El Papa Leo XIV denuncia el retorno de la guerra como instrumento de poder global
Una crítica frontal al intervencionismo militar, la erosión del multilateralismo y una llamada urgente a la paz: el pontífice marca un nuevo camino diplomático
El Papa que no calla: Leo XIV y su grito por la paz mundial
En una de las intervenciones más firmes y directas del Vaticano en años recientes, el Papa Leo XIV arremetió contra las potencias mundiales por el uso creciente de la fuerza como herramienta de dominación. Lo hizo frente al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, convirtiendo su tradicional encuentro anual en un fogonazo de geopolítica, ética global y derechos humanos.
“La guerra está de moda otra vez”, declaró el pontífice, quien habló mayoritariamente en inglés, rompiendo con el protocolo habitual. Su crítica apunta a Estados Unidos, Rusia y otros actores internacionales que, por acción u omisión, han debilitado el orden legal internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
Una crítica sin nombres, pero con destinatarios claros
Aunque Leo XIV evitó nominar directamente a los países responsables, el momento y el contexto hacen evidentes las referencias. La reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, con la captura del mandatario Nicolás Maduro, así como la guerra en Ucrania iniciada por Rusia y el conflicto permanente entre israelíes y palestinos, forman parte crítica del telón de fondo de su mensaje.
En palabras del Papa:
“El principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohíbe el uso de la fuerza para violar las fronteras de otros, ha sido completamente socavado. En su lugar, la paz se busca mediante las armas como condición para imponer el propio dominio”.
Estas palabras reflejan un cambio drástico respecto a las declaraciones habituales del Vaticano, que suelen centrarse en llamados generales al diálogo. En contraste, Leo XIV adopta un lenguaje potente, casi disruptivo, que lo coloca en el corazón del debate internacional.
Venezuela en el ojo del huracán
Leo XIV también se refirió, por única vez directamente, a la situación en Venezuela. A pesar de mantener un tono diplomático, su mensaje fue claro:
“Es necesario hallar una solución pacífica al conflicto venezolano que priorice el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas”.
Esto ocurre tras la operación nocturna de fuerzas estadounidenses que desembocó en la captura de Maduro. La administración de Trump argumenta que su captura era legal por la implicación del régimen con el narcotráfico, calificándolo como un conflicto armado.
Sin embargo, analistas internacionales y líderes de distintos países condenaron la acción, percibiéndola como una grave erosión del sistema legal global. Apuntan a que sienta peligrosos precedentes: la legitimación de acciones militares unilaterales sin autorización de organismos como la ONU.
Multilateralismo en crisis
Leo también lamentó que las Naciones Unidas y el multilateralismo estén siendo desmantelados:
“Una diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso ha sido reemplazada por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por individuos o grupos de aliados”.
En un momento donde la confianza en las instituciones globales se ha desplomado, la voz papal llega como un llamado urgente a recuperar mecanismos colectivos para la resolución de conflictos. Según el Edelman Trust Barometer 2023, solo el 49% de las personas confiaban en las instituciones internacionales, una caída de más de doce puntos respecto a 2015.
El caso ucraniano: una herida abierta
En su discurso, el Papa hizo también hincapié en la invasión rusa a Ucrania, reiterando su pedido de un alto al fuego inmediato:
“La comunidad internacional no debe titubear en su compromiso con soluciones justas y duraderas”.
Desde el 2022, el conflicto en Ucrania ha cobrado más de 350,000 vidas humanas, civiles y militares, según datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED). La Santa Sede, aunque históricamente cauta, ha tenido múltiples iniciativas de mediación, sin resultado efectivo. Ahora, bajo Leo XIV, parece estar dispuesta a redoblar su implicancia.
Israel, Palestina y el derecho a la tierra
Leo XIV no dejó de mencionar el conflicto israelo-palestino, repitiendo la postura tradicional de apoyo a una solución de dos Estados:
“Los palestinos tienen derecho a vivir en Gaza y Cisjordania en su propia tierra”.
Se trata de una reafirmación crítica, especialmente ante el endurecimiento de políticas por parte del gobierno israelí. En días recientes, más de 70 palestinos murieron bajo ataques aéreos según la OCHA, exacerbando un conflicto que parece eternizarse.
Una voz moral frente al uso abusivo del poder
Históricamente, los pontífices se han pronunciado en favor de la paz. Sin embargo, Leo XIV parece ir más allá que sus predecesores. Su mensaje ha tomado un cariz más crítico, directo. Y esto tiene implicancias:
- Rehabilita el papel moral del Vaticano como árbitro global.
- Aspira a sacudir la pasividad de actores multilaterales como la ONU o la Unión Africana.
- Da voz a los países que sufren víctimas colaterales del imperialismo y la geopolítica militarizada.
En la encíclica Pacem in Terris (1963), Juan XXIII advertía que “la paz debe fundarse sobre la verdad, la justicia, el amor y la libertad”. Hoy, Leo XIV parece actualizar y vigorizar ese mismo mensaje, en un mundo de profunda transformación y amenaza constante.
¿Volverá la Iglesia a tener un rol geopolítico activo?
Con la elección de Leo XIV —el primer Papa nacido en EE.UU.— se abrió la posibilidad de una nueva era. Su postura crítica y pragmática, alejada del silencio diplomático tradicional, podría entronizar nuevamente a la Santa Sede como actor relevante en las mesas globales de negociación.
Como escribía el teólogo y politólogo alemán Hans Küng: “La Iglesia todavía puede ser voz de los que no tienen voz, si se atreve a hablar sin temor ni conveniencia”. Leo XIV parece dispuesto a honrar ese desafío.
Desde la defensa del derecho a la tierra palestina hasta la condena al militarismo estadounidense y ruso, pasando por la esperanza de una solución política en Venezuela, el mensaje papal apunta a lo esencial: sin respeto al derecho, no hay paz posible.
La oportunidad de una nueva diplomacia
El mensaje de Leo XIV no es solo crítica, también es propuesta. Instó a los líderes internacionales a retomar una diplomacia sustentada en el diálogo y el consenso.
Quizás, como hace décadas con el papel de Juan Pablo II en la caída del Telón de Acero, el Vaticano puede volver a tener una influencia tangible en los cambios globales. Solo que ahora, el enemigo no es el comunismo, sino un desprecio sistemático por el derecho internacional y el retorno de la fuerza como lenguaje predominante.
Si el pontífice mantiene esta tónica en los años venideros, su papado quedará marcado por una renovada misión: defender la paz desde la palabra, el derecho y la justicia frente a los abusos del poder global.