Pumas en Colorado: ¿Estamos preparados para convivir con grandes depredadores?

El reciente ataque mortal de un puma a una excursionista revive el debate sobre la seguridad en senderos remotos y la gestión de la fauna salvaje

Un trágico inicio de año en las montañas de Colorado

El 1 de enero comenzó con una tragedia en el sendero de la Montaña Crosier, ubicado al noreste de Estes Park, en el estado de Colorado, donde el cuerpo de una mujer fue hallado con heridas compatibles con el ataque de un puma. La escena fue presenciada por dos excursionistas que divisaron al felino merodeando a la víctima, a quien lamentablemente ya no pudieron reanimar.

Un puma atacó semanas antes al corredor Gary Messina

No se trató del primer incidente. En noviembre del año anterior, Gary Messina, un corredor local, declaró haber sido atacado por un puma en la misma zona mientras hacía ejercicio en la madrugada. "Tuve que luchar por mi vida, fue muy agresivo. No me dejaba retroceder sin intentar abalanzarse sobre mí", señaló. Messina terminó defendiendo su vida con un palo tras lanzar su propio teléfono y gritar para espantar al animal.

Estos encuentros plantean una pregunta urgente: ¿podemos convivir con depredadores como los pumas en zonas cada vez más visitadas por personas?

El hábitat ideal para los grandes felinos

El área donde ocurrieron los hechos es considerada hábitat ideal para los pumas, también conocidos como leones de montaña, cougars o catamounts. Los espesos bosques, rocas y variaciones de altitud ofrecen el espacio perfecto para su supervivencia. Según Colorado Parks and Wildlife, se estima que existen entre 3,800 y 4,400 pumas en el estado.

Pero los encuentros con humanos, y más aún los ataques mortales, son poco comunes. De hecho, el último ataque con resultado fatal en Colorado había sido en 1999, cuando un niño de 3 años fue atacado por un puma. Otro caso previo fue en 1997, cuando un niño de 10 años fue asesinado en circunstancias similares en el Parque Nacional Rocky Mountain.

Por qué los ataques están aumentando

Si bien los pumas no son agresivos por naturaleza hacia los humanos, existen varios factores que pueden explicar el aumento de encuentros peligrosos:

  • Pérdida de hábitat: el crecimiento urbano cerca de zonas salvajes aumenta el contacto entre humanos y fauna.
  • Mayor número de visitantes a zonas naturales: el senderismo, trail running y actividades al aire libre han crecido enormemente en Colorado. Entre 2015 y 2022, las visitas a parques estatales aumentaron un 35%.
  • Falta de educación: muchas personas desconocen cómo actuar en presencia de un puma o signos de advertencia.

La respuesta de las autoridades

En respuesta al ataque mortal, las autoridades rastrearon y mataron a dos pumas —uno cerca del cuerpo de la víctima y otro en una zona cercana. Aún continúa la búsqueda de un tercer ejemplar. Según Kara Van Hoose, vocera de Colorado Parks and Wildlife, las acciones son precauciones para evitar otra tragedia, aunque no es seguro cuál o cuáles de los animales fueron responsables del ataque.

Esta estrategia, sin embargo, genera polémica. Algunos grupos de conservación apuntan que matar al animal sin certeza puede vulnerar los derechos de especies protegidas y perpetuar prácticas reactivas, en lugar de poner el foco en precauciones preventivas.

Manejo de fauna salvaje: dilemas y datos

Los pumas están clasificados como especies de caza mayor en Colorado. Su caza está permitida y regulada. Durante la temporada 2022-2023, se cazaron más de 400 ejemplares legalmente, según el informe anual de Colorado Parks and Wildlife.

No obstante, esta permisividad ha creado tensiones entre el deseo de seguridad pública y el deber de conservación. Desde 1990, los casos reportados de ataques o avistamientos de pumas se han triplicado en algunas regiones del estado.

¿Qué hacer si encuentro un puma?

Las autoridades de vida silvestre recomiendan seguir ciertos pasos si se encuentra con un puma en una zona natural:

  • No correr: los pumas son depredadores por acecho. Huir puede activar su instinto de caza.
  • Hazte ver como una amenaza: levanta los brazos, abre la chaqueta o ponte de pie sobre un tronco.
  • Haz ruido fuerte y constante: grita, golpea palos, lanza piedras si es necesario.
  • Defiéndete si te ataca: usa objetos, patea y lucha agresivamente. El objetivo es que el animal te vea como un peligro.

La tragedia en perspectiva: análisis histórico

Desde 1890 se han registrado menos de 30 ataques fatales de pumas en todo Estados Unidos. En contraste, más de 40 personas mueren al año por ataques de perros, y unas 60 por picaduras de abejas, según cifras del CDC.

Sin embargo, la intensidad emocional de este tipo de tragedias genera respuestas contundentes — incluido el cierre de senderos, la caza de ejemplares sospechosos y llamados al control poblacional —. Este fenómeno se denomina riesgo percibido vs. riesgo real, estudiado ampliamente en psicología.

¿Qué solución es la correcta?

Expertos en conservación proponen alternativas más eficientes que cazar a los pumas:

  • Más señalización en senderos, con advertencias actualizadas y mapas de avistamientos.
  • Educación comunitaria a senderistas y residentes rurales.
  • Uso de tecnologías como cámaras trampa, collares GPS en felinos para rastrear sus movimientos y minimizar contactos humanos.
  • Revisión de políticas de urbanización cerca de corredores biológicos de fauna salvaje.

El caso de Messina, quien avisó a las autoridades del ataque sufrido en noviembre, revela que quizás la tragedia se podría haber evitado si las alertas se hubiesen mantenido visibles y activas en el área.

La convivencia inevitable: un llamado a la acción racional

Los grandes depredadores como el puma forman parte vital del ecosistema: ayudan a controlar poblaciones de ciervos y mantienen el equilibrio de las cadenas tróficas. Eliminarlos en masa no solo es éticamente cuestionable, sino ecológicamente perjudicial.

Colorado y otros estados del oeste de EE.UU. deberán enfrentar el dilema de manera sistemática si quieren evitar más muertes humanas y al mismo tiempo proteger a estos majestuosos felinos. Es necesaria una estrategia integral basada en datos, educación y sensibilidad ambiental.

Como sociedad, estamos obligados a preguntarnos: ¿Estamos dispuestos a convivir con la naturaleza salvaje, con todo lo que ello implica?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press