Ucrania bajo ataque: drones, misiles hipersónicos y una guerra sin tregua

El Kremlin intensifica su ofensiva con ataques coordinados sobre Kyiv y Lviv mientras los ucranianos enfrentan una escalada de violencia y condiciones invernales extremas

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KYIV, Ucrania – Mientras gran parte del mundo despertaba, la capital ucraniana amanecía envuelta en humo, fuego y caos. En una ofensiva nocturna de alto impacto, Rusia lanzó una nueva oleada de bombardeos con drones y misiles sobre Ucrania el pasado viernes, intensificando una guerra que parece lejos de su final.

Una noche de horror en la capital

Según informaron las autoridades ucranianas, al menos tres personas murieron y más de 16 resultaron heridas en Kyiv, tras una serie de explosiones provocadas por drones kamikaze y misiles lanzados por el ejército ruso. En el distrito de Desnyanskyi, un dron se estrelló contra el techo de un edificio residencial de varios pisos, mientras que en otra zona del mismo distrito se confirmó que los dos primeros pisos de otro inmueble quedaron severamente dañados.

En el distrito de Dnipro, una parte de un dron impactó otro edificio, desencadenando un incendio que fue combatido por los servicios de emergencia bajo temperaturas gélidas y condiciones peligrosas.

Infraestructura en ruinas: el caso de Lviv

Lejos de Kyiv, la ciudad occidental de Lviv también fue blanco del ataque. El alcalde Andriy Sadoviy confirmó que una instalación crítica fue alcanzada por un misil balístico no identificado, lo que representa un cambio en la táctica rusa: el uso de armamento hipersónico. Según el mando occidental de la Fuerza Aérea de Ucrania, el proyectil alcanzó una velocidad de 13.000 km/h —lo que sugiere que pudo haberse tratado de un misil Avangard ruso, aunque la investigación aún continúa.

Apagones y escasez: la vida bajo ataques constantes

El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, confirmó que el ataque trajo consigo consecuencias inmediatas para la población civil. Varios barrios quedaron sin agua corriente ni electricidad, lo que complica aún más la vida de los ciudadanos que atraviesan ya un crudo invierno.

“El enemigo intenta aprovechar las condiciones climáticas extremas para sembrar más caos. Las calles se han vuelto letales por el hielo, y las ambulancias llegan con dificultad”, denunció Klitschko mientras se coordinaban los trabajos de limpieza y atención médica de emergencia.

Advertencia presidencial: un nuevo frente en la guerra

Este bombardeo se produjo pocas horas después de que el presidente Volodymyr Zelenskyy alertara sobre una inminente escalada militar del Kremlin. Según el mandatario, Moscú estaría intentando utilizar la climatología como una “arma no convencional”, confiando en que las bajas temperaturas y los problemas de infraestructura mermen la defensa ucraniana.

“Rusia no sólo lanza misiles, bombardea hogares y hospitales. También apunta al espíritu de los ucranianos. Pero no nos quebrarán”, declaró Zelenskyy en una intervención transmitida en horario estelar.

Drones: el arma silenciosa con impacto letal

Los drones, en particular los de origen iraní Shahed-136 utilizados por Moscú, se han convertido en una de las herramientas más temidas en esta guerra híbrida. Capaces de evadir defensas aéreas y golpear objetivos específicos con una precisión mortal, estos dispositivos están multiplicando los daños en centros urbanos y zonas residenciales.

“Cada vez que escuchamos un zumbido en el cielo ya sabemos lo que viene. Niños llorando, vidrios estallando, sirenas sin descanso”, relató Oksana Petrenko, una vecina del distrito Desnyanskyi.

Misiles hipersónicos: el nuevo terror balístico

La presunta utilización de un misil hipersónico en Lviv ha generado preocupación entre los expertos en defensa. Estos proyectiles, como los Avangard o Kinzhal, pueden superar en velocidad incluso al sistema de defensa antimisiles más avanzado.

Según un reporte de CSIS Missile Threat, los misiles hipersónicos alcanzan velocidades superiores a Mach 10, o lo que es igual, más de 12.000 km/h. Esto los convierte en casi imposibles de interceptar por los actuales escudos defensivos, como el NASAMS o el Patriot.

Daños colaterales y resiliencia civil

Mientras ráfagas impactan sobre techos y calles, la población civil actúa como el verdadero escudo de Ucrania. Voluntarios se movilizan para entregar suministros médicos, apagar incendios, y mantener calientes los centros de evacuación.

“Lo más duro no es el frío, ni siquiera las explosiones; es ver a tus hijos preguntar si mañana podrán volver a la escuela”, dice Oleksii, un bombero voluntario al norte de Kyiv.

Las estaciones del metro, al igual que en los primeros meses del conflicto, han sido reutilizadas como refugios subterráneos para contener a cientos de personas por las noches.

Un conflicto que se vuelve sistémico

Más allá del impacto físico, el trasfondo de esta ofensiva revela un patrón de ataque calculado. Bombardear infraestructura crítica, especialmente en invierno, forma parte de una estrategia rusa para crear presión social interna sobre Zelenskyy y debilitar el apoyo occidental.

En paralelo al frente militar, Moscú también combate en el frente de la desinformación, acusando falsamente a Ucrania de haber atacado sus propios edificios para “victimizarse frente a Occidente”.

Esperanza bajo el fuego

A pesar de la violencia, Ucrania sigue resistiendo. Las oleadas de solidaridad no tardan en llegar. Países como Alemania, Polonia y Estados Unidos han renovado su compromiso con Kyiv y han acelerado el envío de apoyo militar y energético.

“Este invierno será prueba de fuego para nosotros. Lo superaremos con coraje y ayuda mutua,” afirmó el Ministro de Energía, Herman Halushchenko, mientras supervisaba una planta afectada.

Con una ofensiva que no distingue civiles de militares, y un invierno cada vez más cruel, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha escalado a niveles alarmantes. La comunidad internacional enfrenta ahora el reto no solo de condenar sino de actuar con decisión.

Porque mientras los satélites registran trayectorias de misiles, en el suelo, millones de ucranianos siguen luchando —no solo por su tierra, sino por su derecho a existir.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press