Irán al borde del colapso: entre protestas masivas, aislamiento global e incertidumbre política

Mientras miles desafían a la teocracia islámica en las calles, la economía se desploma, los aliados flaquean y crecen las fisuras internas en el poder iraní

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Una nación al borde del abismo

Las protestas masivas en Irán han tomado una dimensión sin precedentes. No se trata solamente de jóvenes descontentos ni de una ola pasajera de malestar social. Lo que ocurre actualmente es una compleja tormenta política, económica y geoestratégica que amenaza con derrumbar el sistema teocrático establecido desde la Revolución Islámica de 1979. Este artículo ofrece un análisis completo sobre por qué el régimen iraní está hoy en su momento más frágil en casi cinco décadas.

Khamenei, oculto en medio del caos: ¿una sucesión imposible?

Ayatolá Ali Khamenei, de 86 años, es el líder supremo de Irán desde 1989. Su autoridad es absoluta y supera a cualquier figura del poder ejecutivo, incluido el presidente. Sin embargo, durante y después de la reciente guerra relámpago contra Israel, su desaparición del ojo público durante varios días encendió las alarmas: ¿qué pasa si Khamenei muere?

Lo más grave es que no hay un sucesor claro. La teocracia iraní ha evitado discutir este tema públicamente y eso genera incertidumbre interna y externa. “No tienen una figura que pueda asumir de forma inmediata y legítima la posición espiritual y política que representa Khamenei”, explicó Siavush Randjbar-Daemi, académico de la Universidad de St. Andrews.

El golpe militar: consecuencias de la guerra contra Israel

En junio, una guerra de 12 días contra Israel dejó a Irán gravemente debilitado a nivel militar. La mayoría de sus defensas aéreas fueron destruidas, se perdieron misiles estratégicos y varios comandantes clave murieron. Según el informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, Irán perdió más del 25% de su capacidad de respuesta misilística.

La guerra también expuso la dependencia del régimen hacia grupos proxies como Hezbolá, Hamas y los hutíes en Yemen. Israel atacó directamente estas redes durante el conflicto, reduciendo significativamente el alcance regional de Teherán.

Un país sin aliados reales

En el tablero geopolítico actual, Irán se encuentra prácticamente aislado. China —su socio económico crucial— expresó este mes solo un medido deseo de que “el pueblo iraní pueda superar las dificultades actuales”. Rusia, su otro aliado en bloque, está absorbido por la guerra en Ucrania.

Mientras tanto, las sanciones de Naciones Unidas se han recrudecido desde septiembre. Se han reimpuesto restricciones al comercio de armas, congelación de activos y penalizaciones sobre el desarrollo de su programa de misiles balísticos.

El callejón sin salida del programa nuclear

La situación del programa nuclear iraní añade más combustible al fuego. Aunque el gobierno insiste que es únicamente con fines pacíficos, Irán ha aumentado sus reservas de uranio enriquecido al 60%, muy por encima del límite del acuerdo de 2015.

Ante el estancamiento de las negociaciones con Estados Unidos, el aislamiento internacional se ha profundizado. Esto también impide la llegada de inversiones extranjeras que podrían aliviar una economía en ruinas.

Hundimiento económico y rebelión popular

El valor del rial iraní cayó a niveles nunca vistos: 1,42 millones de riales por dólar en diciembre. Los precios de productos básicos explotaron, generando protestas no solo por demandas políticas —sino también de carácter básico y existencial— como el acceso a alimentos y medicinas.

“La economía está colapsando más rápido que la represión puede contenerlo”, declaró Kamran Matin, experto en relaciones internacionales en la Universidad de Sussex.

Los comerciantes del Gran Bazar de Teherán —una institución históricamente conservadora— se unieron a las manifestaciones, un claro indicio de hasta dónde ha calado el descontento. En ciudades como Mashhad e Isfahán, decenas de miles se congregaron en rechazo al costo de vida y la falta de libertades.

¿Hay espacio para una oposición? Una diáspora dividida

Las protestas actuales, a diferencia de movimientos anteriores en 2009 o 2019, no cuentan con un liderazgo estructurado. No hay partidos opositores con presencia legal o influencia mediática. Sin embargo, figuras como el exiliado Reza Pahlaví, hijo del último sah, han ganado visibilidad recientemente.

No obstante, es incierto cuán arraigado es su respaldo dentro del país. Aun así, es sintomático que muchos manifestantes en el exterior ondeen banderas previas a la Revolución Islámica como símbolo de nostalgia por una época con mayor libertad individual, al menos en lo cultural.

Trump, Maduro y las comparaciones que Estados Unidos no quiere

Las recientes acciones de Estados Unidos en Venezuela, donde el expresidente Nicolás Maduro fue depuesto y capturado, generaron entre los iraníes la duda: ¿podría ocurrir lo mismo en Irán? de hecho, Trump ha prometido “consecuencias severas” si los manifestantes son asesinados, pero los analistas advierten que una intervención militar directa como en Caracas es poco probable.

“El objetivo de Trump no es tumbar el régimen sino cambiar su comportamiento”, comentó Matin. Estados Unidos parece mantener canales abiertos para presionar a Irán hacia concesiones, en especial sobre su programa nuclear y sus políticas regionales.

¿A dónde puede ir Irán?

La gran incógnita es si persiste la unidad de las elites del poder. Por ahora, no hay indicios serios de fracturas ni de desafección entre los Guardianes de la Revolución. La represión continúa siendo brutal pero efectiva.

“Se han quedado sin salidas de escape, pero también son expertos en sobrevivir a crisis”, señaló Ellie Geranmayeh, investigadora del European Council on Foreign Relations.

Durante sus 45 años de existencia, la República Islámica ha resistido sanciones mundiales, guerras, sabotajes y levantamientos masivos. La variable determinante ahora será la capacidad (o imposibilidad) de implementar reformas antes de que la presión interna colapse al sistema desde dentro.

El tiempo no está del lado de Khamenei. Por primera vez en décadas, la pregunta no es si el sistema resistirá… sino hasta cuándo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press