Eagles, Cowboys y Jets: Tres caminos muy distintos en la NFL rumbo a 2026

Mientras Filadelfia busca redención, Dallas desperdicia talento ofensivo y los Jets siguen atrapados en un ciclo de reconstrucción

Una temporada de contrastes en la NFL

La temporada 2025 de la NFL ha sido testigo de todo: decisiones polémicas de entrenadores, explosiones ofensivas que no fueron suficientes y reconstrucciones que todavía no despegan. En este análisis nos enfocamos en tres franquicias históricas —los Philadelphia Eagles, los Dallas Cowboys y los New York Jets— para desentrañar sus aciertos, errores y el estado actual de sus proyectos deportivos.

Philadelphia Eagles: ¿valió la pena el descanso?

El entrenador Nick Sirianni tomó una decisión que causó escozor en el vestuario y desconcierto entre los analistas: descansar a sus titulares en el último juego de temporada regular frente a Washington. El resultado no pudo ser peor: derrota, pérdida de la segunda siembra en la NFC y compromiso de jugar más partidos fuera de casa en los playoffs.

Los Eagles, liderados por veteranos como Jalen Hurts, Saquon Barkley, A.J. Brown y el dos veces campeón Brandon Graham, saben lo que es rendir bajo presión. Pero esta vez, deberán hacerlo sin la ventaja de Philadelphia como bastión. La historia advierte: ningún tercer sembrado de la NFC ha llegado al Super Bowl desde los Carolina Panthers en 2003. El desafío es mayúsculo.

¿Qué funcionó?

  • La dupla de receptores Smith-Brown: Por tercer año consecutivo, ambos superaron las 1,000 yardas en la misma temporada, algo sin precedentes en la franquicia.
  • La eficiencia en zona roja: Philadelphia lideró la NFL en eficiencia de touchdowns en red zone con un 70.5%, la mejor marca del equipo desde al menos el año 2000.
  • La irrupción de Jalyx Hunt: El edge rusher fue líder del equipo en capturas (6.5) e intercepciones (3), un logro que solo había conseguido Seth Joyner en los años 90.

¿Qué salió mal?

El experimento de los suplentes contra Washington fue un fracaso. Salvo el corredor Tank Bigsby, el resto dejó mucho que desear. Además, el coordinador ofensivo Kevin Patullo ha sido blanco de críticas toda la temporada por el bajo rendimiento ofensivo de figuras como Hurts y Barkley. En lugar de usar el último partido para generar química, se alejaron aún más de la armonía.

Dallas Cowboys: una ofensiva desperdiciada

El mariscal de campo Dak Prescott acaba de completar uno de sus mejores años con 4,552 yardas y 30 touchdowns. Pero ¿de qué sirve una ofensiva top cuando la defensa cede más de 30 puntos por juego? Los Cowboys permitieron 511 puntos, la cifra más alta de su historia y la peor defensa contra el pase de toda la NFL en 2025.

El frustrado Prescott fue claro: "Estoy harto de esto. No cambiará la forma en que trabajo, pero sí me impulsa a buscar soluciones de fondo".

El eterno problema defensivo

La defensa coordinada por Matt Eberflus (quien podría ser despedido) fue la única en permitir más de 30 puntos por partido. Es el mismo patrón que aquejó a Tony Romo durante su paso por Dallas: ofensiva potente, defensa endeble y apenas un par de triunfos en postemporada como premio de consuelo.

Treinta años seguidos sin que los Cowboys lleguen a una final de conferencia. Es la racha activa más larga en la NFC y un reflejo de una gestión que no sabe capitalizar el talento ofensivo que sí tiene.

Prioridades clave en Dallas

  • Retención de George Pickens: Tras explotar junto a CeeDee Lamb, es una prioridad y candidato al franchise tag.
  • Refuerzo defensivo: Necesitan al menos dos linebackers, un par de safeties y posiblemente mantener a Jadeveon Clowney o Quinnen Williams.
  • Alivio salarial: Kenny Clark costará 21.5 millones en 2026. Dallas necesita renegociar o prescindir del jugador si quiere reforzarse en otras áreas.

Prescott, con 33 años en la próxima campaña, necesita resultados ya. Jerry Jones, con 84, no tiene tiempo que perder. El Draft y la agencia libre se perfilan como movidas decisivas para ambos.

New York Jets: ¿otro año perdido?

La llegada de Aaron Glenn como entrenador trajo esperanzas durante el offseason, pero la realidad fue una debacle. Con marca de 3-14, una racha final de cinco derrotas con un -142 en diferencial de puntos (188-46) y sin una sola intercepción en toda la temporada, los Jets fueron un caso inédito de inoperancia defensiva y ofensiva conjunta.

Sin embargo, Glenn mantiene el apoyo del dueño Woody Johnson, al menos por ahora: “Sé por qué vine aquí y no perderé mi convicción”, dijo tras la paliza 35-8 sufrida en Buffalo.

El proyecto aún sin cimientos

Con la sequía de playoffs más larga de la NFL (15 años), los Jets apostarán todo al Draft de 2026. Tienen el pick #2, el #16 (vía Colts) y dos selecciones en segunda ronda. La prioridad será clara: encontrar un quarterback que sí funcione, ya que el experimento con Justin Fields terminó en fracaso.

Candidatos en la mira

  • Fernando Mendoza (Indiana)
  • Dante Moore (Oregon), si no regresa a NCAA

Además, nombres como Kyler Murray y Kirk Cousins podrían explorar su salida de sus actuales equipos y ser opciones para competir en Nueva York.

Una defensa sin alma

Los Jets despidieron a su coordinador defensivo Steve Wilks a tres semanas del final y terminaron la temporada sin una sola intercepción, hecho único en la historia de la NFL. “Nadie quiere tener su nombre ligado a esto”, comentó Harrison Phillips. Y con razón.

Decisiones clave en el horizonte

  • Breece Hall: Luego de su primer año de 1,000 yardas, puede irse como agente libre, aunque también es elegible para el franchise o transition tag.
  • Garrett Wilson: Volverá tras lesión, pero las dudas sobre su durabilidad persisten.
  • Otros agentes libres: Hay más de 20 jugadores sin contrato, incluidos figuras útiles como Nick Folk, Andre Cisco y Quincy Williams.

Con 95 millones disponibles en salario, el caos actual solo se justificará si se transforma en una reestructuración agresiva e inteligente.

¿Tres equipos, tres destinos?

Si algo deja claro este tridente Eagles-Cowboys-Jets es que en la NFL no basta con tener talento ni con vender esperanza. Hay que ejecutar, pensar a largo plazo y evitar decisiones que comprometan el futuro por beneficios fugazmente tácticos.

Mientras un equipo se prepara para otro posible viaje al Super Bowl pese a no tener la localía, otro repite el ciclo de ofensivas brillantes y eliminaciones tempranas, y un tercero sigue intentando resurgir entre escombros de elecciones mal tomadas y quarterbacks improvisados. El tiempo juzgará si alguno encontró el camino correcto en este punto de quiebre.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press