¿Quién manda en Venezuela? El colapso del chavismo, la captura de Maduro y el nuevo tablero geopolítico latinoamericano

La sorpresiva operación de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro reconfigura el mapa político de Venezuela y plantea interrogantes globales sobre soberanía, justicia internacional y el futuro del país

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Caracas, 2026. Una noticia cruzó el mundo como un rayo en una tormenta de incertidumbre: Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico y terrorismo. Su arresto, sin precedentes modernos en América Latina, ha dejado al borde del abismo a un sistema de poder que por más de una década intentó consolidar al chavismo como modelo político regional.

A raíz de este hecho se desencadenó una cadena de sucesos vertiginosos que ahora reconfiguran el panorama venezolano y abren una nueva etapa de tensiones diplomáticas, replanteos legales y pugnas por el poder dentro del país sudamericano. En este análisis exhaustivo repasaremos las claves de este terremoto político, lo que representa para Venezuela y el hemisferio, la legalidad de la captura y el entorno geopolítico que rodea al caso.

Maduro capturado: ¿Un presidente o un criminal internacional?

El sábado pasado, fuerzas especiales de Estados Unidos ingresaron a una base militar en Venezuela y capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, la exdiputada Cilia Flores. Según la acusación hecha pública por el Departamento de Justicia de EE. UU., Maduro enfrentará cargos federales por narcotráfico, terrorismo y corrupción. Al comparecer ante una corte federal en Nueva York, el exmandatario se declaró inocente y se calificó como un “hombre decente”.

Este hecho no solo representa un hito diplomático, también pone a prueba el sistema internacional. Desde hace años, el gobierno de EE. UU. había emitido una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que llevara a la captura de Maduro por cargos de tráfico de drogas. Hasta ahora, esas acusaciones eran rechazadas por Caracas como parte de una “guerra híbrida”.

Delcy Rodríguez, presidenta interina: ¿Continuidad o transición?

Tras conocerse la detención de Maduro, Delcy Rodríguez, exvicepresidenta y una de las figuras más cercanas del círculo chavista, fue nombrada presidenta interina por el Tribunal Supremo de Justicia. La juramentación fue oficiada por su hermano, Jorge Rodríguez, reelecto como presidente de la Asamblea Nacional.

El nombramiento se hizo bajo un tecnicismo que permite a un vicepresidente asumir temporalmente si el presidente se encuentra “ausente temporal”. No obstante, la Constitución de Venezuela prevé que en caso de ausencia permanente debe convocarse a elecciones en un plazo de 30 días. Este punto ha generado fuerte debate jurídico y político; de hecho, no se ha fijado una fecha para elecciones, lo que alimenta acusaciones de querer perpetuar el poder chavista de forma ilegítima aún sin Maduro.

Un país dividido: el aparato político chavista responde

El parlamento oficialista se mostró firme en respaldar a Delcy Rodríguez y denunciar lo que califican de “agresión extranjera e ilegítima”. Maduro Guerra, hijo del expresidente y apodado “Nicolasito”, apareció en público por primera vez desde la captura pidiendo el retorno de su padre y su madrastra, aludiendo a la supuesta violación del derecho internacional.

“Si normalizamos el secuestro de un jefe de Estado, ningún país está a salvo. Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier nación que se niegue a someterse”, expresó Maduro Guerra desde la sede legislativa.

Estas palabras fueron más allá del discurso político común: representaron una clara advertencia de que seguirán resistiendo incluso sin el líder que los condujo durante casi 13 años. A ello se suma el respaldo de sectores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a Delcy Rodríguez, reafirmando el papel del ejército como eje clave en el control del poder.

Trump y la doctrina de acción directa: ¿un nuevo paradigma?

El expresidente estadounidense Donald Trump, en su segundo mandato y con un enfoque aún más agresivo hacia gobiernos hostiles, defendió la operación y aseveró que Estados Unidos “administrará temporalmente Venezuela”. Aunque el Secretario de Estado Marco Rubio aclaró que EE. UU. no tendrá un control directo del gobierno, sí ejercerán presión en sectores estratégicos como el petrolero y el combate al narcotráfico.

Las medidas incluyen un endurecimiento del embargo petrolero, enfocado en generar cambios en la estructura de producción y distribución del crudo venezolano, históricamente fuente de corrupción. Naciones Unidas y Organización de Estados Americanos han solicitado aclaraciones sobre la legalidad de la captura sin orden internacional judicial y sin mediación multilateral.

¿Qué dice el derecho internacional?

El arresto de Maduro reaviva un debate profundo sobre los límites del poder estadounidense y el concepto de soberanía nacional. ¿Puede un país ingresar militarmente a otro para detener a un mandatario en funciones, aun si pesa sobre él un proceso por delitos internacionales?

En el caso de Manuel Noriega en Panamá (1989), EE. UU. justificó una intervención similar bajo la “defensa de seguridad regional”, aunque las implicancias jurídicas fueron ambiguas y controversiales. En el caso reciente de Venezuela, no existen precedentes judiciales concretos que justifiquen legalmente este tipo de operación sin resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Un nuevo tablero en América Latina

El colapso del liderazgo de Maduro también plantea un nuevo tablero regional. Diversos gobiernos han manifestado diferentes posturas:

  • Colombia y Brasil expresaron cautela y pidieron elecciones libres en Venezuela.
  • Bolivia y Nicaragua rechazaron la captura y la catalogaron de "intervención imperialista".
  • México se mantiene en silencio institucional.

Rusia e Irán, aliados clave de Caracas durante años, han condenado la operación por parte de EE. UU. y han pedido una respuesta urgente del Consejo de Seguridad.

La calle venezolana: expectación, temor y esperanza

Ciudadanos comunes se encuentran en un estado de sorpresa, confusión y temor. Mientras algunos en barrios populares todavía respaldan figuras chavistas, cada vez más voces exigen un cambio real.

“Esto tenía que pasar... Nadie puede estar por encima de la ley por siempre”, expresó a medios internacionales Ubaldo Rivero, extrabajador de PDVSA que perdió su empleo por criticar la corrupción interna. Sin embargo, también hay quienes temen que con la captura de Maduro se desate una lucha por el poder interna que derive en más represión o un vacío de autoridad.

¿Y ahora qué? Elecciones, transición o resistencia

Todo está en juego. La Constitución impone elecciones si se considera que el presidente quedó permanentemente inhabilitado. Sin embargo, el Tribunal Supremo, controlado por el chavismo, evalúa extender la interinidad de Rodríguez hasta por seis meses, tiempo suficiente para consolidar apoyos e impedir una transición real.

Desde Washington anuncian que están preparando la reapertura de la embajada de EE. UU. en Caracas, cerrada desde 2019, como medida para iniciar una posible estabilización diplomática. “Estados Unidos no gobernará. Pero sin condiciones democráticas claras, no se levantará el embargo”, aseguró el Secretario Rubio.

¿Se debilita el chavismo o renace?

Lo único claro hasta ahora es que la historia reciente de Venezuela ha entrado en una nueva fase. Una en la que sus protagonistas han cambiado de posición: un Maduro en la celda de una prisión federal en Nueva York, una Delcy Rodríguez que aún no demuestra si tiene la talla para liderar más allá de la sombra de su antecesor, y un pueblo que anhela, en silencio o con voz firme, recuperar el control sobre su destino.

Solo el tiempo, las urnas —si llegan— y la capacidad de la presión internacional podrán contestar la gran pregunta que comienza a resonar en los pasillos del poder: ¿quién manda realmente hoy en Venezuela?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press