto Carlos estará hospitalizado bajo observación durante 48 horas más, según indican fuentes cercanas, aunque el pronóstico es optimista. Su familia lo acompaña, y se espera que en cuestión de días pueda retomar sus actividades, aunque de forma menos agitada.
Es posible que esta experiencia marque una nueva etapa para él: más dedicada a inspirar y cuidar de su salud, mientras sigue siendo una figura referente para las nuevas generaciones de futbolistas.
Legado asegurado en la eternidad
Más allá de esta pausa forzada por la salud, el legado de Roberto Carlos permanece intacto. Personifica una época del fútbol en la que la técnica, la potencia y la elegancia se fusionaban en la misma pierna izquierda. Si su disparo de “banana” alguna vez desafió la lógica, hoy su resiliencia humana nos recuerda que ni las leyendas están libres de adversidades, aunque sí mejor equipadas para vencerlas.
Gracias, Roberto, por enseñarnos que el corazón puede ser aún más fuerte que un tiro libre desde 35 metros.
