La Eliminación del Impuesto Sobre la Renta en Georgia: ¿Sueño Fiscal o Pesadilla Presupuestaria?

La ambiciosa propuesta republicana enfrenta dudas sobre viabilidad, justicia social y financiamiento de servicios públicos

Georgia, el nuevo campo de batalla fiscal

El movimiento para eliminar el impuesto sobre la renta individual en el estado de Georgia ha ganado impulso tras el respaldo del liderazgo republicano en el Senado. La propuesta, que aspira a erradicar este gravamen para el año 2032, ha encendido un debate que va más allá del territorio georgiano y se inserta en la política tributaria nacional.

Con un ingreso previsto de 16.5 mil millones de dólares a través del impuesto sobre la renta individual este 2024 —equivalente al 44% del presupuesto estatal—, la idea de eliminar este pilar fiscal ha generado preguntas sobre su viabilidad sin recortar agresivamente la financiación de servicios esenciales como la educación y salud pública.

¿Un plan con fines políticos?

La cruzada para eliminar este impuesto está claramente motivada por intereses electorales. El teniente gobernador Burt Jones, una figura prominente del Partido Republicano en Georgia, ha hecho de esta medida el eje de su campaña para llegar al cargo de gobernador en 2026. A su vez, el senador estatal Blake Tillery —que lideró un comité para diseñar la eliminación del impuesto— suena como posible sucesor de Jones.

Jones ha presentado el plan como una forma de aliviar la carga fiscal a las familias trabajadoras, y Tillery insiste en que es "la primera votación significativa para atender la asequibilidad en el estado". Sin embargo, vientos más cautelosos soplan desde la Cámara de Representantes estatal, donde líderes republicanos prefieren una estrategia "medida".

¿Inspiración en Texas y Florida?

El plan toma como ejemplos de éxito a Texas y Florida, estados que han prescindido del impuesto sobre la renta y que destacan por su crecimiento económico. El argumento central de sus defensores, como Manish Bhatt del Tax Foundation, es que “imponer impuestos al ingreso personal es gravar la productividad”, lo cual, según ellos, inhibe el crecimiento económico.

Además, esta tendencia no es exclusiva de Georgia. Otros estados como Iowa, Kentucky, Mississippi y Missouri avanzan también con propuestas similares. Según el Tax Foundation, ocho estados no aplican este tipo de impuestos, y al menos otros ocho más planean recortes sustanciales este año.

Un camino repleto de riesgos fiscales

A pesar del entusiasmo, los riesgos son palpables. Georgia ya recortó su tasa del impuesto sobre la renta del 6% a una tasa fija del 5.19%, y se espera que en 2024 baje al 4.99%. Según estimaciones oficiales, estas reducciones ya le costarán al estado 800 millones de dólares en ingresos no recaudados.

La nueva propuesta contiene una cláusula que estima una exención de impuestos para los primeros $50,000 de ingreso anual de individuos y $100,000 para parejas —cifras que beneficiarán directamente al 70% de los contribuyentes del estado, cuyo ingreso tributable está por debajo de ese umbral.

El problema viene después. En el año fiscal 2027, el estado perdería 3.8 mil millones de dólares solo con esta medida, y para lograr erradicar el impuesto completamente se requerirían 13 mil millones adicionales en ajustes presupuestarios, según admitió el propio Tillery.

La sombra de Kansas

El caso de Kansas ha servido como advertencia sobre lo que puede salir mal. Durante el mandato del exgobernador republicano Sam Brownback (2011-2018), se aplicaron fuertes recortes a los impuestos sobre la renta. El resultado fue un colapso del presupuesto estatal, severos recortes a servicios públicos, y el eventual repudio del electorado.

La situación se volvió tan crítica que el Congreso estatal, incluso con mayoría republicana, tuvo que revertir parte de los recortes y aumentar impuestos nuevamente. Laura Kelly, la actual gobernadora demócrata, ganó la elección en 2018 con una campaña centrada en revertir las políticas fiscales de Brownback.

"Los impuestos sobre la renta solo son malos si uno cree que los servicios y las inversiones públicas no valen nada", señala Matt Gardner, del Institute on Taxation and Economic Policy.

La expansión del impuesto a las ventas

En Missouri, donde también buscan erradicar el impuesto sobre la renta, la estrategia es distinta: ampliar el impuesto a las ventas para incluir más servicios antes no gravados. El líder de la mayoría en la Cámara, Alex Riley, afirma que esto permitiría evitar una crisis fiscal. Sin embargo, esto penalizaría proporcionalmente más a los hogares de bajo ingreso, pues destinan una mayor parte de su ingreso al consumo diario.

Según el Georgia Budget and Policy Institute, si Georgia no expande su impuesto a las ventas, la tasa combinada estatal y local tendría que pasar del actual 7.42% a un nivel significativamente mayor, lo que podría generar inflación y recesión a nivel local.

Funcionarios: divididos y cautelosos

El gobernador actual, Brian Kemp, ha mantenido una posición ambigua. Si bien ha promovido reducciones de impuestos graduales durante su mandato, no ha apoyado la eliminación total del impuesto sobre la renta. Prefiere “poner más dinero en los bolsillos de los georgianos”, como dijo su portavoz, pero sin comprometer la sostenibilidad del presupuesto estatal.

Incluso el presidente republicano de la Cámara, Jon Burns, no se ha comprometido del todo. “Tenemos que evaluar los detalles y asegurarnos de que podamos continuar ofreciendo servicios vitales”, dijo.

Oposición demócrata y la dimensión social

Los legisladores demócratas y diversos grupos cívicos se oponen a esta política afirmando que los mayores beneficiarios serán los ciudadanos de mayores ingresos. Además, advierten que cualquier plan serio tendría que incluir recortes a programas fundamentales de ayuda social, educación y seguridad.

También rechazan la idea de usar los actuales excedentes fiscales —producto de varios años económicos positivos— para cubrir un déficit estructural de largo plazo. "Los excedentes son temporales, pero los recortes de impuestos son permanentes", resumen varios economistas.

Un experimento nacionalista o neoliberalismo extremo

Este tipo de medidas fiscales radicales siempre han sido parte del sueño conservador estadounidense. El economista neoliberal Arthur Laffer, autor de la famosa "Curva de Laffer", ha promovido estas ideas desde los años ‘80. Según él, reducir impuestos puede aumentar los ingresos fiscales a mediano plazo debido al incremento de la actividad económica.

Sin embargo, la evidencia empírica que respalde ese resultado sigue siendo escasa o contradictoria. Estudios del Urban-Brookings Tax Policy Center muestran que las reducciones drásticas rara vez se compensan con crecimiento económico suficiente, especialmente a tan corto plazo.

¿Y ahora qué?

La propuesta sigue en el aire. Su aprobación dependerá de las negociaciones intrapartidistas dentro del Congreso estatal y de la presión pública. Pero Georgia se ha convertido en un laboratorio político: ¿puede un estado eliminar casi la mitad de sus ingresos sin consecuencias graves?

Lo que está claro es que este debate marcará la política fiscal georgiana —y tal vez nacional— por los próximos años. Y como ocurrió en Kansas, el costo podría sentirse no solo en las urnas, sino en las aulas, consultorios médicos y calles de todo el estado.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press