Alepo vuelve a arder: el drama humano y geopolítico del conflicto entre fuerzas sirias y kurdas
Miles huyen de sus hogares mientras el norte de Siria revive las secuelas de una guerra que nunca terminó
El 7 de enero de 2026, las calles de Alepo volvieron a resonar con el eco de los disparos. La ciudad noroccidental de Siria, epicentro de una de las batallas más feroces del conflicto sirio durante la última década, se ha visto envuelta nuevamente en violencia por los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno sirio y los combatientes kurdos. En esta nueva oleada de tensión, decenas de miles de civiles han huido de los barrios de Sheikh Maqsoud y Achrafieh, cargando con lo poco que podían rescatar.
Una ciudad partida en dos: historia del conflicto en Alepo
Alepo ha sido durante mucho tiempo una ciudad emblemática en términos económicos, culturales e históricos, pero desde 2012 hasta 2016 se convirtió en símbolo de la devastación de la guerra civil siria. Desde enfrentamientos entre fuerzas leales a Bashar al-Assad y grupos rebeldes, hasta la presencia del Estado Islámico y las milicias kurdas, la ciudad ha experimentado todos los capítulos de este conflicto prolongado.
Los barrios de Sheikh Maqsoud y Achrafieh son principalmente habitados por kurdos, quienes han gestionado estas zonas de manera semi-autónoma en los últimos años. Aunque había una tensa coexistencia con las fuerzas del gobierno sirio, los eventos del 6 y 7 de enero de 2026 indican el colapso de esa tregua frágil.
La dimensión humana: un nuevo éxodo dentro del mismo estado
Imágenes aéreas muestran filas interminables de vehículos colapsando las pocas rutas posibles de escape. Según estimaciones de la ONU y organizaciones humanitarias locales como Syrian Arab Red Crescent, más de 60.000 personas han sido desplazadas sólo en los primeros dos días de escalada. Muchos de ellos han optado por refugiarse en mezquitas, escuelas improvisadas y campamentos a las afueras de la ciudad.
Una de las imágenes más conmovedoras es la de una mujer resguardando a un pájaro en una jaula dentro del auto con el que huía. Esa escena refleja la desesperación de quienes no solo abandonan sus casas, sino también su historia, comunidad e identidad.
“Apenas nos enteramos de los disparos, salí corriendo con mi hija y no alcancé a recoger nada más que sus medicinas”, dijo un residente desplazado a la ACNUR.
Enfrentamientos con saldo humano y político
Los hospitales locales, como el Al-Razi en el centro de Alepo, están saturados. Las víctimas llegan con heridas desde amputaciones hasta traumas psicológicos severos. Una de las imágenes que ha dado la vuelta al mundo es la de Kafaa Abu Sheikh observando a su hija de cuatro años, Fatima al-Zahra, víctima de una explosión en su hogar.
Ya hay informes confirmados de entre 50 y 80 muertos, y cientos de heridos, mientras ambas partes se acusan mutuamente de reiniciar las hostilidades.
Desde el punto de vista militar, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) —que incluyen en gran parte a milicias kurdas— han estado bajo presión tras la retirada parcial del apoyo estadounidense y el incremento de las operaciones conjuntas entre Rusia, Irán y las fuerzas leales a Assad. La reanudación de los combates en Alepo podría estar ligada al intento del gobierno sirio de reanudar el control completo sobre áreas kurdas estratégicas en la ciudad.
Geopolítica y guerra: más allá de Siria
Aunque los combates son locales, las consecuencias son globales. La prolongación del conflicto kurdo-sirio va más allá del terreno militar. Turquía observa de cerca, dado que cualquier fortalecimiento de los kurdos sirios podría motivar movimientos similares en su propio territorio.
Mientras tanto, Irán mantiene una presencia táctica, apoyando al régimen de Damasco y buscando estabilizar su influencia en Siria como parte del “Eje de la Resistencia” contra intereses occidentales y saudíes. Por otro lado, Rusia guarda silencio públicamente, pero se sospecha que ha dado luz verde tácita a operaciones contra enclaves kurdos con el objetivo de consolidar a Bashar al-Assad ante las próximas elecciones de 2026.
El papel de los medios internacionales y la atención intermitente
Otro aspecto preocupante del resurgir de la violencia en Alepo es la escasa atención mediática internacional. Mientras el mundo se enfoca en conflictos más recientes como Ucrania o la tensión entre China y Taiwán, Siria continúa sangrando en silencio.
La cobertura de este conflicto ha sido refrendada mayormente por reportajes fotográficos y notas breves. Se ha creado una “normalización mediática del horror sirio” donde hechos tan graves como la expulsión de más de 60.000 personas se convierten en notas marginales.
La comunidad internacional: ¿cómplice por omisión?
La respuesta de la comunidad internacional ha sido tibia. Naciones Unidas, la OTAN y países de la UE han lanzado llamados al cese de hostilidades, pero sin comprometer recursos ni esfuerzos diplomáticos convincentes. Estados Unidos, que anteriormente fue actor central del conflicto (especialmente en la lucha contra el Estado Islámico), mantiene ahora una política distante.
Organizaciones como Human Rights Watch han solicitado el envío inmediato de misiones de observación y asistencia humanitaria, destacando que las condiciones actuales podrían derivar en una nueva crisis de refugiados si no se contiene la situación.
Vidas detenidas: testimonios del miedo
A lo largo de los barrios en ruinas de Sheikh Maqsoud y Achrafieh, aún se encuentran personas que, por edad, salud o falta de medios, no han podido huir. Desde el joven de 17 años que decidió quedarse para cuidar a sus abuelos, hasta el médico que continúa trabajando en una clínica improvisada en el sótano de un edificio dañado.
“No podemos irnos, ni siquiera sabemos a dónde ir”, confiesa Maha Al-Hussein, una madre de tres hijos que se refugia en un almacén comunitario. “No tenemos familia fuera de Alepo, ni dinero para escapar. Estamos atrapados”.
El futuro incierto de Alepo
El destino de Alepo sigue siendo incierto. Cada nueva ofensiva reformula alianzas, causa devastación y deja secuelas más profundas en el tejido social sirio. ¿Podrá algún día Alepo reconstruirse y sanar? ¿O está condenada a seguir siendo el tablero de ajedrez de poderes regionales y globales que juegan con vidas humanas?
Hoy, más que nunca, la situación exige atención, solidaridad y acciones concretas. No solo discursos o condolencias, sino un compromiso activo para frenar una guerra que se niega a morir.
