El arte de negociar la paz: los tropiezos de Trump entre Rusia y Ucrania
La crisis entre Moscú y Kiev vuelve a mostrar cómo la narrativa política puede alimentar o entorpecer la búsqueda de la paz
¿Puede una afirmación sin pruebas cambiar el curso de una negociación diplomática? En el contexto del conflicto entre Rusia y Ucrania, parece que sí. En los últimos días, una acusación por parte del Kremlin encendió las alarmas: supuestamente, Ucrania lanzó un ataque con drones contra una residencia del presidente ruso, Vladímir Putin. Pero tras las verificaciones de inteligencia, Estados Unidos —a través del presidente Donald Trump— desmintió dicha versión. Todo esto mientras Kiev y Washington intentan fraguar un plan de paz de 20 puntos que aún navega en aguas inciertas.
Guerra de narrativas en plena guerra real
El canciller ruso Serguéi Lavrov afirmó que el supuesto ataque ucraniano al norte de Nóvgorod fue repelido eficazmente por las defensas aéreas rusas. Rápidamente, desde Kiev, Volodímir Zelenskyy negó cualquier implicación. Pero esta narrativa tomó un giro inesperado cuando Trump, desde el Air Force One, declaró tajantemente: “No creo que ese ataque haya ocurrido”.
Es importante recordar que Trump había recibido a Zelenskyy días antes de esa declaración en Mar-a-Lago, Florida, donde ambos discutieron el controvertido plan de paz. Sin embargo, al principio, Trump mostró preocupación por las acusaciones rusas, indicando inclusive que Putin había mencionado el tema en una conversación telefónica que mantuvieron.
¿Una paz de un día?
Durante su campaña para un segundo mandato, Trump prometió que acabaría la guerra entre Rusia y Ucrania en “un solo día”. Una valiente declaración para un conflicto que ya ha cobrado la vida de más de 500.000 personas, según datos combinados de la ONU, ACNUR y organizaciones como International Crisis Group.
Pero las promesas de paz se han visto opacadas por contradicciones. La narrativa de Trump sobre este supuesto ataque de drones pasó de "grave" a “falsa” en apenas 48 horas. De hecho, el miércoles posterior a su declaración inicial, Trump compartió un editorial del New York Post que dudaba de las afirmaciones rusas y criticaba al Kremlin por recurrir a la “mentira, el odio y la muerte”.
¿Qué contiene el plan de paz de 20 puntos?
Aunque la administración de Trump no ha publicado oficialmente el contenido completo del plan, se ha filtrado que este incluiría:
- Un alto al fuego bilateral inmediato.
- Reconocimiento temporal de las fronteras actuales, con negociación posterior.
- Desmilitarización progresiva del Donbás.
- Un referendo en regiones separatistas bajo supervisión internacional.
- Acuerdos energéticos entre Ucrania y Rusia.
- Presencia limitada y supervisada de la OTAN en el oeste de Ucrania.
Sin embargo, fuentes diplomáticas europeas han mostrado su escepticismo, particularmente porque el Kremlin insiste en mantener todo el control del Donbás y restringir completamente el tamaño y armamento del futuro ejército ucraniano. Una propuesta que, según el propio Zelenskyy, “viola la soberanía ucraniana”.
Giro geopolítico: ¿quién gana con las mentiras?
La acusación rusa de un ataque contra Putin ocurre en un momento crítico, justo cuando se desarrollan esfuerzos para reiniciar el diálogo de paz. Diversos analistas aseguran que este tipo de afirmaciones buscan fracturar la confianza entre aliados occidentales, generar confusión e incluso ganar tiempo para continuar ofensivas estancadas en el este de Ucrania.
“No es la primera vez que Moscú lanza acusaciones sin pruebas, buscando desestabilizar el entorno diplomático”, menciona Fiona Hill, exasesora de seguridad nacional estadounidense y experta en temas rusos. “Esta táctica sirve para que Putin se muestre como víctima y obtenga réditos políticos en casa”, añade.
El eterno problema: Trump y la consistencia narrativa
No es nuevo que Donald Trump oscile entre posiciones contradictorias. Mientras una parte de su discurso defiende la autodeterminación de Ucrania, otra parece elogiar la firmeza del Kremlin. En múltiples ocasiones ha sugerido que tanto Zelenskyy como Putin deberían hacer "concesiones dolorosas" para lograr la paz, algo que ha generado críticas desde ambos lados del Atlántico.
Además, el hecho de que haya desestimado tan rápidamente el supuesto ataque contra Putin después de manifestarse “muy enfadado” plantea dudas sobre su criterio y capacidad de análisis ante situaciones delicadas.
“Trump se comporta más como un negociante improvisado que como un estadista con una visión”, señaló Thomas Wright, experto del think tank Brookings Institution. “Cuando uno negocia una paz, debe actuar con rigor, con pruebas y sin titubeos. Esto es política internacional, no un torneo de ajedrez en Twitter”.
Putin y su renuencia a negociar
Más allá del ruido mediático, es claro que Vladímir Putin ha dado pocas señales de querer llegar a un acuerdo. De hecho, sus condiciones para considerar una retirada parcial o pausas en el conflicto son vistas como tácticas dilatorias.
Desde febrero de 2022, Rusia ha buscado entre otros objetivos:
- La anexión legal del Donbás y Crimea sin posibilidad de renegociación.
- La neutralidad constitucional de Ucrania, prohibiendo adhesiones a OTAN o UE.
- El levantamiento total de sanciones internacionales.
Estas demandas contrastan con las peticiones occidentales, entre ellas la retirada rusa inmediata y garantías de seguridad para Ucrania. Por ello, muchos ven muy improbable que algo cambie hasta después del próximo ciclo electoral en EE.UU.
Zelenskyy entre dos fuegos
Volodímir Zelenskyy navega entre cumplir las demandas de su pueblo —mayoritariamente belicistas tras casi dos años de invasión— y aceptar una “paz impuesta” por actores como Estados Unidos, preocupados por el costo del apoyo económico y militar.
Desde Ucrania insisten en que ninguna paz será válida si no incluye:
- La restauración total del territorio de 1991.
- Sanciones mantenidas hasta que haya reparaciones de guerra.
- Un tribunal internacional para juzgar crímenes de guerra rusos.
“Abandonar el Donbás o Crimea es tan impensable como claudicar nuestra independencia”, afirmó recientemente Oleksii Danilov, jefe del Consejo de Seguridad Nacional Ucraniano. Y añadió: “Hay guerras que deben ganarse, no negociarse”.
Un futuro con más preguntas que respuestas
Mientras tanto, sigue en vilo el futuro de la llamada “paz de Mar-a-Lago”. Los recientes gestos de escepticismo de Trump no sólo debilitan su credibilidad como mediador, sino que también aumentan la tensión dentro de la OTAN, cuyos miembros no han sido consultados directamente sobre el contenido del plan estadounidense.
En un contexto tan volátil, lo cierto es que las palabras importan. Y los errores narrativos —como tomar partido antes de tener pruebas sólidas— pueden costar no sólo la confianza de aliados, sino también vidas humanas. En la guerra moderna, la diplomacia no se improvisa.