¿En crisis la OTAN? El efecto Trump y la amenaza sobre Groenlandia

Los intentos de Estados Unidos por controlar Groenlandia abren una peligrosa grieta dentro de la alianza militar más poderosa del mundo

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El expansionismo insólito de un aliado

En un clima político global ya tensionado por conflictos e incertidumbres económicas, una nueva amenaza se cierne sobre una de las alianzas militares más sólidas del siglo XX: la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El expresidente estadounidense Donald Trump ha reavivado su interés por adquirir Groenlandia, una isla estratégicamente vital, que pertenece al Reino de Dinamarca. La diferencia esta vez es el tono: más coercitivo, con insinuaciones del uso de fuerza militar.

Trump no ha descartado utilizar “todos los medios disponibles” para asegurarse de que Rusia y China no obtengan influencia sobre el Ártico. Sus declaraciones más controvertidas llegaron acompañadas de amenazas directas: “Una forma o la otra, tendremos Groenlandia”.

Groenlandia: Joya geoestratégica del Ártico

Groenlandia, con una extensión mayor que México y una ubicación privilegiada entre América del Norte y Europa, alberga valiosos minerales como el uranio, el torio y las tierras raras, fundamentales para la transición energética global. Además, el deshielo del Ártico abre nuevas rutas marítimas por el Polo Norte, lo cual aumenta la importancia militar y económica de la región.

Desde 1943, EE.UU. mantiene presencia militar allí con la Base Aérea de Thule. Pero adquirir la isla completa jamás ha estado en los términos de cooperación históricos entre Estados Unidos y Dinamarca. Ya en 2019, Trump propuso comprar Groenlandia, provocando risas en Copenhague. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió: “Groenlandia no está en venta”. Hoy, las tensiones han escalado con mayor seriedad.

La OTAN ante un dilema existencial

La OTAN fue establecida en 1949, como una alianza de defensa colectiva frente a la Unión Soviética. Hoy en día, 32 países conforman la alianza luego del ingreso de Suecia en 2024, y el principio de defensa mutua sigue estando consagrado en su famoso Artículo 5. La cláusula establece que un ataque contra un miembro es considerado como un ataque contra todos.

Ese principio fue activado solamente una vez: tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Su importancia ha sido crucial en momentos de tensión con actores como Rusia o en luchas contra el terrorismo internacional.

Sin embargo, el mayor riesgo actual no viene del exterior, sino del interior. Las amenazas de anexión forzosa de Groenlandia por parte de EE.UU. colocan a la alianza ante un escenario sin precedentes: que su miembro más poderoso ataque o presione militarmente a otro aliado.

Artículo 5 vs aliados agresores

La OTAN no está diseñada para resolver conflictos internos. Si Estados Unidos llegara a tomar control de Groenlandia por la fuerza, no habría consenso para activar el Artículo 5. Como funciona por unanimidad, los 31 países restantes deberían acordar que se trata de un ataque externo. Pero, ¿puede considerarse “externo” si viene del propio Estados Unidos, líder de la organización?

En palabras de un funcionario europeo citado por Reuters: “La OTAN no tiene mecanismos para enfrentar a un miembro desleal”. Este dilema resalta una de las fragilidades estructurales de la alianza: su dependencia de la buena voluntad y los valores democráticos comunes de sus miembros.

¿Qué podría hacer Dinamarca?

En caso de escalar la situación, Dinamarca podría activar el Artículo 4 de la OTAN, que permite a cualquier miembro convocar a consultas cuando su seguridad o integridad territorial esté amenazada. Sin embargo, este mecanismo no implica medidas concretas, sólo diálogo.

Los expertos señalan que, de continuar la retórica agresiva de Trump, la OTAN podría dividirse como sucedió en 2003 con la invasión de Irak. Entonces, Estados Unidos y Reino Unido actuaron sin el consentimiento de aliados como Francia y Alemania.

Groenlandia como nuevo campo de confrontación global

No es una coincidencia que Trump enfoque su atención en Groenlandia. China ha invertido masivamente en infraestructura ártica como parte de la Nueva Ruta de la Seda, y Rusia ha expandido sus capacidades militares en la región. Para EE.UU., perder influencia en el Ártico sería ceder terreno a sus dos principales rivales geopolíticos.

En palabras de Mark Rutte, actual Secretario General de la OTAN, “todos los aliados entienden la importancia estratégica del Ártico, especialmente ante el avance ruso y chino”. Sin embargo, fue evasivo al hablar sobre las tensiones concretas con Estados Unidos, reflejando el delicado equilibrio que debe mantener.

¿Trump puede dividir la OTAN?

Durante su presidencia, Trump mostró desdén por socios que “no pagaban lo suficiente” en defensa. Solo 11 de los 32 miembros cumplen con la meta del 2% del PIB militar, lo que él usaba como argumento para cuestionar compromisos de defensa mutua.

Su regreso a una posible candidatura presidencial para 2028 vuelve a poner nerviosos a los aliados europeos. Jens Stoltenberg, antiguo jefe de la alianza, llegó a advertir que “una OTAN sin el compromiso total de EE.UU. pierde su poder disuasivo y su esencia”.

Dominio estadounidense: fortaleza o vulnerabilidad

Estados Unidos aporta con creces el mayor presupuesto y capacidad militar a la OTAN. Washington gasta más en defensa que los siguientes 10 países juntos, incluyendo todos los europeos de la alianza. Además, el mando militar supremo (SACEUR) siempre está bajo control de un general estadounidense.

Esta asimetría ha sido la base del poder de la OTAN, pero también su mayor debilidad. Si el propio EE.UU. actúa al margen de las normas, ¿quién puede frenarlo desde dentro?

¿Y Europa, qué papel juega?

Los países europeos enfrentan el desafío de fortalecer sus defensas y autonomía estratégica. Iniciativas como la PESCO de la Unión Europea o el llamado “ejército europeo” aún están lejos de materializarse. Pero las acciones unilaterales de Trump pueden acelerar estos movimientos.

“Lo que fue impensable hace una década, hoy es una discusión necesaria”, dijo el eurodiputado alemán David McAllister. “Europa debe prepararse para un mundo con un EE.UU. menos comprometido o incluso hostil”.

¿OTAN en decadencia?

La OTAN celebra 75 años en 2024. Ha sobrevivido a la Guerra Fría, conflictos en los Balcanes, Afganistán y múltiples crisis. Pero su prueba definitiva podría no venir de sus adversarios, sino de sus propias contradicciones.

El caso de Groenlandia no es solo una disputa sobre soberanía. Es la expresión de una crisis mayor: la erosión del multilateralismo, la desconfianza entre aliados y el surgimiento de un nacionalismo destructivo.

En palabras de The Economist: “Si Estados Unidos puede amenazar con apoderarse de Groenlandia, entonces ¿quién está a salvo? La idea de defensa colectiva pierde sentido si el líder es también una amenaza”.

Nunca antes fue más urgente repensar los fundamentos de seguridad global. La pregunta no es si Groenlandia será el detonante, sino cuán preparada está la comunidad internacional para evitar que un conflicto innecesario destruya 75 años de cooperación militar.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press