Jerry Jones y el eterno sueño del Super Bowl: ¿Puede aún rescatar a los Cowboys?

A sus 83 años, Jones no pierde la esperanza de alcanzar a Robert Kraft en títulos de la NFL, pero los desafíos actuales de los Cowboys eclipsan el pasado glorioso.

El legado de Jerry Jones en aprietos

Cuando Jerry Jones compró a los Dallas Cowboys en 1989, pocos imaginaron que su propiedad sería sinónimo tanto de gloria temprana como de frustración persistente. Ganó tres Super Bowls en una corta pero poderosa racha entre 1992 y 1995. Sin embargo, desde entonces, los Cowboys se han convertido en una franquicia marcada por las *ilusiones rotas* y un constante "casi".

Una sequía que desespera

Desde 1996, Dallas no ha vuelto a disputar siquiera un Campeonato de la NFC, algo inaudito para una franquicia valorada como una de las más ricas del mundo, con un valor estimado de 9 mil millones de dólares según Forbes en 2023. Este dato convierte a los Cowboys en el equipo más valioso de la NFL, aún por encima de los Patriots o los Rams. Sin embargo, en el campo de juego, este “imperio” no refleja poder: la última aparición en un Super Bowl fue hace 28 años.

El objetivo: superar a Robert Kraft

El dueño de los New England Patriots, Robert Kraft, suma seis títulos del Super Bowl desde que compró el equipo en 1994. Comparado con los tres de Jones, la brecha es dolorosa. En palabras del propio Jerry:

“Al menos estoy en el segundo escalón de la escalera. Pero mi objetivo es retirarme con más Super Bowls que nadie”.

Ambicioso, sin duda. Pero ¿realista?

Un presente complicado: defensa inestable y decisiones cuestionadas

El más reciente fracaso de los Cowboys acentuó los problemas del equipo. Terminaron con récord negativo (7-9-1), sin clasificar a playoffs, a pesar de una de las mejores temporadas individuales de Dak Prescott, quien fue tercer lugar en yardas por pase y cuarto en touchdowns.

Donde realmente están los problemas es en la defensa. Desde 2020, Dallas ha tenido cuatro coordinadores defensivos diferentes: una señal clara de inestabilidad. El más reciente, Matt Eberflus, apenas duró un año.

La disyuntiva de construir con jóvenes

Tras el polémico traspaso de Micah Parsons a Green Bay, Dallas consiguió dos selecciones de primera ronda en el draft. Si bien ganaron en capital, perdieron a uno de los mejores pass rushers de la NFL. Ahora, el enfoque es reconstruir en defensa con jóvenes.

“No estoy diciendo que definitivamente tomaremos defensivos, pero si vamos a traer dos picks de primera ronda, deben contribuir de inmediato”, declaró Stephen Jones, vicepresidente ejecutivo del equipo.

El éxito de estos movimientos definirá si los Cowboys tienen una nueva ventana de Super Bowl o no.

Dinero hay, pero falta agresividad

Los Cowboys no han sido protagonistas en la agencia libre durante años. Sin embargo, Jerry dejó entrever que eso podría cambiar:

“Estoy dispuesto a romper el presupuesto para lograr algo ahora. Haremos cosas dramáticas”, afirmó Jones.

Una de esas prioridades es retener al receptor George Pickens, cuyo valor podría rondar los $30 millones por temporada. Igual de importante es asegurar el futuro de Javonte Williams, el running back titular que será agente libre sin restricción.

Cap space, restructuraciones y apuestas

El intercambio que trajo al tackle defensivo Kenny Clark fue visto como parte de una estrategia más amplia tras la salida de Parsons. Si bien Clark aportó liderazgo y consistencia (con un impacto salarial de $20 millones), necesita una reestructuración contractual. Sumándole a Quinnen Williams y Odighizuwa en la defensa, se vislumbra una millonaria inversión en la línea defensiva.

Dak y Jerry: el reloj corre

Dak Prescott, ya en su undécima temporada, representa el presente del equipo. Jerry lo sabe y está dispuesto a jugarse el todo por el todo mientras el quarterback se mantenga en óptimo nivel.

“No me quedan muchos drafts”, dijo entre risas Jerry. “Queremos ganar mientras Dak juega así. No hay tiempo para esperar”.

¿Qué necesitan realmente los Cowboys?

Para volver al Super Bowl, Dallas necesita más que estrellas sueltas o talento joven. Requiere de:

  • Estabilidad en el staff técnico y gerencial
  • Agresividad en la agencia libre, priorizando defensa y línea ofensiva
  • Un plan claro de desarrollo para los novatos
  • Un cuerpo técnico que sepa maximizar el rendimiento de Prescott y no sobrecargarlo

El fantasma del pasado

La era dorada de los '90 —con Troy Aikman, Emmitt Smith y Michael Irvin— parece ahora una fábula lejana. Aquellos títulos llegaron bajo la tutela del entrenador Jimmy Johnson, cuya salida precipitó cambios que marcaron el comienzo del declive. Jones fue ingresado al Salón de la Fama en 2017, pero incluso su hijo Stephen admite:

“Creo que mi padre cambiaría su chaqueta dorada por otro Super Bowl sin dudarlo”.

¿Una reconstrucción silenciosa o el regreso del imperio?

Muchos fanáticos de Dallas se preguntan si estos son los últimos intentos genuinos de Jerry Jones por ganar otro título, o si sólo se trata de declaraciones grandilocuentes que buscan distraer del desorden interno. Lo cierto es que la ventana se cierra: cada draft, cada temporada sin postemporada, es una oportunidad perdida para captar la fantasía de hace tres décadas.

La historia aún no ha terminado de escribirse. Puede que Jones nunca alcance los seis títulos de Kraft, pero si logra uno más, quizá el más difícil, podría sellar su legado como uno de los propietarios más apasionados de la historia, aunque no necesariamente el más exitoso.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press