Golden Globes 2026: Nikki Glaser, la comedia sin filtro que sacudió a Hollywood

La presentadora repite por segundo año consecutivo y ofrece una mordaz y afilada monólogo que no deja títere con cabeza… aunque fue amable con Julia Roberts

BEVERLY HILLS, California – En una noche normalmente reservada para brillos, alfombras rojas y discursos ensayados, la comediante Nikki Glaser transformó la ceremonia de los Golden Globes 2026 en un espectáculo donde la comedia incisiva y los golpes verbales dominaron sobre la corrección política. Por segundo año consecutivo, Glaser se posicionó al mando del icónico escenario en el Beverly Hilton para conducir la gala más 'boozy' de Hollywood con una monólogo inicial que osciló entre la sátira política y el humor de celebridades.

Una apertura con fuego: Epstein, CBS y Diana Juárez

Desde el primer minuto, Glaser dejó claro que no evitaría lo incómodo. Al abrir la ceremonia, bromeó con una de las temáticas más escabrosas de los últimos años en Hollywood: los archivos de Jeffrey Epstein. "Hay tantos A-listers esta noche, y con A-listers me refiero a personas que están en una lista... bastante editada", dijo, apuntando sin titubeos al escándalo que sacudió a muchas figuras del entretenimiento.

Luego, sin dar espacio a la respiración, castigó con ironía a la cadena CBS, la misma que transmitía los premios. "El Globo de Oro a la mejor edición se lo lleva el Departamento de Justicia", dijo, en clara alusión a la censura de un reportaje de 60 Minutes sobre el envío de inmigrantes a una prisión en El Salvador. “CBS News: el nuevo hogar de las ‘noticias BS’ de América”. Audaz, provocadora y con timing perfecto, Glaser encendió los motores de una noche que prometía más dardos.

Julia Roberts, la intocable

En entrevistas previas, Glaser admitió que tuvo dificultades escribiendo bromas sobre Julia Roberts. "Es tan querida que nada funcionaba con el público de prueba". Pero, como toda comediante hábil, encontró una vía alternativa: “Así como los podcasters nominados esta noche, no se me debería permitir estar tan cerca de Julia Roberts”, boom. Risas explosivas y conquista total, sin herir sensibilidades.

Críticas suavizadas con precisión quirúrgica

Glaser, que fue contratada el año pasado tras su actuación incendiaria en el roast de Tom Brady en Netflix, reguló su mordacidad para la ocasión, pero sin perder el filo. Así lo demostró con uno de sus objetivos favoritos de siempre: Leonardo DiCaprio. “Has trabajado con todos los grandes directores. Tienes tres Globos de Oro y un Oscar. Pero lo más impresionante es que lograste todo eso antes de que tu novia cumpliera 30”.

La propia Glaser reconoció que era un chiste fácil. Pero no se quedó ahí. “Leo, lo siento. Sé que es barato. Pero, ¡no sabemos nada más de ti, hombre! Abrete un poco, por favor”. La cámara captó a DiCaprio riendo con sinceridad. Y es que no sólo fue graciosa, sino agraciada, entendiendo cómo acercarse sin alienar.

Sean Penn, Chalamet y las mutaciones de Hollywood

De Sean Penn, Glaser comentó con sorna: “Todos en esta ciudad están obsesionados con parecer más jóvenes, y Sean Penn dice, ¿qué tal si me convierto lentamente en una bolsa de cuero sexy?” Una referencia implacable al envejecimiento, sin perder el carisma que Penn aún proyecta.

En cuanto a Timothée Chalamet, quien fue nominado por la película ficticia Marty Supreme, también recibió su dosis con humor físico: “Es el primer actor en la historia que tuvo que ganar músculo para un filme sobre ping pong. En serio. Ganó más de 60 onzas”. Una burla a la delgada complexión del actor, suavizada con una medida de ternura cómica.

Hollywood bajo la lupa de una comediante sin miedo

La monóloga alcanzó su clímax cuando Glaser dirigió su atención a toda una generación de creadores y actores que tienen algo en común: lo absurdo de sus propuestas. “Guillermo del Toro, sigue haciendo películas de sexo con monstruos. James Cameron, igual. Emma Stone y Yorgos Lanthimos, sigan creando películas maravillosamente bizarras. ¡Pero vayan más lejos! Quiero ver a Emma Stone interpretando una tostada con epilepsia”. El delirio, llevado al extremo inteligente, conquistó a la audiencia con aplausos.

Glaser, con su mezcla de sarcasmo y empatía, encontró el balance perfecto entre la crítica ácida y la celebración de la industria cinematográfica. Sus bromas no fueron vacías; sirvieron como comentario social, como espejo que refleja las contradicciones, superficialidades y desencantos de Hollywood.

Pines, protesta y alfombra roja

Fuera del escenario, la noche no estuvo exenta de política. Varias celebridades lucieron pines en protesta contra ICE, el organismo encargado de las deportaciones en los Estados Unidos. No era la única presencia activista en la alfombra roja, pero sí una de las más coordinadas. Conforme pasan los años, la entrega de los Globos se convierte cada vez más en una plataforma política y no solo artística.

Ganadores que marcaron tendencia

Entre los galardonados destacaron varios nombres y títulos que estaban entre los favoritos del público y de la crítica:

  • Teyana Taylor se alzó con el premio a Mejor Actriz de Reparto por “One Battle After Another”.
  • Timothée Chalamet ganó por su actuación en “Marty Supreme” como Mejor Actor en Comedia.
  • Rose Byrne fue premiada en la misma categoría femenina por “If I Had Legs, I’d Kick You”.
  • El premio al Logro Cinematográfico y de Taquilla fue para “Sinners”.

One Battle After Another” fue la película más nominada con nueve candidaturas, una especie de fenómeno cinematográfico, seguida de “Sentimental Value” con ocho. El galardón al mejor guion fue para Paul Thomas Anderson, director del primero.

¿Por qué Nikki Glaser se ha convertido en indispensable?

Desde su irrupción explosiva en el especial de Tom Brady, Nikki ha modificado la fórmula de los discursos típicos de las premiaciones hacia una mezcla de roast controlado con observación aguda. Su habilidad para medir el tono, disparar sin ofender demasiado y conectar con un público diverso e impredecible la ha convertido, a ojos de productores y audiencia, en un activo clave.

Lo que antes hacían Tina Fey y Amy Poehler con delicadeza, Glaser lo hace con bisturí en mano, dispuesta a cortar donde duele, pero también a reírse de sí misma y del sistema que analiza. Eso la hace necesaria. En un Hollywood con miedo a ofender y lleno de posturas cuidadas, Glaser es el caos con talento que todos aplauden.

Una noche para recordar

La edición número 83 de los premios, transmitida por CBS y Paramount+, no solo fue un desfile de talentos, películas y moda. Fue una reafirmación de que el humor sigue siendo el último bastión libre en la industria del entretenimiento. Y en esa frontera, Nikki Glaser reina con risa afilada y libre de censura.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press