¿Un cambio real en Venezuela o una jugada táctica?: La liberación de presos políticos bajo la sombra de la geopolítica

Mientras el chavismo promete amnistías y se anuncian liberaciones, solo ocho presos políticos han sido liberados. ¿Giro democrático o simple teatro político ante la caída de Maduro?

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GUATIRE, Venezuela — La madrugada despertó helada en las afueras de la prisión Rodeo I, una de las más temidas de Venezuela. En la oscuridad, decenas de familias aguardaban con la esperanza ardiendo en el pecho: ¿sería hoy el día en que finalmente volverían a abrazar a sus seres queridos?

Las noticias daban motivos para soñar. La caída de Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses y llevado a Nueva York bajo cargos de narcotráfico, había sacudido al establishment político venezolano hasta los cimientos. Su remoción trajo consigo el anuncio de la liberación de un número "significativo" de presos políticos. Sin embargo, muy pronto la esperanza se transformó en frustración para cientos de familias.

¿Una liberación masiva? Apenas ocho salieron en libertad

Desde Caracas, la ONG Foro Penal no tardó en desmentir el triunfalismo estatal. Apenas ocho personas fueron liberadas de una lista que, según el mismo organismo, reúne a 863 venezolanos y extranjeros detenidos por razones políticas. Eso equivale a menos del 1% de los encarcelados por sus posturas críticas contra el gobierno.

Los liberados incluyen a algunos disidentes y periodistas notables, pero sus nombres y condiciones de excarcelación todavía no se han hecho públicos. Algunos opositores liberados no han podido dar declaraciones, lo que genera sospechas sobre las verdaderas condiciones de su libertad.

“La libertad no puede quedarse en declaraciones: debe materializarse en hechos verificables”, señaló en su cuenta X (antes Twitter) la organización Justicia, Encuentro y Perdón.

La noticia que tembló entre rejas

Shakira Ibarreto, hija de Miguel Ibarreto, un expolicía acusado hace años de intentar un golpe de Estado, entró al penal para una visita poco después del amanecer. Su padre, como muchos en prisión, no sabía nada de la caída del exmandatario.

“Me dio miedo contarle. No sabía si eso podía perjudicarme”, relató. Pero finalmente, con una mezcla de nerviosismo y valentía, le explicó que Maduro había sido detenido por fuerzas estadounidenses y que un nuevo liderazgo lo reemplazaba.

El impacto fue emocional. La televisión estatal, normalmente encendida en las celdas, había sido silenciada. Pronto, su padre compartió la noticia con otros presos. “Fue como si se hubiese prendido fuego en ese lugar apagado por años. Hubo aplausos, abrazos, lágrimas”, describió Shakira.

Una historia que se repite

La historia venezolana reciente está marcada por gestos simbólicos disfrazados de reformas. El propio Donald Trump celebró el anuncio de libertades como una "señal de paz" y un gesto hacia un nuevo diálogo internacional. El movimiento fue saludado también por figuras de la oposición y organizaciones con años de lucha a cuestas.

Pero según expertos en política venezolana, esto no es nuevo. Grandes anuncios han servido en el pasado para calmar la presión internacional justo cuando más cerca está el régimen de perder legitimidad ante el mundo.

“Estamos ante una movida estratégica más que una transformación auténtica”, opinó la analista político Laura Orozco. “Es probable que esta liberación funcione como un cebo diplomático para mejorar relaciones con Estados Unidos luego de haber entregado a Maduro.”

¿Es real la transición?

Las dudas crecen. A diferencia de otros contextos políticos donde la liberación de presos políticos marca el fin de un régimen autoritario —como en Sudáfrica con el fin del Apartheid— en Venezuela ni siquiera hay un cronograma de democratización trazado. El poder sigue en manos de aliados declarados del chavismo, miembros de la Asamblea Nacional que apenas semanas antes juraban lealtad a Maduro.

Además, no se ha informado si los liberados han recuperado plenamente sus derechos civiles, ni si podrán participar en política o ejercer libremente su voz pública. La interrogante sigue siendo: ¿se les liberó para el show o para su rehabilitación completa en la sociedad?

Detrás de la cifra: las más de 800 esperanzas rotas

Entre los más de 800 presos políticos que aún quedan encerrados, hay periodistas, activistas, líderes indígenas, estudiantes, sindicalistas y militares que alguna vez desafiaron las políticas del régimen bolivariano. Cada uno representa una historia de represión, de silenciamiento y, en muchos casos, de tortura, según denuncias constantes de organismos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

Los familiares que siguen manifestándose en las afueras del centro penitenciario temen que esta "transición" esté siendo manipulada desde el nuevo poder instalado en Caracas. “Tengo miedo de que todo esto sea una farsa. Ya lo vivimos tantas veces. Nos prometen, nos aplauden, pero las celdas siguen llenas”, confiesa Rosa Delgado, madre de un preso político universitario.

Política exterior y presión internacional

En paralelo al anuncio de excarcelaciones, se desarrolla un nuevo capítulo de política exterior con Donald Trump al frente. Tras la operación de captura de Maduro, el exmandatario republicano ha reiterado que Venezuela necesita “una reconstrucción moral y política urgente” y se ha reunido con posibles inversores para reactivar el colapsado sector petrolero.

Esto abre una serie de interrogantes: ¿forma parte la liberación de presos de una estrategia para hacer de Venezuela un socio nuevamente funcional al aparato económico y diplomático estadounidense? ¿Quién realmente tiene el poder en el país y qué rol jugarán los sectores políticos opositores que tradicionalmente fueron marginados?

Un país aún en suspenso

Para Shakira Ibarreto, todo se resume en una sensación nueva: “No estoy triste, estoy conmovida. Ahora tengo algo que no tenía hace meses: esperanza.”

En ese suspiro casi colectivo que atraviesa Guatire y otras ciudades venezolanas aún no hay certeza, pero sí una energía renovada. Y aunque la cifra oficial de liberados sea mínima, la presión ciudadana ha recobrado voz —una voz que había sido ahogada durante demasiado tiempo entre barrotes y censura.

Las liberaciones de esta semana no marcan el cierre del capítulo autoritario venezolano, pero podrían ser el primer párrafo de una nueva narrativa por escribirse. O quizá, simplemente, un nuevo teatro político en la larga historia de simulaciones y tácticas del poder.


Fuente: Datos proporcionados por Foro Penal y organizaciones de derechos humanos venezolanas. Declaraciones públicas de Donald Trump y análisis políticos de expertos citados en medios internacionales.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press