Baterías, basura y fuego: El precio invisible del progreso tecnológico en California

Con una nueva ley de reciclaje y una creciente preocupación por incendios provocados por baterías de litio, California enfrenta los costes ocultos de sus hábitos de consumo electrónico

La nueva tarifa sobre productos con baterías no removibles: una medida urgente

Desde enero de 2024, los consumidores en California pagan una nueva tarifa del 1.5% (máximo $15) al adquirir dispositivos con baterías integradas. Esto incluye herramientas eléctricas, dispositivos electrónicos como smartphones y consolas de videojuegos, juguetes y hasta tarjetas de felicitación musicales. Es la implementación más reciente de la ley Senado Bill 1215, impulsada por el exsenador estatal Josh Newman y firmada en 2022.

¿Su objetivo? Fortalecer el sistema estatal de recolección y reciclaje electrónico, especialmente el de baterías de litio, cuya mala gestión ha derivado en riesgos ambientales y sociales significativos.

Una historia con chispa: cómo California anticipó la revolución de los e-residuos

California fue pionera en 2003 al implantar tarifas de reciclaje sobre televisores y monitores. Durante dos décadas, el sistema ha evitado que miles de toneladas de pantallas contaminantes lleguen a los vertederos. Sin embargo, la evolución de la tecnología ha hecho que este modelo sea insuficiente.

Hoy, la mayoría de los dispositivos tecnológicos contienen baterías de litio integradas, muchas de ellas difíciles o imposibles de remover, lo que complica su reciclaje seguro. Según el Departamento de Reciclaje y Recuperación de Recursos de California (CalRecycle), alrededor de 7,300 toneladas de baterías terminan cada año en vertederos ilegalmente o por accidente.

¿Por qué tanta alarma por el litio?

Las baterías de ion de litio son la fuente de energía predominante para productos digitales. Son livianas, potentes y recargables, pero también representan un riesgo real si se manipulan incorrectamente.

"Estas cosas están en todos lados. Son omnipresentes. Pero también peligrosas", afirma Joe La Mariana, director ejecutivo de RethinkWaste, entidad que gestiona los residuos de 12 ciudades del condado de San Mateo.

Incendios en las plantas de reciclaje: la amenaza silenciosa

En 2016, una batería provocó un gigantesco incendio en la planta de reciclaje Shoreway Environmental Center en San Carlos (California). El resultado: cuatro meses de cierre, $8.5 millones en pérdidas y un aumento en la prima de seguro de $180,000 a $3.2 millones anuales. El costo lo asumieron los ciudadanos.

"Cada parte de nuestras instalaciones es propiedad de los 430,000 contribuyentes locales. Tenemos la responsabilidad fiduciaria y moral de proteger nuestras infraestructuras y nuestra gente", señala La Mariana.

Y el problema no se limita a estos centros. La Federal Aviation Administration reporta casi dos incendios por semana en vuelos estadounidenses causados por baterías. En otro incidente reciente en Los Ángeles, dos niñas resultaron hospitalizadas cuando una scooter eléctrica se incendió dentro de un edificio residencial.

“Pagar ahora o pagar luego”: el costo de prevenir el desastre

Doug Kobold, director ejecutivo del California Product Stewardship Council, lo resume claramente: "Pagar una pequeña tarifa en la caja registradora para asegurar la recolección apropiada es más barato que incendios millonarios, seguros más caros y aumentos de tarifas para la comunidad".

El riesgo, sostiene, es sistémico: productos con baterías que no están diseñados para el fin de vida útil, una cadena de reciclaje no adaptada y consumidores sin incentivos para separar adecuadamente sus residuos.

Los vapes de un solo uso: una bomba ambiental

Los cigarrillos electrónicos desechables, especialmente populares entre jóvenes, están exentos de esta tarifa. ¿La razón? Contienen nicotina, considerada sustancia peligrosa, y las plantas de reciclaje no están preparadas para manejar esos residuos, según el Departamento de Control de Sustancias Tóxicas.

No obstante, son la fuente de residuos de baterías de ion de litio que más crece en California. "Si alguien fuma un vape al día, cada día está tirando una batería de litio al basurero", alerta Nick Lapis de Californians Against Waste.

Este grupo espera que el Congreso estatal retome el debate este año, tras la presentación del proyecto de ley AB 762, que busca prohibir completamente estos vapes.

Las gigabaterías y la amenaza en gran escala

Más allá de los artefactos domésticos, las baterías de gran escala también representan un peligro. En 2023, las baterías de coches eléctricos abandonadas durante los incendios en Los Ángeles requirieron intervención de la EPA (Agencia de Protección Ambiental). Y en Moss Landing, un incendio en un centro de almacenamiento de baterías duró dos días y forzó la evacuación de más de 1,000 personas. Vecinos reportaron enfermedades después del suceso.

Un estudio en zonas cercanas reveló la presencia de metales tóxicos en marismas, lo que reaviva el debate sobre la sostenibilidad de la transición energética si no se gestiona adecuadamente el ciclo de vida de las baterías.

Legislación y regulaciones: ¿la solución definitiva?

En 2024, el gobernador Gavin Newsom creó una comisión interinstitucional para replantear la seguridad de estos sistemas, incluyendo a la Junta de Recursos del Aire de California (CARB) y al Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios (CalFire).

Además, nuevas regulaciones de seguridad para instalaciones de almacenamiento de baterías de CalFire entran en vigor este año. Pero los expertos advierten que se necesita mucho más.

“La siguiente gran pregunta es: ¿De dónde sacamos estos materiales? Y más importante, ¿qué ocurre con ellos cuando ya no los usamos?”, cuestiona Meg Slattery, científica de Earthjustice. “Como sociedad, somos pésimos planificando el final del ciclo de vida de las cosas”.

Una mirada a futuro: responsabilidad compartida

  • Consumidores: deben informarse y utilizar los puntos de recolección para baterías existentes. Muchos supermercados, tiendas de electrónica o bibliotecas públicas ofrecen estos servicios.
  • Empresas: deben diseñar productos con baterías removibles y más fáciles de reciclar. Es hora de cuestionar la “obsolescencia programada”.
  • Gobierno: necesita ampliar, supervisar y financiar adecuadamente sistemas de reciclaje moderno.

Mientras California encabeza la carrera hacia la energía limpia y la adopción masiva de tecnología, este debate se vuelve crucial. Sin una política clara y compromiso ciudadano, esa misma revolución ecológica podría encender más fuegos de los que busca apagar.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press