Captura de Nicolás Maduro por EE.UU.: ¿éxito histórico o riesgo geopolítico insostenible?
El asalto que derrocó al líder venezolano despierta intensas reacciones y plantea profundas interrogantes sobre el rol militar de Estados Unidos en América Latina.
La operación que sacudió al continente
El mundo amaneció conmocionado el pasado sábado con la sorpresiva noticia del derrocamiento y captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. La acción fue ordenada directamente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y ejecutada por fuerzas militares estadounidenses en una operación de asalto nocturno en Caracas. Un hecho sin precedentes modernos en la región por su audacia e implicaciones políticas.
“Fue una operación brillante”, dijo Trump al diario The New York Times poco después de que su equipo se retirara del espacio aéreo venezolano. En otra aparición televisiva remarcó: “Maduro estaba en un búnker con paredes de acero, lo atrapamos antes de que pudiera encerrarse completamente. Todo ocurrió en menos de 30 minutos.”
Detalles de la operación: entrada hollywoodense en la 'fortaleza'
El mandatario estadounidense explicó que su equipo había recreado una réplica del palacio presidencial para entrenar el asalto con precisión quirúrgica. Equipados con sopletes industriales y respaldados por inteligencia satelital, los comandos lograron lo impensable: ingresar al corazón del poder en Venezuela sin bajas fatales entre sus filas y con daños colaterales relativamente bajos, según indican los reportes iniciales.
“Esperamos cuatro días por cielo despejado... y cuando vimos la oportunidad dijimos: 'vamos'”, relató Trump durante su intervención en Fox & Friends. El asalto fue precedido por un apagón parcial en Caracas ejecutado, según Trump, por hackeos a la red eléctrica venezolana.
Maduro capturado: ¿juicio político o exhibición de fuerza?
Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, fueron llevados en helicóptero a un buque de guerra estadounidense con destino a Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcoterrorismo y crímenes transnacionales. El Departamento de Justicia presentó la acusación el mismo día, alegando que el exmandatario mantuvo vínculos estrechos con carteles de droga y grupos insurgentes como las FARC colombianas.
Según la DEA y el Departamento de Estado, ya desde 2017 existían pruebas sobre rutas de narcotráfico que operaban con apoyo del gobierno de Maduro, desde puertos venezolanos hacia América Central y Europa.
Voces a favor y en contra: ¿liberación o invasión?
En Florida, bastión del exilio venezolano, las reacciones fueron mayoritariamente de celebración. El congresista republicano Carlos Giménez equiparó el hecho con la caída del Muro de Berlín: “Trump cambió la historia de nuestro hemisferio”.
Pero en Europa y América Latina, las reacciones fueron mucho más mesuradas. El presidente de la Comisión Europea, António Costa, expresó su “profunda preocupación por la estabilidad regional”, y Francia sentenció que la acción “contraviene el principio de no intervención que sustenta el derecho internacional”.
Desde Rusia y China llegaron duras condenas. El Kremlin calificó la operación como “una agresión armada contra un gobierno soberano”, mientras Pekín expresó que se trató de una “violación flagrante del derecho internacional”.
El riesgo de crear un vacío de poder
La complejidad del post-madurismo es uno de los grandes retos para la región. Venezuela atraviesa una crisis humanitaria, económica y migratoria sin precedentes. La inflación acumulada en los últimos 10 años sobrepasa el millón por ciento, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) y organismos multilaterales como el FMI.
¿Quién gobernará ahora Venezuela? La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió de forma interina, pero su legitimidad también ha sido cuestionada por numerosos países. La oposición en el exilio promueve a Edmundo González como mandatario legítimo, pero aún no hay consenso entre las facciones antichavistas.
¿Una doctrina Monroe recargada?
El episodio revive los temores de una política exterior estadounidense agresiva en su “patio trasero”. A lo largo del siglo XX, Washington apoyó golpes o intervenciones en Guatemala (1954), República Dominicana (1965), Chile (1973) y Panamá (1989). Esta operación contra Maduro se perfila como la intervención directa más impactante desde la captura de Manuel Noriega.
Para algunos analistas, esto configura una Doctrina Monroe del siglo XXI. Trump parece dispuesto a usar el poderío norteamericano para redibujar el mapa geopolítico, especialmente en momentos en que China y Rusia también exhiben ambiciones territoriales.
¿Ejemplo para otros países o advertencia global?
El mensaje a otros líderes autoritarios es claro: Estados Unidos está dispuesto a actuar unilateralmente, fuera del marco diplomático multilateral, cuando identifique amenazas a su seguridad. Pero esto también suscita ansiedad en países con tensiones internas o rutas críticas de narcotráfico.
El exalmirante Mark Montgomery lo advirtió: “A diferencia de Irán, donde Trump disparó y el conflicto acabó ahí, en Venezuela esto apenas comienza.”
Trump 2.0: nuevo paradigma estratégico
Desde su reelección en 2024, Trump ha roto varios precedentes. En junio de ese año, ordenó ataques a instalaciones nucleares iraníes. Y ahora ha llevado a cabo una operación terrestre directa en Sudamérica. Su lema “Paz a través de la fuerza” parece ser mucho más literal que retórico.
Pero las dudas persisten: ¿Tiene EE.UU. un plan claro para reconstruir Venezuela? ¿Hasta qué punto una intervención puede ser sostenible sin el respaldo de la ONU u organismos regionales como la OEA?
Repercusiones en la política interna estadounidense
En el Congreso, la acción generó una grieta partidaria inmediata. Mientras republicanos la celebraron como una victoria del liderazgo estadounidense, algunos demócratas criticaron la legalidad y el costo humanitario de la misión.
“Este acto es ilegal. Es vergonzoso que pasamos de ser el policía del mundo al matón del mundo en un año”, escribió el senador Rubén Gallego en redes sociales. Sin embargo, gran parte del electorado ve esto como una victoria política clave en año electoral.
El destino de Maduro y la mira en América Latina
Con el expresidente venezolano camino a sentarse en el banquillo en Nueva York, es probable que se desarrollen juicios de alto perfil. Las acusaciones por tráfico de drogas, lavado de activos y corrupción estatal podrían implicar también a exfuncionarios y militares venezolanos.
Mientras tanto, otros gobiernos de la región observan con atención el precedente sentado. ¿Podría esto abrir la puerta a futuros actos similares? ¿Puede EE.UU. justificar estas acciones como parte de una “guerra contra el narco”? El futuro inmediato de América Latina puede depender de las respuestas.
Una captura que marca época
La operación contra Maduro no solo es una victoria simbólica para quienes anhelaban su salida del poder. También es una prueba de fuego para los límites del intervencionismo estadounidense en un mundo multipolar. Podría pasar a la historia como un momento decisivo del siglo XXI, mientras el péndulo de la geopolítica gira con velocidad febril entre poder, legitimidad y soberanía.