Entre el miedo y la fe: resistencia latina frente a una redada migratoria histórica en Minneapolis

Tras la muerte de Renee Good a manos de un agente migratorio, iglesias, artistas y activistas lideran una ola de protesta y solidaridad sin precedentes en Estados Unidos.

Minneapolis está viviendo uno de los momentos más críticos en materia de derechos civiles e inmigración en los últimos años. La muerte de Renee Good, una mujer local abatida por un agente de ICE, desató una respuesta inmediata de diversos sectores de la sociedad, desde iglesias hasta alfombras rojas en Hollywood.

Una ciudad en tensión: oración y vigilancia comunitaria

La iglesia luterana St. Paul’s-San Pablo, ubicada en un barrio densamente poblado por inmigrantes, se convirtió este domingo en mucho más que un lugar de culto. Se transformó en un refugio emocional, espiritual y político, en medio del operativo de inmigración más agresivo que ha vivido Minneapolis.

Bajo el título "Servicio de Lamento y Esperanza", el reverendo Hierald Osorto recibió a decenas de feligreses con una mezcla de consuelo y advertencia. "Reunirse es fundamental, especialmente en estos tiempos", expresó desde el altar, iluminado por velas y custodiado discretamente por personal de seguridad que controlaba quién entraba.

La muerte de Renee Good y el terror en la comunidad

El detonante de esta crisis fue la muerte de Renee Good, una mujer abatida en su automóvil por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 7 de enero de 2026. El Departamento de Seguridad Nacional desplegó cerca de 2,000 agentes en la ciudad en los días posteriores, intensificando redadas, arrestos y protestas.

La versión oficial asegura que el agente disparó en defensa propia, alegando que Good intentó atropellarlo. Sin embargo, la falta de pruebas contundentes y la creciente militarización de las calles han llevado a la comunidad latina a desconfiar profundamente en las instituciones.

“Aquí tengo a mi gente”: los rostros invisibles del miedo

Durante el servicio religioso, Lizete —una inmigrante que pidió mantener su anonimato— confesó: “Pensé en no venir, pero quedarme sola me hunde aún más en el miedo. Aquí tengo a mi gente. Siento su apoyo”. Vive en Estados Unidos desde hace casi 20 años, y el temor por ella y su hija ha ido en aumento desde las redadas.

La iglesia entregaba folletos con el lema “La justicia es para todos: ¡derechos para migrantes ya!”. Además, una estatua de la Virgen de Guadalupe presidía el altar, como símbolo de fe y resistencia latina.

Más allá del altar: activismo popular y creatividad en la lucha

St. Paul’s se ha convertido también en centro logístico de acciones sociales: vigilias cantadas, elaboración de flores de papel decorativas con simbolismo político y preparación de marchas.

Jose Luis Villaseñor, uno de los oradores, alzó su voz para recordar a los congregados: “Venimos de contextos difíciles, hemos sobrevivido guerras, dictaduras, fronteras. No estamos solos. Somos valientes y resilientes”.

La alfombra roja también protesta

El mismo domingo, a miles de kilómetros, los Premios Globos de Oro 2026 se transformaron en una plataforma de denuncia. Actores como Mark Ruffalo portaron pines con mensajes como “ICE OUT” o “BE GOOD”, en homenaje a Renee Good y en protesta contra la violencia institucional.

Nelini Stamp, miembro de Working Families Power, explicó a la prensa: “Necesitamos que toda la sociedad civil, incluidos nuestros artistas, se pronuncien. Los ojos del país están sobre nosotros”. La estratega recordó la legendaria aparición de Sacheen Littlefeather en los Óscar 1973, cuando rechazó el premio de Marlon Brando en protesta por el trato a los pueblos indígenas.

Artistas, activistas y Hollywood: una alianza inesperada

La campaña de los pines nació de una conversación nocturna entre Stamp y Jess Morales Rocketto, directora del grupo latino Maremoto. En días, lograron movilizar una red de celebridades, incluidos nombres como Ai-jen Poo, conocida por acompañar en 2018 a Meryl Streep en la inauguración de Time’s Up.

La campaña buscará extenderse durante toda la temporada de premiaciones para garantizar que los nombres de Renee Good y otras víctimas sean recordados.

Furia en las calles: redadas, gas pimienta y lágrimas

Mientras los artistas protestaban desde una alfombra roja, en Minneapolis todo era distinto. En barrios latinos del norte de la ciudad, la tensión se medía en gases lacrimógenos, arrestos sin orden judicial y familias destrozadas. Una redada ocurrida el mismo domingo dejó imágenes desgarradoras: un hombre llorando al ser detenido, mujeres enfrentándose a los agentes y vecinos golpeando tambores para distraer a los oficiales. Algunos fueron rociados con gas pimienta simplemente por resistirse de forma pacífica.

Una historia que se repite: crónica de impunidad e impunidad

Apenas una semana antes, un agente fuera de servicio de ICE mató a Keith Porter, de 43 años, en Los Ángeles. Su caso también desencadenó protestas, pero sin consecuencias legales para el oficial. La historia se repite con un patrón de impunidad.

Según datos de la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles), ICE ha incurrido en más de 250 casos polémicos desde 2018 relacionados con uso excesivo de fuerza, sin que la supervisión directa haya resultado en sanciones estructurales.

Iglesia y resistencia: el nuevo rostro de la defensa migrante

En contraste con la mano dura federal, las iglesias han adoptado un papel de escudo humano. Desde los tiempos del movimiento “Sanctuary” en los años 80 —cuando iglesias albergaban a refugiados centroamericanos— hasta hoy, la fe se entrelaza con la resistencia.

Osorto lo sabe: “Lo ocurrido nos cambió para siempre. Este templo habla sueco, inglés y español, pero más que nada habla el idioma de quienes aman la justicia”.

Lo que está en juego: una batalla cultural, política y humana

El caso de Renee Good y la ofensiva migratoria en Minneapolis no son hechos aislados. Son el reflejo de una guerra cultural, tecnológica y mediática donde se dirime el futuro de políticas migratorias, control de armas y racialización institucional.

Y en esta batalla, cada detalle cuenta: desde un sermón hasta una línea en la alfombra roja, desde el pánico de salir al supermercado hasta la estampa de una madre latina que reza con una flor de papel en la mano, diciendo: “Nada puede perturbar, nada puede asustar, quienes buscan a Dios no carecerán de nada”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press