Fuego en la Patagonia: el infierno que devora bosques y expone la fragilidad del sur argentino

Los incendios en Chubut arrasan miles de hectáreas, y el dolor de una región revive mientras se investigan posibles causas intencionales

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Un enemigo recurrente: el fuego y el verano patagónico

Cada verano austral, el sur argentino vive al límite. La combinación de calor extremo, ráfagas de viento seco y prolongadas sequías convierte a la Patagonia en un verdadero polvorín. Esta vez, el fuego ha desatado su furia nuevamente, dejando a su paso destrucción, incertidumbre y mucho dolor.

En la provincia de Chubut, uno de los pulmones verdes de Argentina, más de 12,000 hectáreas han sido consumidas por las llamas en la zona de la Comarca Andina, una región turística entre montañas y bosques nativos, que abarca localidades como El Hoyo, Lago Puelo y Epuyén.

Un desastre en movimiento: el escenario actual

Desde hace varios días, los focos activos se expanden con rapidez, poniendo en riesgo infraestructuras críticas como una planta de energía eléctrica y una escuela rural. El humo cubre el cielo, y el zumbido de los helicópteros y aviones hidrantes se mezcla con el rugido inclemente del fuego.

Según informaron autoridades provinciales, más de 295 bomberos trabajan a contra reloj en la zona, con apoyo aéreo compuesto por 15 aeronaves, además de la colaboración de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el viento patagónico y la falta de lluvias dificultan el control total del incendio.

"Lo que está ocurriendo es terrible", expresó Jorge Aranea, un bombero voluntario de El Hoyo. “A veces hacés todo lo que podés, y no alcanza. Es una lucha desigual”.

Un infierno sospechoso: versiones de intencionalidad

Las autoridades ya han iniciado una investigación para determinar el origen del fuego. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, fue contundente al declarar que existen fuertes indicios de intencionalidad en al menos uno de los principales focos.

“Los miserables que prendieron fuego van a terminar presos”, dijo Torres, quien además anunció una recompensa de 50 millones de pesos (unos 34.000 dólares) para quienes aporten información relevante al caso.

La reiteración de incendios en esta región —algunos provocados por la expansión inmobiliaria o disputas por tierras— ha generado tensiones persistentes con sectores privados y también con algunas comunidades rurales.

Una región al límite: memoria y fragilidad

Estos incendios no son aislados. En 2021, uno de los peores incendios forestales registrados en la región arrasó más de 40,000 hectáreas en la zona, destruyó más de 500 viviendas y causó la muerte de un poblador de Lago Puelo. Hoy, muchos temen que se repita ese fatídico escenario.

“Estamos en una situación límite de nuevo. Cada incendio nos retrotrae a lo peor”, cuenta Romina B., pobladora de Cholila, quien tuvo que evacuar junto a sus hijos.

La Patagonia, con sus bosques de coihue, ciprés, radal y lengas, no solo es fuente de biodiversidad, sino también depósito de memorias, vida y arraigo para miles de vecinos.

El fuego y el cambio climático: un cóctel tóxico

Los expertos señalan que detrás de estos incendios también hay una gran responsable: el cambio climático.

“Las temperaturas han subido en promedio 1,5°C en la región andina durante las últimas tres décadas y, con ello, ha crecido la frecuencia y duración de las sequías”, explicó Carlos Zamorano, climatólogo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Este fenómeno, agravado por la expansión urbana sin planificación y la falta de sistemas de prevención tecnológica eficaces, crea las condiciones perfectas para que las chispas se transformen en catástrofes.

Vecinos y brigadistas: héroes anónimos del sur

“No somos héroes, solo hacemos lo que creemos que hay que hacer”, dice Mario, un brigadista que lleva 10 años combatiendo incendios forestales en la zona.

Los bomberos voluntarios, los miembros del SPLIF (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales) y numerosos vecinos organizados han mostrado una vez más su entrega total. Muchos de ellos, agotados física y emocionalmente, continúan enfrentando un enemigo que parece no tener fin.

“Los animales escapan como pueden. Se cruzan zorros, huemules, liebres chamuscadas. Da una tristeza inmensa”, cuenta Eugenia, vecina que ayuda a rescatar fauna.

Ayuda internacional e interprovincial en camino

El presidente chileno Gabriel Boric ofreció apoyo a través de sus redes sociales, mostrando solidaridad con el drama argentino. Del otro lado de la cordillera, también se han vivido incendios devastadores, y ambos países comparten tecnologías y protocolos comunes para abordar incendios de interfaz urbano-forestal.

Además, recursos de emergencia desde las provincias de Río Negro, Santa Cruz y Neuquén llegaron o se encuentran de camino a Chubut, demostrando la coordinación federal argentina en casos de magnitud.

La Agencia Federal de Manejo de Emergencias sigue en alerta ante otros focos, como en la provincia de Neuquén. Mientras tanto, Santa Cruz y Río Negro afirman haber logrado contener los suyos, aunque las declaraciones de emergencia se mantienen activas.

La tragedia ambiental: árboles, suelos y biodiversidad perdida

Más allá de las pérdidas humanas y materiales, el fuego deja una huella profunda en los ecosistemas. El bosque andino patagónico es uno de los más antiguos del país, con árboles que alcanzan más de 300 años de vida. Cada incendio significa también la pérdida irreparable de microorganismos del suelo, semillas, flores nativas y hasta interacciones ecológicas esenciales para la regeneración.

“Un incendio puede demorar décadas en sanar o, directamente, nunca recuperar su estado original. Las condiciones extremas actuales no permiten una recuperación rápida”, explica la bióloga Fernanda Penne del CONICET.

Todo ello pone en peligro no solo el paisaje, sino también las actividades productivas sostenibles como la apicultura, el turismo rural y la fruticultura que dependen de un bosque sano.

¿Qué hacer ante un futuro de fuego?

La tragedia patagónica de 2024 vuelve a plantear la urgencia de una política integral contra incendios forestales que abarque:

  • Mayor financiamiento para brigadas y equipos técnicos.
  • Desarrollo de sistemas satelitales de monitoreo temprano.
  • Campañas masivas de educación ambiental.
  • Coordinación entre niveles municipales, provinciales y nacionales.
  • Control estricto de prácticas como quemas agrícolas y chipeo de residuos forestales.
  • Legislación que penalice severamente los incendios intencionales.

La Patagonia, uno de los escasos lugares en el mundo con bosques templados húmedos vírgenes, está en peligro. Y con ella, las personas que la habitan, la cuidan y construyen su futuro en estas tierras.

Como expresó el poeta patagónico Alfredo Luenzo: “La montaña guarda silencio cuando arde, pero su dolor grita en los troncos negros y los ojos llorosos de quienes vuelven y ven su monte hecho cenizas”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press