Liverpool sin gol y sin alma: ¿Es suficiente una racha invicta para soñar con el título?
Los 'Reds' siguen sin convencer pese a encadenar ocho partidos sin perder, mientras sus rivales por la Premier League toman ventaja.
Por más que una cifra impresione, el contexto puede revelarla menos brillante de lo que aparenta. Liverpool cosechó un tibio 0-0 frente al Leeds en Anfield, sumando ocho partidos sin conocer la derrota en la Premier League. Sin embargo, no todos los empates son iguales, ni todas las rachas invictas significan dominio. Esta vez, el empate fue otra señal de alarma para Arne Slot y su equipo, que parecen navegar a la deriva sin brújula ofensiva.
Un Anfield silenciado
La falta de gol en casa ante un Leeds que lucha por no caer en la zona baja encendió las luces rojas. El único destello en ataque fue un cabezazo desviado de Hugo Ekitike que no inquietó al portero visitante. Ni tiros peligrosos, ni oleadas ofensivas ni el típico asedio característico del Liverpool de antaño.
Las ausencias pesan. Mohamed Salah se encuentra disputando la Copa Africana de Naciones con su selección, y Alexander Isak, lesionado, dejó a los de Merseyside sin sus principales armas ofensivas. El resultado: un equipo carente de chispa, que domina la posesión pero no intimida cerca del área.
Slot apuesta por lo seguro
Desde la derrota 4-1 frente al PSV Eindhoven en Champions League el pasado 26 de noviembre, Liverpool cambió su manera de jugar. El técnico neerlandés Arne Slot puso énfasis en fortalecer la defensa, y ha conseguido cierta estabilidad: cuatro victorias y tres empates en Premier desde entonces —además de un triunfo en San Siro ante el Inter de Milán.
“Esta temporada varias veces concedimos goles en partidos como este, así que eso es algo positivo hoy”, declaró Slot, queriendo rescatar el vaso medio lleno, pero donde muchos ven un punto rescatado, otros ven dos puntos perdidos frente a un rival accesible.
Un campeón desinflado
Liverpool se coronó campeón la temporada pasada tras un cierre espectacular, pero hoy, a mitad de campaña, está cuarto en la tabla, a 12 puntos del líder Arsenal. Una distancia importante, y más si se considera la eficiencia del cuadro londinense.
¿Qué ha cambiado desde ese equipo vibrante que lo demolía todo en la recta final del torneo anterior? Parte tiene que ver con las bajas, pero también con una aparente desconexión entre líneas. La fluidez se ha perdido, la presión no asfixia como antes y el "gegenpressing" parece una sombra del original moldeado por Jürgen Klopp.
Estadísticas que revelan un giro
- 4 victorias y 4 empates en los últimos 8 partidos oficiales (Premier y Champions).
- 10 goles anotados en ese período (1.25 por partido), por debajo de los 2.1 promedio del curso pasado.
- 4 porterías a cero y solo 3 goles encajados: mejora defensiva evidente, pero ofensiva estancada.
- Promedio de 11.8 tiros por partido en ese lapso, frente a 15.6 de la temporada anterior.
¿Una temporada de transición?
Arne Slot llegó con la misión de renovar sin destruir; conservar la identidad de lucha de Klopp, pero sumando orden táctico y equilibrio. La metamorfosis, sin embargo, parece haber sacrificado lo que hizo al Liverpool temible. Hoy no asusta como antes ni presiona igual. Sin Salah ni Isak, se convierte en un equipo predecible y lento.
Además, jugadores clave como Luis Díaz y Darwin Núñez han tenido chispazos sin continuidad. Ekitike, aún joven y en busca de confianza, no logra imponerse como alternativa fiable. Los relevos tampoco han estado a la altura, y la dependencia de Salah se hace cada día más evidente.
La sombra de los rivales
Mientras tanto, Arsenal sigue firme en la cima con una plantilla joven, ambiciosa y con un Mikel Arteta que parece haber encontrado un equilibrio letal. Manchester City, aunque irregular, recupera a piezas esenciales como Rodri, quien volvió a la actividad tras dos meses de lesión en el partido ante Sunderland.
Con un calendario cada vez más exigente, y compitiendo en tres frentes (Premier, Champions y FA Cup), Liverpool necesita renovar su energía, recuperar su pólvora y quizá fichar uno o dos delanteros de emergencia si desea mantenerse con vida en la lucha por los títulos.
La perspectiva desde los aficionados
En redes sociales, los hinchas ya se dividen. Algunos creen que el trabajo de Slot merece tiempo y apoyo, destacando la solidez defensiva. Otros ven un retroceso inaceptable y reclaman más ambición.
Un tuit muy compartido decía: “Nos estamos convirtiendo en el Chelsea pos-Mourinho: sólidos, sin alma y con miedo a ganar”. Otros ponderan el contexto, aludiendo a bajas importantes y la transición de entrenador como elementos clave.
¿Qué sigue?
En lo inmediato, Liverpool deberá afrontar partidos claves ante rivales directos. La reaparición de Salah tras la Copa de África podría marcar un punto de inflexión, pero no será suficiente si el equipo no recupera su identidad colectiva. Anfield necesita goles, fuego, ritmo y alma. Y eso hoy parece faltar.
La Premier es feroz. Perder un par de puntos ante rivales menores puede ser la diferencia entre pelear el título o conformarse con los puestos de Champions. Liverpool, pese al invicto, ha dado señales de fragilidad, no de fortaleza. Y la paciencia, incluso con una racha positiva, también tiene fecha de caducidad.
