¿Quién manda en Venezuela ahora? La caída de Maduro y el incierto nuevo orden
Tras la captura de Nicolás Maduro por una operación militar de EE. UU., Venezuela enfrenta su mayor incertidumbre política en décadas con Delcy Rodríguez en el centro de un torbellino de poder y legitimidad.
Un amanecer sin líder en Caracas
El sábado 3 de enero de 2026 quedará marcado en la historia reciente de Venezuela como un punto de quiebre. En una inesperada maniobra militar, Estados Unidos capturó al presidente Nicolás Maduro y lo trasladó fuera del país. El desconcierto se apoderó de las calles de Caracas y más allá: venezolanos salieron a hacer filas frente a supermercados y gasolineras, temerosos de un colapso total. ¿Quién está a cargo ahora? ¿Quién tiene el respaldo internacional? ¿Qué futuro espera al país?
Mientras expertos jurídicos y ciudadanos comunes intentan interpretar la situación, todas las miradas se posan en una figura simbólicamente poderosa y, hasta ahora, políticamente ambigua: Delcy Rodríguez, vicepresidenta del gobierno chavista desde 2018.
Rodríguez: ¿traición o transición?
Delcy Rodríguez es una figura compleja. Educada en Europa —Reino Unido y Francia— y proveniente de una familia históricamente vinculada a las luchas izquierdistas, representa tanto una continuidad dentro del chavismo como una posible carta de negociación para Estados Unidos.
En declaraciones recientes, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que Rodríguez "está dispuesta a hacer lo necesario para hacer a Venezuela grande otra vez", una frase que ha generado furor, sospechas y desconcierto. Durante una larga y errática conferencia de prensa, Trump incluso insinuó que Rodríguez ya habría sido juramentada como presidenta.
Sin embargo, en su alocución por el canal estatal, la todavía vicepresidenta se mostró desafiante, exigió la liberación de Maduro y acusó a EE. UU. de violar la Carta de las Naciones Unidas.
Trump vs. la oposición tradicional
Uno de los momentos más controversiales de la jornada fue el desaire de Trump hacia María Corina Machado, la líder opositora galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2025 por su lucha democrática. Machado, junto con su aliado Edmundo González, ha reclamado el mandato luego de haber ganado las ampliamente disputadas elecciones de 2024.
Trump descartó su liderazgo sin rodeos: "No tiene el apoyo suficiente dentro del país". Esto ha causado una ola de especulaciones en redes sociales, donde algunos incluso sugirieron que Trump pudo haber confundido los nombres de ambas líderes.
¿Y la Constitución?
Según la Constitución venezolana, en caso de ausencia absoluta del presidente, debe convocarse a elecciones en un periodo no mayor a treinta días. Pero, ¿cómo aplicar una normalidad constitucional después de una operación militar extranjera y con un gobierno que nunca fue reconocido ampliamente por la comunidad internacional?
David Smilde, sociólogo y experto en Venezuela en la Universidad de Tulane, advirtió: “Lo que está ocurriendo es una anomalía constitucional profunda. No hay condiciones normales para aplicar los artículos de sucesión”.
El rol de las Fuerzas Armadas
Desde la detención de Maduro, tanto civiles como militares han intentado mantener la imagen de un gobierno cohesionado. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, apareció en televisión usando uniforme militar y lanzó un mensaje desafiante: "Nos han atacado, pero no nos romperán".
En otro mensaje, el influyente dirigente Diosdado Cabello, vestido con casco y chaleco antibalas, llamó a los venezolanos a defender las calles al grito de: "Estas ratas atacaron y se arrepentirán".
En juego está el control de las armas. A pesar del vacío de poder en la cúspide, las fuerzas armadas siguen siendo el actor que históricamente ha decidido los giros en la política venezolana. Rodríguez, aunque con un perfil menos beligerante, deberá maniobrar este escenario si quiere mantener el control.
Rodríguez y sus vínculos con EE. UU.
Pese a las sanciones que enfrentó durante la primera presidencia de Trump, Delcy Rodríguez ha mantenido canales de comunicación con sectores republicanos interesados en el petróleo y en la estabilidad de los mercados.
Se sabe que ha mantenido contacto con figuras como Erik Prince, fundador de Blackwater, y con Richard Grenell, enviado especial de Trump que intentó negociar un mayor control estadounidense en Venezuela en años previos.
Estos lazos, sumados a su imagen de técnica moderada dentro del chavismo, la colocan en una posición única: puede seguir siendo vista como una chavista leal por parte de los militares, pero como una posible aliada práctica por parte de Washington.
Machado y González: ¿la fuerza moral sin poder real?
Horas antes del anuncio sorpresa de Trump, María Corina Machado hizo un llamado explícito para que Edmundo González asumiera su “mandato constitucional”. No obstante, sin fuerzas militares, sin control institucional y ahora sin apoyo del actor extranjero más poderoso, sus aspiraciones parecen estancadas.
En un comunicado vibrante, Machado declaró:
“Restauraremos el orden, liberaremos a los presos políticos, construiremos un país excepcional y traeremos a nuestros hijos de regreso a casa”.
Pero esos sueños ahora se enfrentan a una realidad cruda: la fórmula González-Machado ha quedado relegada a un segundo plano en la narrativa geopolítica emergente.
¿Un gobierno de facto estadounidense?
Aunque Trump fue enfático en su afirmación de que Estados Unidos tendrá una participación directa en la gobernabilidad del país, hasta el momento no ha habido una ceremonia de juramentación ni gestos formales que confirmen un gobierno de transición.
Las imágenes desde Caracas muestran una ciudad semi paralizada, con ciudadanos batallando la incertidumbre y recogiendo escombros después de explosiones en la madrugada.
Yanire Lucas, una residente caraqueña cuyo hogar fue sacudido por una explosión en una base militar cercana, lo resumió así:
“Esto es algo sin precedentes. Es como vivir dentro de una película donde no sabes si el final es tragedia o redención.”
¿Qué papel jugarán Rusia y China?
Venezuela ha mantenido durante años fuertes alianzas con Rusia y China. Pero hasta el momento, no se ha visto una reacción directa de estos actores frente al giro de eventos. ¿Aprovecharán el vacío para intentar influir? ¿O evitarán mayores enfrentamientos geopolíticos en medio de una nueva etapa interna acelerada de reorganización política?
Expertos en relaciones internacionales apuntan que, si bien la captura de Maduro representa una victoria táctica para EE. UU., también abre una caja de Pandora de consecuencias globales. Venezuela, país clave para la seguridad energética y geopolítica del hemisferio occidental, no será un terreno de fácil gobernabilidad para ningún actor —nacional o extranjero— ahora.
El pueblo venezolano: atrapado, otra vez
Entre el ruido de declaraciones y teorías geopolíticas, permanece el pueblo venezolano: agotado, empobrecido y cada vez más escéptico. Después de una larga saga de sanciones, inflación galopante, escasez y migración masiva, lo que menos necesita el país es otra etapa de experimentación política sin resultados tangibles.
En los próximos días, se definirá si Rodríguez consolida su poder, si Machado logra movilizar a las masas o si EE. UU. da un paso más allá en su intervención. Por ahora, Venezuela flota en una compleja intersección entre revolución, transición y ocupación.
Como dijera un exiliado venezolano en Miami, entre lágrimas, tras ver las noticias:
“Han llevado a Maduro, pero aún no sabemos si nos han devuelto la esperanza.”