Colts de Indianápolis: ¿Justifican la fe en Ballard y Steichen tras una debacle histórica?

Luego de una temporada que comenzó con promesas de gloria y terminó en un colapso estrepitoso, los Colts apuestan por la continuidad de su cuerpo técnico. ¿Decisión acertada o terquedad institucional?

Una caída de proporciones históricas

Comenzaron la temporada como contendientes, con un arranque de 8-2 que hacía soñar a los aficionados de los Colts de Indianápolis con una vuelta a la élite de la NFL. Pero el sueño se convirtió en pesadilla cuando una seguidilla de siete derrotas sepultó sus aspiraciones de postemporada y extendió a cinco años su ausencia en los playoffs. A pesar del desplome, la dirigencia encabezada por Carlie Irsay-Gordon y sus hermanas ha decidido confiar nuevamente en el gerente general Chris Ballard y el entrenador en jefe Shane Steichen.

La confianza en la continuidad

La decisión, extraoficialmente confirmada por medios del propio equipo en redes sociales, implica que tanto Ballard como Steichen estarán de regreso en 2026. Esta resolución llama la atención, sobre todo si se contrasta con las expectativas con las que comenzó la campaña. Steichen inició la temporada en el 'hot seat', después de dos años sin éxito rotundo y con un récord personal mediocre de 25-26 en tres temporadas. Por su parte, Ballard acumula nueve años de gestión con solo dos apariciones en playoffs y una victoria en postemporada.

Comparaciones que duelen

Una de las comparaciones más hirientes para los Colts es con su rival divisional, los Texans de Houston. Mientras Steichen naufragaba con un plantel golpeado por lesiones, DeMeco Ryans —quien también fue contratado antes de la temporada 2023— ha guiado a Houston a tres apariciones en playoffs y dos campeonatos de la AFC Sur, con un impresionante récord de 32-19. Desde 2014, los Colts no ganan su división. La diferencia entre ambos proyectos técnicos es tan evidente que los aficionados y críticos no tardaron en mostrar su frustración.

La maldición de las lesiones

Cuando parecía que las cosas podían cambiar en Indianápolis, aparecieron las lesiones. Daniel Jones, el nuevo mariscal de campo de los Colts, estaba teniendo una campaña digna de MVP junto al corredor estelar Jonathan Taylor. Tras diez semanas, el equipo lucía invencible. Pero luego del partido en Berlín contra los Falcons, Jones fue diagnosticado con una lesión en la pierna izquierda, y semanas después, un desgarro del tendón de Aquiles en la pierna derecha lo dejó fuera del resto de la temporada.

La baja de Jones fue un golpe del que nunca se recuperaron. Jonathan Taylor, sin su QB estelar, también vio frenado su intento por conseguir su segundo título de corredor con más yardas. Con el reloj corriendo, los Colts recorrieron caminos inusuales hasta traer de vuelta al veterano Philip Rivers —a sus 44 años— desde el retiro para pelear por la clasificación. Rivers no logró ganar ninguno de sus tres partidos como titular.

La estadística que nadie quería igualar

Los Colts se convirtieron esta temporada en el primer equipo desde los Raiders de 1995 en no clasificar a los playoffs después de comenzar 8-2. Desde la fusión AFL-NFL en 1970, solo seis franquicias han logrado esa 'hazaña'. Esta debacle no ha sido suficiente para generar un cambio directivo, una decisión que genera opiniones divididas entre los fanáticos y analistas.

Argumentos desde el vestidor

A pesar del colapso, Steichen defendió su trabajo ante los medios: “Creo que estamos en la dirección correcta. Lo demostramos a inicios de la temporada y tuvimos circunstancias desafortunadas. Pero eso es parte de esta liga, hay que saber adaptarse”. El entrenador insistió en su amor por la ciudad, el equipo y los fanáticos, pero dejó en claro que su permanencia no dependía de él.

Ballard: ¿el arquitecto de un proyecto fallido?

El gerente general Chris Ballard deberá enfrentar otro año de turbulencias, especialmente en lo que respecta a la posición más importante de un equipo: el mariscal de campo. Jones, lejos de consolidarse como la piedra angular del futuro, enfrenta nuevas sesiones de rehabilitación y la incertidumbre de un contrato. Además, el pick número 4 del Draft 2023, Anthony Richardson, ha sido otra decepción. Lesionado de forma accidentada en el vestuario —se golpeó el hueso orbital con una banda elástica de estiramiento—, apenas lanzó dos pases en toda la temporada.

El legado familiar y la herencia Irsay

La toma de decisiones recayó esta vez en Carlie Irsay-Gordon y sus hermanas, quienes asumieron el mando tras la muerte de su padre, Jim Irsay, en mayo. Esta es la mayor decisión que han enfrentado desde entonces, y demuestra que quieren dar continuidad a los procesos, en lugar de cambios radicales. Sin embargo, el fantasma de la impaciencia —presente en otras franquicias— podría terminar acechando si los resultados no llegan pronto.

¿Seguirán creyendo los fanáticos?

La NFL es una liga construida sobre expectativas altas, resultados inmediatos y márgenes de error minúsculos. Steichen y Ballard han agotado casi todo el crédito, y esta nueva apuesta de fe podría ser la última. La temporada 2026 deberá marcar un punto de inflexión: o consolidan el proyecto, o finalmente los aficionados exigirán una sacudida total en la franquicia.

No es fácil confiar cuando los resultados no acompañan, pero si algo han demostrado los Colts en las últimas décadas, es que creen en la continuidad por encima del caos”, señala Jeff Saturday, ex jugador y comentarista deportivo, en una entrevista para ESPN.

La división cada vez más competitiva

El principal desafío para los Colts será sobreponerse al crecimiento de sus rivales divisionales. Además de Houston, los Jaguars de Jacksonville han mostrado señales de mejora constantes, y los Titans siguen siendo un equipo incómodo. Indianápolis debe no solo reconstruirse internamente, sino también redefinir su lugar dentro de una AFC Sur donde el margen de error se acorta cada año.

¿Esperanza o terquedad?

Como en cualquier decisión compleja del deporte profesional, la línea entre la paciencia estratégica y la ceguera institucional es delgada. Si en 2026 los Colts logran revertir la narrativa y alcanzar el rendimiento que mostraron al inicio de la temporada 2025, la gerencia será celebrada por su visión de largo plazo. Pero si el ciclo se repite, la decisión de mantener a Ballard y Steichen será recordada como un error que prolongó el estancamiento de una franquicia hambrienta de gloria.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press