Yemen al borde del colapso: Separatistas, ataques saudíes y una nueva constitución del sur

La guerra en Yemen se intensifica mientras Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos chocan por el control estratégico del sur

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

El polvorín yemení: una guerra civil interminable

Yemen vive una guerra devastadora desde 2014, pero recientemente una nueva facción ha agregado más complejidad al conflicto: el Consejo de Transición del Sur (STC, por sus siglas en inglés), un grupo separatista respaldado por los Emiratos Árabes Unidos que busca restablecer un país independiente en el sur. Este impulso separatista no ha sido bien recibido por Arabia Saudita, quien también participa en la coalición anti-Houthi pero que se mantiene firme en su apoyo al gobierno yemení reconocido internacionalmente.

Los recientes bombardeos aéreos saudíes sobre posiciones del STC en la gobernación de Hadramout, incluyendo el campamento de la Brigada Barshid cerca de Mukalla, marcan una alarmante escalada del conflicto interno dentro de la coalición árabe. Según fuentes del STC, más de 100 ataques aéreos en las últimas 24 horas causaron múltiples bajas.

La nueva constitución del sur: una línea roja para Arabia Saudita

La chispa que encendió los ataques saudíes más recientes fue el anuncio de una nueva constitución por parte del STC, con la intención de declarar la independencia de Yemen del Sur. Este movimiento fue percibido como una amenaza existencial tanto por el gobierno yemení como por Arabia Saudita.

Para contextualizar, Yemen se unificó en 1990, tras décadas de división política entre el norte (República Árabe de Yemen) y el sur socialista (República Democrática Popular de Yemen). El deseo de independencia de los sureños nunca ha desaparecido por completo, y el STC lo ha canalizado con fuerza desde su fundación en 2017.

Para Arabia Saudita, esto es inaceptable. Como bien dijo Hilal Khashan, profesor de ciencia política en la Universidad Americana de Beirut, “los saudíes temen quedar atrapados entre los hutíes al norte y los emiratíes al sur, rodeando sus fronteras”.

Mukalla, Seiyun y el enfrentamiento en Hadramout

La ciudad portuaria de Mukalla, en la costa sur del Mar Arábigo, se ha convertido en un nuevo campo de batalla. Este territorio rico en recursos, especialmente petróleo, fue capturado por las fuerzas del STC el mes pasado.

Sin embargo, fuerzas respaldadas por Arabia Saudita como la Confederación de Tribus de Hadramout y el grupo Escudo Nacional (National Shield Forces), han recapturado sectores clave de la ciudad, según testigos y militares locales.

Uno de los líderes militares tribales, el coronel Ahmed Baqatyan, justificó los ataques saudíes alegando que los campamentos del STC bloqueaban rutas estratégicas hacia Aden, y que su desalojo era esencial para impedir una contraofensiva de los separatistas.

Una coalición desmembrada: cacofonía en lugar de unidad

Cuando Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos iniciaron su intervención en Yemen en 2015 con el objetivo de repeler a los hutíes (apoyados por Irán), pocos imaginaron que los dos gigantes árabes terminarían enfrentándose entre sí en el mismo campo de batalla.

La complicidad inicial entre saudíes y emiratíes se convirtió en una competencia regional velada, especialmente en áreas estratégicas con salida al Mar Rojo y el Golfo de Adén. Mientras Arabia Saudita busca asegurar sus fronteras y proteger su gobierno aliado en Saná, los EAU han seguido financiando estructuras separatistas como el STC con vistas geoestratégicas sobre los puertos del sur, especialmente Abu Musa y Socotra.

Los Emiratos se retiran (¿por ahora?)

Después de recibir un ultimátum de retirada por parte del bando saudí, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron el sábado que retiraban todas sus fuerzas de Yemen. Una retirada que podría ser tanto una jugada táctica como una estrategia para evitar una confrontación directa con su hasta ahora aliado.

Sin embargo, esta retirada no pone fin a la influencia emiratí: muchos combatientes del STC han sido entrenados, financiados y aprovisionados por los Emiratos durante años. Su infraestructura, relaciones locales y armamento seguirán operando en el terreno.

Un aeropuerto bajo ataque y un país sin infraestructura

El viernes, Arabia Saudita bombardeó el Aeropuerto Internacional de Seiyun, según denuncias del Ministerio de Transporte yemení alineado con el STC. El ataque “expuso al aeropuerto a riesgos serios que podrían perjudicar su operación”, indican funcionarios. Yemen ya es uno de los países con más infraestructura destruida del mundo debido a años de guerra; nuevos ataques a instalaciones civiles son un golpe directo al intento de normalización en regiones no hutíes.

Riad, sede de una posible cumbre de reconciliación

En un aparente esfuerzo diplomático, Arabia Saudita anunció que planea organizar una cumbre en Riad para reunir a todas las facciones del sur. El objetivo es “discutir soluciones justas para la causa del sur”.

La propuesta vino luego de un mensaje emitido por Rashad al-Alimi, presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen. Sin embargo, no se han revelado detalles sobre la participación del STC o de las demás milicias que operan en las zonas en disputa.

¿Rumbo a un Yemen trifurcado?

Con los hutíes controlando el norte, el gobierno reconocido operando en algunas franjas del centro, y ahora el Consejo de Transición del Sur en ofensiva, Yemen corre el riesgo de ser permanentemente fragmentado en tres regiones de facto.

Para muchos analistas, la guerra ya no es solo un conflicto nacional, sino una batalla por esferas de influencia entre Irán, Arabia Saudita y los Emiratos, con miles de víctimas civiles atrapadas en medio.

Más que una guerra civil: ¿la nueva Siria?

Yemen comparte ciertas similitudes con el conflicto sirio: intervenciones extranjeras, sectarismo, múltiples facciones armadas y una población civil que paga el alto costo humano. Según datos de la ONU, más de 377,000 personas han muerto desde que comenzó la guerra, muchas de ellas por causas indirectas como enfermedades, escasez alimentaria y falta de atención médica.

Además, Yemen es ahora el país con mayor inseguridad alimentaria del mundo, con 17 millones de personas enfrentando hambre extrema, según el Programa Mundial de Alimentos (WFP).

¿Existe una salida?

Mientras las potencias regionales convierten a Yemen en su tablero de ajedrez estratégico, el pueblo yemení sufre en una espiral que parece no tener fin. La comunidad internacional ha fracasado una y otra vez en poner fin a esta guerra, y los esfuerzos de paz han sido entorpecidos por los intereses cruzados de los actores envueltos.

Una cumbre en Riad puede sonar prometedora, pero sin la inclusión equitativa de todos los actores, soluciones duraderas seguirán siendo un espejismo. Mientras tanto, bombas continúan cayendo, el país sigue fraccionándose y Yemen se hunde aún más en el abismo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press