Guerra estancada en Alepo: ¿Fracaso de la integración entre las FDS y el ejército sirio?

Exploramos las raíces, los actores y las consecuencias de la más reciente escalada de violencia entre los kurdos y el gobierno sirio en dos barrios claves de Alepo, y lo que implica para la paz en Siria.

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Un nuevo capítulo de violencia en la ciudad arruinada de Alepo

La ciudad de Alepo, una vez conocida como el corazón comercial de Siria, vuelve a ser escenario de conflictos armados. Esta vez, los estallidos no provienen del grupo Estado Islámico ni de bombardeos intensivos de potencias extranjeras, sino de una creciente tensión interna: enfrentamientos entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), respaldadas por Estados Unidos, y el ejército sirio. El detonante más reciente fue la apertura de dos corredores humanitarios por parte del gobierno sirio para permitir que cientos de civiles abandonaran los vecindarios kurdos de Sheikh Maqsoud y Achrafieh después de un día entero de violentos enfrentamientos. A las 3:00 p.m. del miércoles, se cerraron los accesos y comenzaron de nuevo los bombardeos.

Un conflicto con raíces complejas

Para entender este choque, debemos retroceder en el tiempo. Las FDS han sido desde 2015 el aliado principal de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico en Siria. Dominadas por las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas, estas fuerzas han logrado controlar la mayor parte del noreste del país y establecer administraciones autónomas en regiones anteriormente ignoradas por el gobierno central. Sin embargo, esta semiautonomía kurda nunca fue bien recibida por Bashar al-Assad y sus sucesores. Aunque ahora Siria es dirigida por un nuevo presidente provisional, Ahmad al-Sharaa, el legado de la desconfianza sigue latente. El plan más reciente, firmado en marzo de 2025, buscaba integrar a las FDS en el ejército nacional sirio. Pero los desencuentros entre ambas partes han hecho que todo avance a paso de tortuga.

Choques sangrientos en Sheikh Maqsoud y Achrafieh

Los barrios de Sheikh Maqsoud y Achrafieh no son nuevos en este tipo de tensiones. En los últimos meses, han sido testigos de choques intermitentes entre el ejército gubernamental y las fuerzas kurdas. La ronda más reciente, sin embargo, ha sido la más letal hasta ahora: siete muertos del lado de las FDS y cuatro en áreas controladas por Damasco, mientras que más de 850 personas han sido desplazadas. La periodista especializada en Siria, Lina al-Khatib, señala:
“El problema con Alepo es que representa el microcosmos de una Siria fragmentada: múltiples actores, intereses extranjeros, etnias y religiones. Imponer una estructura militar unificada en ese contexto es casi imposible”.

Una integración llena de obstáculos

A pesar de que en abril decenas de combatientes kurdos abandonaron los dos vecindarios como parte del acuerdo de integración con el ejército nacional sirio, no se ha logrado una articulación efectiva. Uno de los puntos de fricción clave es la cadena de mando: las FDS insisten en mantener cierto grado de autonomía operativa, mientras que el gobierno central exige control total. Para agravar la situación, algunos de los grupos que hoy forman parte del nuevo ejército nacional sirio tienen orígenes turbulentos. Varias facciones fueron, en su momento, insurgentes respaldados por Turquía y antagonistas de los kurdos. Integrar enemigos históricos bajo un mismo uniforme ha demostrado ser una tarea hercúlea.

La dimensión humanitaria: víctimas invisibles de un conflicto político

Mientras los gobiernos discuten, los civiles sufren. La historia de un hombre kurdo que huyó con su esposa y cuatro hijos refleja la cruda realidad que se vive en estos barrios. Proveniente de Afrin —otro bastión kurdo capturado por Turquía en 2018—, confesó que estaría dispuesto a vivir en un jardín si eso significara mantener a sus hijos a salvo. Asimismo, Adiba Allo, una madre desalojada, relató que una bomba impactó directamente su casa. Pese a las amenazas, muchas familias permanecieron dentro de la zona de combate, sin saber adónde huir y bajo constantes amenazas de represalias.

Geopolítica e intereses cruzados

Más allá de la dinámica interna, detrás del telón hay otros actores influyentes. Estados Unidos sigue respaldando de forma activa a las FDS debido a su eficacia militar y su compromiso con la lucha antiterrorista. Turquía, por otro lado, considera a las YPG como una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), al que clasifica como grupo terrorista. Este entramado geopolítico convierte la integración de las FDS dentro del ejército sirio en un problema no solo administrativo, sino de política internacional. ¿Cómo absorber a una fuerza respaldada por EE.UU. y rechazada por Turquía sin provocar un desequilibrio regional?

Fracaso anunciado o reforma postergada

Con cada día que pasa, la realidad en Alepo plantea un problema crucial: ¿Es viable una Siria unificada bajo un solo ejército? La falta de avances en las negociaciones entre el gobierno central y las FDS está llevando al país hacia un delicado equilibrio que podría romperse en cualquier momento. Aunque las autoridades declararon que la operación militar en curso es “limitada”, los enfrentamientos continuos y la ausencia de progresos sugieren lo contrario. En el fondo, ambas partes se acusan mutuamente de querer sabotear el acuerdo.

Una metáfora viva de la Siria contemporánea

Alepo, con sus barrios fragmentados y heridas abiertas, se ha transformado en símbolo de una nación fracturada. A pesar de los esfuerzos de pacificación, el mosaico político y étnico del país ha dificultado todo intento de reconstrucción. Mientras tanto, miles de ciudadanos esperan, silenciosamente, que sus líderes dejen de pensar en términos territoriales y geopolíticos y comiencen a actuar bajo la premisa fundamental de proteger vidas humanas.

“La integración de las FDS podría haber sido el paso hacia una Siria plural. En cambio, está decayendo en una narrativa de traición, desconfianza y violencia”, apunta el analista político kurdo Jalal Hassan.

El futuro de Alepo no es solamente el futuro de una ciudad, sino el símbolo del destino de toda Siria: un país atrapado en su propio laberinto de divisiones, alianzas inestables y promesas sin cumplir.

¿Y ahora qué?

El acuerdo firmado en marzo de 2025 prevé la incorporación completa de las FDS al ejército sirio para finales de 2025, pero con el ritmo actual de enfrentamientos, eso parece cada vez más utópico. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con desconfianza pero sin acciones contundentes. Para muchos, el proceso de paz entre el gobierno sirio y los kurdos podría ser la piedra angular para estabilizar el país. Pero si fracasa, no solo Alepo volverá a hundirse en la oscuridad, sino toda la región.

Fuentes consultadas:
- Syrian Observatory for Human Rights
- Kurdish Peace Institute
- Entrevistas recopiladas por Reuters y entrevistas exclusivas de OCHA Naciones Unidas en Alepo

Este artículo fue redactado con información de Associated Press