Crisis en Yemen: ¿Una brecha irreconciliable entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos?

El control de aeropuertos, las tensiones políticas y una coalición dividida agravan la fragilidad de Yemen

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Un nuevo capítulo en el caos yemení

Yemen, devastado por más de una década de guerra civil, sigue siendo uno de los escenarios geopolíticos más complejos del mundo. Esta semana se ha abierto un nuevo frente de tensión dentro de la ya frágil coalición liderada por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), aliados teóricos en la lucha contra los Houthis respaldados por Irán. El Ministerio de Transporte de Yemen, vinculado al Consejo de Transición del Sur (STC, por sus siglas en inglés), denunció que Arabia Saudita ha comenzado a exigir inspecciones obligatorias en Yeda para todos los vuelos que operan entre Adén y los EAU.

La medida ha generado un fuerte rechazo por parte del gobierno regional en Adén, que es controlado por el STC, un grupo respaldado por los Emiratos Árabes Unidos y que desde hace años presiona por la secesión del sur de Yemen.

Coalición fracturada: ¿un matrimonio por conveniencia que hace aguas?

Desde la intervención de la coalición árabe en 2015, Arabia Saudita y EAU compartieron un objetivo táctico común: frenar el avance de los rebeldes hutíes, quienes tomaron Saná, la capital del país, y controlan buena parte del norte. No obstante, sus intereses estratégicos a largo plazo difieren.

Mientras Arabia Saudita impulsa el fortalecimiento de una Yemen unificada bajo el gobierno internacionalmente reconocido, los EAU han ofrecido su apoyo al STC, con aspiraciones secesionistas en el sur. Esto ha creado una coalición «esquizofrénica», donde aliados militares en un frente son rivales políticos en otro.

El control de las rutas aéreas es solo el último incidente que evidencia una creciente grieta. Según el Ministerio de Transporte yemení, las nuevas inspecciones de vuelos en Yeda no fueron anunciadas previamente ni coordinadas con las autoridades locales, lo que provocó una reacción airada y denuncias de una especie de «bloqueo aéreo».

Tras las bambalinas: el petróleo como eje del conflicto

Detrás de este desacuerdo parece ocultarse un motivo recurrente en muchos conflictos del Medio Oriente: el petróleo. Recientemente, el STC avanzó militarmente hacia las gobernaciones de Hadramaut y Mahra, desplazando a las fuerzas del National Shield Forces, apoyadas por Arabia Saudita. Estas regiones son estratégicas debido a sus recursos energéticos y control de agua.

Hadramaut, en particular, produce alrededor del 80 % del petróleo yemení exportado antes de la guerra. Controlarla otorga no sólo poder económico, sino también peso político y capacidad de negociación internacional. La incursión del STC fue considerada por Arabia Saudita como una provocación que amenaza con escalar las tensiones ya existentes.

Estados Unidos llama a la diplomacia, pero la situación es volátil

La presión internacional no se ha hecho esperar. Washington ha renovado sus llamados al diálogo diplomático, instando a ambas partes a desescalar la tensión. Sin embargo, sobre el terreno, las actividades militares continúan. Según Faez bin Omar, líder de la Confederación de Tribus de Hadramaut, las fuerzas respaldadas por los EAU comenzaron a retirarse de la base aérea de Al-Rayyan, aunque advirtió que la presencia del Consejo aún continúa en la zona.

La base de Al-Rayyan ha operado durante años bajo control emiratí, con sofisticados sistemas militares e incluso una sala de operaciones para la lucha contra el terrorismo. La partida de estos contingentes podría alterar radicalmente el equilibrio de poder en la estratégica ciudad costera de Mukalla.

La lucha por los cielos: ¿soberanía o censura aérea?

Las nuevas regulaciones sobre vuelos internacionales no solo afectan al STC, sino que tienen implicaciones más amplias para la población civil. Las inspecciones obligatorias en Yeda ralentizan el tráfico aéreo, incrementan costos y generan malestar entre viajeros y aerolíneas. El Ministerio de Transporte acusa estas acciones de ser un «bloqueo encubierto» que agrava el aislamiento del sur yemení.

“Exigimos el fin del bloqueo aéreo impuesto al pueblo yemení, la revocación de estas medidas y el retorno al mecanismo anterior de vuelos”, concluyó el ministerio en un comunicado oficial.

Un país dividido dentro de sí mismo

Sudán del Sur logró su independencia en 2011 tras décadas de guerra civil con el norte. En Yemen, la situación es comparable: el sur, que fue un país independiente entre 1967 y 1990, busca reinstituir su soberanía. Muchos grupos dentro del STC incluso ondean la antigua bandera de la República Democrática Popular de Yemen.

Este deseo de autodeterminación choca con los intereses de Arabia Saudita de mantener la integridad territorial del país como herramienta de equilibrio regional. Para el gobierno saudita, una Sudán del Sur al estilo yemení significaría una pérdida de control sobre rutas estratégicas como Bab el-Mandeb, esencial para el tráfico petrolero global.

Arabia Saudita y EAU: una rivalidad en crecimiento

Aunque ambos países siguen coordinando esfuerzos en ciertos frentes, su rivalidad económica y política es cada vez más notoria.

  • En 2021, Arabia Saudita redirigió vuelos comerciales desde EAU hacia su propio aeropuerto en Neom, señalando una competencia directa entre hubs logísticos.
  • EAU ha intensificado relaciones diplomáticas con Israel y Turquía, dos actores con una visión independiente respecto a Riad.
  • En el mar Rojo, ambos países compiten por controlar bases militares estratégicas desde Eritrea hasta Somalia.

Dentro de este tablero de ajedrez regional, Yemen ha quedado atrapado como peón en un conflicto mayor que trasciende sus propias fronteras.

Tiempo de definiciones

La tensión entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en suelo yemení parece haber llegado a un punto de inflexión. Si bien ambos países comparten enemigos comunes como Irán y los hutíes, sus visiones opuestas sobre el futuro de Yemen, junto con sus ambiciones económicas regionales, pueden haber hecho de su alianza algo insostenible.

El pueblo yemení, como siempre, es el más afectado. Las limitaciones en vuelos, los bloqueos de ruta y las luchas de poder no solo afectan a los actores políticos, sino también a millones de personas que viven cada día con incertidumbre, pobreza extrema y ausencia de servicios básicos.

Mirando al futuro

Las próximas semanas serán claves. Washington buscará mediar discretamente, mientras que las negociaciones internas dentro de la coalición podrían exigir redefinir las reglas del juego. Adicionalmente, un nuevo gobierno en Yemen, una victoria estratégica de los hutíes, o un enfriamiento significativo de la rivalidad saudí-emiratí podrían redefinir por completo el panorama.

Sea cual sea el desenlace, queda claro que Yemen ya no es solo una guerra civil. Es, también, el espejo de un conflicto mayor entre grandes potencias del Golfo por hegemonía económica, política y militar en la región más volátil del planeta.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press