Petróleo, poder y presiones: El triángulo México, Cuba y EE. UU. en la nueva crisis por el crudo venezolano

Mientras Washington intenta dominar los recursos petroleros venezolanos, Cuba sufre apagones y México camina sobre una cuerda floja diplomática con sus exportaciones energéticas

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El conflicto geopolítico por el petróleo latinoamericano ha entrado en una nueva fase crítica. Las recientes tensiones generadas por la operación militar estadounidense para capturar al expresidente venezolano Nicolás Maduro han reconfigurado el panorama energético del Caribe y plantean interrogantes agudos sobre el papel de México como proveedor de combustible a Cuba.

Mientras Venezuela lidia con un doloroso luto nacional tras la muerte de al menos 24 efectivos durante el operativo, La Habana ve intensificarse su crisis energética y Ciudad de México trata de mantener un equilibrio diplomático frágil frente a la presión estadounidense.

Apagones y ansiedad en Cuba: Un país al borde del colapso energético

La situación energética de Cuba se encuentra en estado crítico. Con apagones que llegan a durar más de ocho horas y largas filas en las gasolineras, la vida cotidiana en la isla se ve constantemente interrumpida. Estas dificultades responden, entre otros factores, a la reducción drástica del suministro petrolero procedente de Venezuela, su principal aliado histórico en este ámbito.

Según Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, en los tres meses recientes Venezuela exportó aproximadamente 35,000 barriles diarios a Cuba, lo cual representa apenas una cuarta parte de la demanda total de la isla.

Este descenso ha generado alarma entre los cubanos. “Los apagones se van a intensificar con todo esto”, afirma José Martínez, un habanero de 65 años. “Estados Unidos quiere el petróleo de Venezuela. Se creen dueños del mundo”.

Otros, como el vendedor ambulante Yeison Gálvez, ven con resignación el futuro inmediato: “Dependemos de Venezuela para movernos. Vamos a caminar mucho más”.

México entra en escena: ¿Aliado energético silencioso o provocador diplomático?

Desde 2021, pero con énfasis renovado tras el debilitamiento del régimen de Maduro y el agravamiento de la crisis energética cubana, México ha reforzado su papel como proveedor estratégico de crudo hacia La Habana. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum confirmó que el país ha asumido una “importante” responsabilidad en la provisión de hidrocarburos a la isla.

No obstante, Sheinbaum niega que haya un aumento desproporcionado en el volumen de exportaciones. De acuerdo con datos oficiales de Petróleos Mexicanos (Pemex), entre enero y septiembre de 2025 se enviaron a Cuba unos 19,200 barriles diarios (17,200 de crudo y 2,000 de refinados). Sin embargo, Piñón asegura que el número fue mayor, llegando a 22,000 barriles diarios durante ese mismo periodo.

Tras la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio a la Ciudad de México en septiembre de 2025, esa cifra se desplomó a solo 7,000 barriles diarios. Una clara señal de que Washington está monitoreando de cerca y presionando para limitar las exportaciones mexicanas.

Humanitarismo vs. conveniencia política: El debate sobre el sentido de estas exportaciones

¿Qué impulsa estas exportaciones? ¿Es ayuda humanitaria o una alianza política encubierta? Claudia Sheinbaum argumenta que los cargamentos responden a “contratos” o “ayuda humanitaria”, aunque sin detallar cifras, contratos ni condiciones. En sus declaraciones predominan las ambigüedades, lo cual abre la puerta a la especulación sobre lo que realmente motiva y define estas transacciones.

El investigador Oscar Ocampo, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), observa que estos envíos “incentivan la opacidad” debido a que Pemex realiza las operaciones mediante su subsidiaria privada 'Gasolinas Bienestar', cuya salud financiera es altamente cuestionable.

De hecho, aunque Pemex informa a la SEC (Securities and Exchange Commission) que los envíos a Cuba tienen un valor de mercado de 400 millones de dólares, Ocampo asegura que no se puede confirmar si se respetan precios del mercado o si existen descuentos especiales, canjes a cambio de personal médico o condiciones disfrazadas de ayuda humanitaria.

Presión desde Washington: La mirada vigilante de EE. UU.

El giro de la política estadounidense hacia una actitud más agresiva frente a Venezuela y Cuba no solo ha derivado en una incursión militar sin precedentes, sino también en una vigilancia más estrecha sobre los países que interactúan comercialmente con ambos regímenes.

La eventual ampliación mexicana de suministros a Cuba podría encender una alarma diplomática en Washington. “El gobierno de EE. UU. se volvería loco si México aumenta los envíos”, comentó Piñón. La perspectiva también se comparte en México: “Habrá más presión de parte de EE. UU. respecto a Cuba”, advierte Ocampo.

Un patrón histórico: México, proveedor solidario en momentos de crisis

La relación petrolera entre México y Cuba no es nueva. En 2021, tras intensas protestas en la isla, México envió una de sus mayores ayudas humanitarias, con alrededor de 100,000 barriles de combustible. Tres años después, en octubre de 2024, nadie en Palacio Nacional negó el envío de más de 400,000 barriles a Cuba en pocos días como respuesta a una serie crítica de apagones.

Estas acciones se inscriben en la visión diplomática más amplia del gobierno mexicano, aferrado al principio de no intervención pero consistentemente solidario con el régimen cubano en circunstancias difíciles.

¿México puede continuar con este rol?

Al mismo tiempo que México se ve presionado para sostener el suministro cubano, Pemex atraviesa su peor momento en producción. En 2025 se perfila para ser el año con menor volumen de exportación de crudo en la historia reciente: menos de 600,000 barriles diarios, comparado con más de un millón hace tan solo unos años.

La paradoja es clara: una empresa estatal semiquebrada financia una ayuda internacional humanitaria de dudosa rentabilidad, bajo el ojo inquisidor del país más poderoso del continente.

¿Qué sigue? Conjeturas, pragmatismo y riesgo geopolítico

La continuidad del rol petrolero de México hacia Cuba dependerá de cuatro factores inseparables:

  • La evolución del conflicto Venezuela-EE. UU., especialmente si aparece un sucesor legítimo o militarmente impuesto al chavismo.
  • La presión política y económica de EE. UU. sobre México, cuyo equilibrio con Washington es fundamental para sus exportaciones de manufacturas y estabilidad cambiaria.
  • Las condiciones internas de Pemex, cuya deuda sigue superando los 100 mil millones de dólares y enfrenta exigencias ecológicas crecientes.
  • La urgencia humanitaria de Cuba, que puede exigir ayuda inmediata, sin importar las legalidades diplomáticas o las contabilidades financieras.

En el triángulo Cuba-México-Venezuela, el petróleo funciona actualmente como moneda, bandera y rescate. Mientras tanto, el pueblo cubano sigue en la oscuridad —literal y metafóricamente—, atrapado entre apagones y la política del hemisferio. Y mientras Estados Unidos redefine su papel en América Latina, México debe decidir si su política de solidaridad histórica puede sostenerse en un tablero repleto de amenazas, sanciones... y crudo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press