El ‘Donroe Doctrina’ de Trump: ¿Renacimiento del Imperialismo en América Latina?

El asalto estadounidense en Venezuela, la muerte de 32 cubanos y el nuevo mapa político que divide al continente

La nueva doctrina Trump: Guerra, petróleo y hegemonía

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el pasado fin de semana no solo ha marcado un punto de inflexión en la política exterior estadounidense, sino que también ha sembrado una ola de tensión geopolítica sin precedentes en América Latina desde la Guerra Fría.

El presidente Donald Trump, en un tono desafiante, sentenció: “El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”, justo después de que el presidente venezolano Nicolás Maduro fuera capturado por fuerzas estadounidenses y enviado a enfrentar cargos por narcoterrorismo en Nueva York. Este acto ha sido bautizado por él mismo como parte de la llamada "Donroe Doctrina", en referencia al presidente James Monroe y su histórica visión de supremacía estadounidense en el continente.

La operación en Venezuela: consecuencias humanas y políticas

Durante la operación militar, murieron 32 oficiales cubanos que, de acuerdo con el gobierno de La Habana, se encontraban en Venezuela en misión de cooperación militar a solicitud directa del régimen chavista. Aunque los detalles sobre su participación exacta siguen siendo vagos, se sabe que los cubanos llevaban años colaborando en labores de inteligencia y seguridad interna del chavismo.

“Nuestros compatriotas cumplieron con su deber con dignidad y heroísmo”, afirmó un comunicado oficial leído en la televisión estatal cubana, mientras el presidente Miguel Díaz-Canel y el expresidente Raúl Castro decretaron dos días de duelo nacional.

El presidente Trump, por su parte, celebró la ausencia de bajas es estadounidense con una frase tajante: “Mucha muerte al otro lado. Ninguna del nuestro”.

Una región dividida: aliados y adversarios

Los eventos del sábado no tardaron en encender la mecha ideológica en Latinoamérica. Mientras líderes afines a Trump, como el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el chileno José Antonio Kast, aplaudieron la intervención y hablaron sobre "libertad" y “fin de la dictadura chavista”, otros líderes de izquierda condenaron duramente la operación.

  • Lula da Silva (Brasil): “Un precedente extremadamente peligroso.”
  • Claudia Sheinbaum (México): “Pone en peligro la estabilidad regional.”
  • Gabriel Boric (Chile): “Viola un pilar esencial del derecho internacional.”
  • Gustavo Petro (Colombia): “Una agresión contra la soberanía de Venezuela y América Latina.”

La polarización recuerda a los peores episodios de la historia de intervencionismo estadounidense, como lo indicó Lula: “Recuerda los peores momentos de interferencia en la política de América Latina”. Desde los Golpes de Estado apoyados por la CIA en los años 70 hasta ocupaciones en Centroamérica en defensa de empresas bananeras, la historia se repite.

La muerte de la diplomacia y la militarización de la política exterior

Desde su llegada al poder, Trump no ha disimulado su interés por militarizar la política exterior. En poco menos de un año:

  • Rebautizó el Golfo de México como “Golfo de América”.
  • Ordenó ataques navales a presuntos narcotraficantes en el Caribe.
  • Bloqueó comercialmente al petróleo venezolano.
  • Intervino indirectamente en elecciones en Argentina, Honduras y Bolivia.

Este enfoque ha sido descrito por la analista Gimena Sánchez del Washington Office on Latin America como: “Una demostración de dientes en toda la región”. El objetivo claro es redibujar el mapa político del hemisferio para favorecer gobiernos “amigos” y debilitar regímenes que no se alineen con los intereses de Washington.

El nuevo eje de poder: ¿EEUU y sus aliados vs. el resto del continente?

El ataque a Venezuela también ha dado lugar a una consolidación de bloques políticos. Por un lado, aparecen los mandatarios de derecha, que celebran el uso de la fuerza como herramienta legítima para reordenar la región. Por el otro, se alinean países que temen el regreso de una política intervencionista. El continente se parte en dos.

Trump ha respondido con hostilidad a líderes que han osado criticarlo. Aseguró que:

  • El gobierno comunista de Cuba “parece listo para colapsar”.
  • En México, “algo va a tener que hacerse” con los cárteles.
  • Acusó a Petro (Colombia) de “fabricar cocaína” y sentenció que “no lo hará por mucho más tiempo.”

El mensaje está claro: quien no esté con él, se convierte en objetivo.

Los ecos del pasado: De Monroe a Trump

La “Donroe Doctrina” es un juego de palabras con la Doctrina Monroe de 1823, que establecía que cualquier intervención europea en América sería vista como una agresión hacia Estados Unidos. Sin embargo, en la práctica fue utilizada durante más de un siglo para justificar ocupaciones, golpes militares y control económico sobre América Latina.

El caso venezolano recuerda la intervención estadounidense en:

  • Guatemala (1954): Golpe de Estado contra Jacobo Árbenz apoyado por la CIA y la United Fruit Company.
  • Chile (1973): Derrocamiento de Salvador Allende con apoyo de la inteligencia estadounidense.
  • Nicaragua y El Salvador (1980s): Financiamiento de grupos paramilitares para combatir gobiernos de izquierda.

Y ahora parece que las tácticas han evolucionado, pero no los objetivos: obtener control geopolítico, económico y simbólico sobre un continente que aún lucha por emanciparse de su historia de dependencia externa.

¿Fin o principio?

En lugar de traer estabilidad o transición democrática, las acciones de Trump parecen haber abierto una caja de Pandora que desencadena incertidumbre, polarización y temor. En Venezuela, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió interinamente el poder tras la captura de Maduro, pero su legitimidad no ha sido reconocida por los grupos opositores que ganaron en las elecciones de 2024, las mismas que Occidente calificó como fraudulentas.

En una jugada desconcertante, Trump anunció que colaborará con Rodríguez, ignorando completamente los resultados electorales que supuestamente quería defender. Kevin Whitaker, diplomático estadounidense y exjefe en Caracas, lanzó una dura crítica: “La administración Trump está tomando decisiones sobre el futuro democrático de Venezuela sin referirse al resultado democrático”.

Trump, sin titubear, respondió a preguntas sobre cuándo habrá elecciones libres en Venezuela con otra frase lapidaria: “Estamos viendo más cómo arreglar las cosas”.

Un horizonte incierto para América Latina

Con la caída de Maduro y la muerte de oficiales cubanos, lo que se perfila ahora es un escenario regional sumamente delicado, donde el autoritarismo militar puede ganar terreno bajo la excusa de restaurar el orden. A medida que presidentes afines y opositores se posicionan ante la nueva doctrina estadounidense, el fantasma de la guerra ideológica vuelve a recorrer el continente.

Si América Latina no redefine de inmediato sus alianzas estratégicas, valores democráticos y soberanía, la historia podría repetirse... con un nuevo uniforme, una nueva cara y el mismo destino.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press