Protestas en Irán: El estallido social que desafía a la teocracia

Tras el colapso económico y con la represión aún contenida, las protestas masivas en Irán abren un nuevo capítulo de desobediencia civil frente al régimen islámico

Una crisis económica como chispa de la revuelta

Desde finales de diciembre de 2025, Irán ha sido escenario de protestas masivas y generalizadas. Lo que comenzó como manifestaciones por el creciente costo de vida —agudizado por la devaluación histórica del rial, que rondó los 1.4 millones por dólar—, ha evolucionado rápidamente en una ola nacional de descontento contra la teocracia dirigida por el Ayatolá Ali Khamenei.

En solo un día, el miércoles 7 de enero de 2026, se organizaron al menos 37 protestas en todo el país, incluyendo movilizaciones en ciudades clave como Shiraz, Kerman, Kermanshah y Bojnourd. Se reportaron enfrentamientos violentos y el uso de camiones antidisturbios que dispersaron manifestaciones con cañones de agua.

Un movimiento sin líderes formales, pero con raíces profundas

A diferencia de otras manifestaciones históricas, las protestas actuales carecen de una figura central visible. De hecho, su carácter espontáneo y descentralizado parece ser tanto una debilidad como una fortaleza. Si bien la falta de liderazgo dificulta una organización clara de objetivos y demandas, también complica al régimen cuando intenta identificar figuras claves para reprimir o capturar.

El analista Nate Swanson, del Atlantic Council, apunta: “Hay miles de activistas iraníes en el exilio, pero ninguno ha logrado consolidarse como una alternativa viable visible, en parte por la brutal represión del aparato de seguridad iraní”.

La sombra de Mahsa Amini aún pesa

Las protestas actuales evocan las manifestaciones tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, la joven de 22 años que murió bajo custodia policial por no portar correctamente el hiyab. Aquella fue una movilización radicalmente liderada por mujeres iraníes, y aunque la intensidad de esa oleada no ha sido igualada aún, existe una continuidad simbólica: las exigencias centran el rechazo al sistema clerical y la simbología del régimen.

La Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi permanece encarcelada desde diciembre por sus críticas al régimen. Su hijo, Ali Rahmani, declaró recientemente: “Desde 2009, cada vez que los iraníes salen a las calles repiten los mismos reclamos: fin a la República Islámica, al sistema patriarcal y religioso”.

Violencia y represión: entre la amenaza y la contención

Hasta el momento, al menos 38 personas han muerto y más de 2.200 han sido detenidas, según Human Rights Activists News Agency (HRANA). Sin embargo, a diferencia de olas anteriores, las autoridades iraníes aún no han ejecutado un bloqueo masivo de Internet ni han desplegado fuerza militar a gran escala en ciudades principales como Teherán.

Este enfoque más contenido responde a varios factores: el desgaste tras el conflicto reciente con Israel, el temor a una intervención internacional, e incluso un posible intento de evitar una espiral imparable de protestas similar a la primavera árabe.

La internacionalización del reclamo: ¿aliados o distracciones?

Recientemente, el Príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi hizo un llamado desde el exterior para que los manifestantes corearan consignas desde sus ventanas y techos a una hora específica. Algunos analistas consideran esta táctica como una forma de medir el grado de influencia que puede tener su figura en el interior. No obstante, su apoyo desde Israel en anteriores ocasiones ha generado escepticismo incluso entre opositores al régimen.

Otra dimensión internacional vino con las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que EE. UU. “acudirá al rescate si Irán vuelve a matar violentamente a manifestantes pacíficos”. Esta amenaza generó una inmediata respuesta del Ministerio de Exteriores iraní, calificándola de hipócrita e intervencionista.

El papel del Estado: negación oficial frente a hechos evidentes

La prensa estatal iraní ha evitado reconocer la magnitud del estallido social. Sin embargo, informaciones sueltas han revelado incidentes como el asesinato de un coronel de policía cerca de la capital y la muerte de dos miembros de las fuerzas de seguridad en un tiroteo en Lordegan.

Los bazares, centros neurálgicos de la vida económica, han cerrado en protesta en provincias como el Kurdistán iraní, afectando las cadenas de suministro y presionando aún más una economía ya frágil.

Orígenes de la estafa monetaria: un desplome anunciado

Desde hace años, el rial viene deteriorándose, pero el colapso registrado en diciembre —cuando llegó a 1.4 millones por dólar— marca un nuevo récord. Para contextualizar, en el acuerdo nuclear de 2015, el cambio era de aproximadamente 32.000 riales por dólar. En tiempos del último shah, el tipo de cambio era de apenas 70 por dólar.

Los altos precios de productos básicos como el arroz subsidiado han llevado a escenas simbólicas, como el desecho masivo de este alimento en señal de protesta. El Departamento de Estado de EE. UU. compartió imágenes de personas tirando bolsas de arroz con la frase: “Si el precio es tan alto que ni los consumidores pueden comprarlo ni los agricultores venderlo, todos pierden”.

¿Un punto de inflexión o un ciclo sin fin?

Las preguntas surgen inevitablemente: ¿este nuevo ciclo de protestas terminará como los anteriores, marcado por represión y olvido? ¿O estamos frente a un punto de inflexión en el que el régimen perderá finalmente su capacidad de controlar el relato?

Mientras tanto, las imágenes de miles protestando en todo Irán, desde zonas rurales hasta centros urbanos, muestran un país exhausto de promesas y fracturado en su núcleo ideológico. Las nuevas generaciones, criadas bajo sanciones, discursos nacionalistas y represión moral, ya no temen tanto al régimen como hace una década.

Como suele ocurrir en regímenes autoritarios, el cambio puede parecer impensable... hasta que se torna inevitable.

“A veces, la historia da vueltas muy lentas. Pero otras, se desboca” — frase popular iraní rescatada por el escritor Houshang Golshiri.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press