La disolución del Consejo de Transición del Sur en Yemen: ¿el fin de una era separatista?

La renuncia forzada del STC y el exilio de Al-Zubaidi reflejan el quiebre en la alianza saudí-emiratí y el nuevo equilibrio de poder en el conflicto yemení

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Yemen vuelve a situarse en el epicentro de las tensiones políticas del Golfo, no solo por su prolongada guerra civil, sino también por las recientes fracturas entre los aliados regionales más poderosos: Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Esta vez, el protagonista es el Consejo de Transición del Sur (STC, por sus siglas en inglés), una organización separatista fundada en 2017 y apoyada fuertemente por EAU, que hace pocos días anunció su inesperada disolución.

Un grito separatista desde el sur

El pasado sábado, miles de simpatizantes del STC tomaron las calles de Aden, específicamente el distrito de Khor Maksar, para protestar contra el gobierno reconocido internacionalmente y Arabia Saudita. "¡El sur es independiente, no tutelado!" se coreaba entre banderas del antiguo Yemen del Sur, un estado soberano entre 1967 y 1990 antes de la unificación del país.

El Consejo de Transición del Sur fue concebido como respuesta al fracaso de un gobierno central que, para muchos en el sur, negligió sus necesidades durante décadas. Bajo el liderazgo de Aidarous al-Zubaidi, el STC logró, con respaldo financiero y militar de los EAU, establecer estructuras paralelas de gobierno en varias provincias sureñas. Llegaron incluso a tomar control de partes importantes de Aden, como el Palacio Presidencial, infraestructuras clave y zonas portuarias.

¿Por qué se disolvió el STC?

El anuncio de su disolución, hecho el viernes por Abdulrahman Jalal al-Sebaihi, secretario general del consejo, sorprendió incluso a muchos de sus miembros. Según el comunicado oficial, la decisión se debió a "desacuerdos internos" y una "presión regional creciente". No obstante, esta narrativa fue rápidamente desafiada por Anwar al-Tamimi, portavoz del STC, quien aseguró que solo el Consejo en pleno podía tomar semejante decisión.

Detrás de este acto está el creciente antagonismo entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Aunque ambos países formaban parte de la coalición que intervino en Yemen desde 2015 para restaurar al presidente Hadi tras la ofensiva de los hutíes (apoyados por Irán), sus intereses se han ido distanciando. Arabia Saudita ha apostado por una solución unificadora, mientras que EAU respaldó a actores como el STC, que militan por la secesión del sur.

¿Un quiebre entre aliados?

La tensión alcanzó un nuevo pico el mes pasado, cuando las fuerzas leales al STC, armadas y entrenadas por EAU, tomaron control de provincias clave como Hadramout y Mahra —ricas en petróleo y compartiendo frontera con Arabia Saudita—. Además, ocuparon el Palacio Presidencial de Aden, aumentando la crispación con el gobierno respaldado por Arabia Saudita.

A cambio, el ejército yemení, reforzado por Riad, lanzó una fuerte retoma militar en las zonas estratégicas, expulsando a los separatistas del STC de sus posiciones. En medio de estas derrotas y bajo la presión de “desescalar” impuesta desde Riad, el líder del STC, Aidarous al-Zubaidi, fue trasladado secretamente a Abu Dhabi a través de Somalia, según afirmaciones saudíes.

Una historia de unión forzada y deseos de independencia

Para entender el conflicto debemos retroceder en el tiempo. El Yemen del Sur, con capital en Aden, fue una república socialista y aliada de la URSS desde su independencia de los colonos británicos en 1967 hasta 1990, cuando se unificó con el Yemen del Norte. Pero la unificación fue vista en el sur como «una anexión disimulada», alimentando un resentimiento que perdura hasta hoy.

En 1994, intentaron separarse mediante una breve guerra civil, que fue aplastada por el entonces presidente del Norte, Ali Abdullah Saleh. Desde entonces, la región ha vivido en una tensión constante, siendo marginada del poder central en Sanaá.

El futuro de Yemen sin el STC

La disolución del STC abre varios interrogantes:

  • ¿Quién liderará ahora el movimiento secesionista? Ya hay indicios de fragmentación entre los líderes del sur. El vacío dejado por el STC podría ser aprovechado por otros actores locales o incluso por grupos extremistas como Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP).
  • ¿Abdica UAE de su ambición en el sur yemení? Abu Dhabi ha invertido largo y tendido en construir lealtades e infraestructura en el sur. Resulta improbable que renuncie de forma tan rotunda, lo que hace pensar que podría estar reorganizando su estrategia.
  • ¿Se consolida el gobierno de coalición en Sanaá? El debilitamiento del movimiento separatista representa una ventana de oportunidad para el gobierno reconocido internacionalmente, ahora con mayor respaldo de Arabia Saudita tras la reciente ofensiva exitosa contra las fuerzas del STC.

¿Y el pueblo yemení?

Mientras tanto, la población sigue inmersa en una crisis humanitaria sin precedentes. Según la ONU, más de 21 millones de personas en Yemen necesitan asistencia humanitaria urgente. El país está fragmentado no solo políticamente, sino también a nivel social, económico y sanitario. Las protestas en Aden reflejan un profundo sentimiento identitario del sur pero también desesperanza y frustración generalizada.

El analista Maysaa Shuja al-Deen del Sanaa Center for Strategic Studies expresó recientemente: “La gente del sur perdió la confianza tanto en Sanaa como en los propios líderes del STC. Todos los actores han traicionado sus aspiraciones de autodeterminación.”

La guerra “olvidada”, aún sin final a la vista

En 2014, la rebelión hutí con apoyo iraní cambió el tablero nacional al tomar el control de Sanaa, forzando al gobierno de Abd Rabbo Mansur Hadi a exiliarse. Desde entonces, Yemen se convirtió en un campo de pruebas de rivalidades regionales: Irán vs. Arabia Saudita, Suníes vs. Zaidíes y ahora Riad vs. Abu Dhabi.

Tras casi diez años de intervenciones, bombardeos y mediaciones fallidas, el país está roto. Aunque se logró una cierta tregua entre los hutíes y Arabia Saudita, los frentes alternativos, como el sur y la costa occidental, siguen activos y peligrosamente volátiles.

Según datos del Proyecto de Datos de Localización y Eventos de Conflictos Armados (ACLED), más de 380,000 muertes se atribuyen al conflicto directo y a las consecuencias colaterales como hambre, enfermedades y desplazamientos. Yemen tiene una de las mayores crisis de desplazamiento del planeta, con más de 4.5 millones de yemeníes forzados a abandonar sus hogares.

¿Un nuevo capítulo o el preludio del caos?

La disolución del STC podría marcar el principio del fin de una estrategia de secesión armada promovida por los Emiratos, pero también podría dar pie a la aparición de nuevas facciones más radicalizadas. Lo único claro es que la población civil sigue en medio del fuego cruzado de intereses foráneos y promesas rotas. La esperada paz para Yemen aún parece un espejismo en un campo de batalla que suma ya más de una década de devastación.

Si el sur renuncia al separatismo armado, ¿qué queda del sueño del Yemen del Sur independiente? Y si Arabia Saudita y Emiratos realmente han roto su alianza prioritaria sobre Yemen, ¿quién llenará ese vacío de poder?

El tablero yemení ha vuelto a moverse. Aún está por verse cuál será la próxima jugada.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press