Nevada y el deporte trans: ¿defensa de la equidad o política oportunista?

La nueva iniciativa para prohibir atletas trans en equipos femeninos reabre el debate sobre derechos, identidad y manipulación electoral

En un nuevo giro dentro del escenario político estadounidense, el gobernador republicano de Nevada, Joe Lombardo, ha puesto en marcha una iniciativa de boleta electoral para modificar la constitución estatal con el objetivo de prohibir la participación de atletas transgénero en competiciones deportivas femeninas.

La medida se presenta, según sus promotores, como una forma de proteger la "justicia" en el deporte, pero sus detractores la consideran otra maniobra electoralista para avivar las pasiones conservadoras en vísperas de una elección clave.

¿Qué propone exactamente la iniciativa de Lombardo?

Planteada por el comité político Protect Girls’ Sports in Nevada y liderada por el propio gobernador como presidente honorario, la propuesta pretende requerir que todas las entidades públicas financiadas por el estado —desde escuelas hasta universidades— clasifiquen los deportes como masculinos, femeninos o mixtos, prohibiendo así que personas transgénero compitan en equipos que no coincidan con su sexo asignado al nacer.

Para llevar a votación esta iniciativa constitucional se requieren al menos 148,788 firmas válidas, distribuidas equitativamente entre los cuatro distritos del Congreso del estado. En caso de lograr su inclusión, deberá ser aprobada por el electorado en dos comicios generales consecutivos.

Una tendencia nacional en aumento

La propuesta no es un caso aislado. Estados Unidos ha experimentado una ola de legislación conservadora dirigida a restringir derechos de personas transgénero, especialmente en el ámbito deportivo. Según el Movement Advancement Project, hasta principios de 2024, 21 estados ya contaban con leyes que prohíben la participación de atletas trans en deportes escolares acorde a su identidad de género.

Nevada, por el momento, no figura entre ellos. El estado no ha legislado directamente para impedir la participación de personas trans en equipos deportivos, aunque ha habido algunos reveses administrativos (como la revocación, en 2023, de una política previa que permitía dicha participación), lo que ha generado incertidumbre en la comunidad LGBTQ+.

Una contradicción con la Enmienda de Igualdad de Derechos de Nevada

En 2022, los votantes aprobaron una Enmienda de Igualdad de Derechos que garantiza la equidad de trato "sin importar raza, color, credo, sexo, orientación sexual, identidad o expresión de género". La nueva propuesta entraría en conflicto directo con esa normativa.

Adriana Guzmán Fralick, abogada que apoya la iniciativa, dijo que “no es una cuestión de discriminación, sino de seguridad y justicia deportiva”, mientras que organizaciones de defensa de derechos humanos han advertido sobre el riesgo de legalizar un discurso de exclusión enmascarado como preservación del deporte femenino.

¿Realmente hay presencia trans en el deporte escolar de Nevada?

A pesar del revuelo generado, no existen datos específicos sobre el número de atletas trans en el estado. La Asociación Interescolar de Actividades de Nevada (NIAA), que regula el deporte en más de 120 escuelas secundarias, ha afirmado que, por políticas federales de privacidad estudiantil, no puede divulgar esta información.

En definitiva, se desconoce cuántos casos —si es que existen— motivan esta iniciativa, lo que ha llevado a muchos a considerar que esta es una solución en busca de un problema.

Política pura: entre elección y estrategia

Joe Lombardo, quien aspira a la reelección en 2026, no es ajeno a las campañas politizadas vía referendos. En 2024 ya respaldó una iniciativa exitosa para implementar el voto con identificación obligatorio, una medida apoyada principalmente por votantes republicanos. Esta nueva batalla por la "pureza deportiva" parece ser otro intento de activar la maquinaria electoral conservadora.

La estrategia no pasa desapercibida. Alexis Hill, presidenta demócrata de la Comisión del Condado de Washoe y candidata a la gobernación, calificó la medida como “llena de odio” y argumentó que solo busca movilizar la base republicana: “Esto no tiene ninguna relevancia práctica en Nevada actualmente. Es puro simbolismo político con efectos dañinos.”

La doble moral legislativa

Lombardo ha encarnado una postura ambigua sobre los derechos trans. En 2023 firmó una ley para que los seguros de salud cubrieran cuidados de afirmación de género para menores y adultos trans. Sin embargo, en 2024 vetó dos propuestas: una para blindar judicialmente a proveedores de ese tipo de cuidados y otra para garantizar derechos de personas trans encarceladas.

Las decisiones contradictorias han generado confusión incluso entre sus partidarios, mientras que sus detractores aseguran que sacrifica derechos humanos por réditos electorales.

Un histórico de presiones y simbolismos

Este caldo de cultivo permea cada vez más en campañas y plataformas conservadoras. En 2024, la Junta de Gobierno de la NCAA (Asociación Nacional Deportiva Universitaria) votó —bajo presiones del expresidente Donald Trump— por implementar una prohibición general a atletas trans en el deporte femenino universitario.

Pero vale la pena señalar que, según la propia NCAA, menos de una docena de atletas trans compiten actualmente en deportes universitarios en todo Estados Unidos. Una cifra ínfima para un movimiento político de tal magnitud.

Deporte, biología y derechos: la línea fina

El argumento más frecuente usado por defensores de estas políticas es el desequilibrio biológico que puede representar la participación de personas trans en el deporte femenino. Sin embargo, muchas federaciones internacionales (como el Comité Olímpico Internacional) han implementado parámetros seguros y científicos que regulan esa inclusión sin comprometer la equidad.

Además, la discriminación estructural que enfrentan niñas y mujeres trans en sus comunidades muchas veces impide que participen en deporte alguno, con lo cual esta supuesta ventaja queda invalidada en la práctica.

Un tema que divide incluso a los progresistas

El fiscal general de Nevada, Aaron Ford —demócrata y rival de Hill en las primarias— ha expresado opiniones más conservadoras sobre este tema. Aunque calificó la iniciativa de Lombardo como “artimaña política”, también indicó que no está a favor de que atletas trans participen en disciplinas que no coincidan con su sexo asignado al nacer.

No obstante, añadió que su fe le enseña a ver a cada persona como un ser humano digno y prometió continuar defendiendo los derechos constitucionales de todos los habitantes del estado.

Lo que está en juego

La verdadera pregunta que plantea esta propuesta va más allá del campo de juego. Se trata de una lucha sobre el tipo de sociedad que queremos construir.

  • ¿Una sociedad que se pliega a los temores infundados propagados por intereses electorales?
  • ¿O una que se compromete con los derechos fundamentales aunque no siempre entienda plenamente la experiencia de sus ciudadanos?

Las respuestas no están en las estadísticas —que ni siquiera existen en este caso—, sino en la empatía, la justicia real y la responsabilidad política.

Ser trans no es un delito, no es una amenaza, y mucho menos una trampa para ganar en el deporte. Pero usar identidades trans como chivo expiatorio político, sí lo es.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press