Xabi Alonso, del éxito en Alemania al fracaso en Madrid: ¿Qué salió mal?

La inesperada salida del técnico tras perder la Supercopa y el rol de Álvaro Arbeloa como nuevo estratega.

Una salida repentina tras menos de ocho meses

Cuando Xabi Alonso llegó al banquillo del Real Madrid en mayo, pocos podrían haber anticipado que su ciclo sería efímero y turbulento. Con una reputación en ascenso por su exitoso paso por el Bayer Leverkusen —club al que salvó del descenso y luego coronó campeón doble en Alemania—, parecía que el club merengue había encontrado al heredero natural de su estilo y valores. Pero el sueño duró poco. El lunes, el Real Madrid anunció oficialmente su salida “de mutuo acuerdo”.

La gota que colmó el vaso habría sido la derrota por 3-2 ante el FC Barcelona en la final de la Supercopa de España, disputada en Arabia Saudita. Pero ¿es justo atribuirle únicamente a un tropiezo su desenlace? Analizamos el contexto de su salida y lo que representa su reemplazo: Álvaro Arbeloa.

El esperado regreso que se volvió pesadilla

Xabi Alonso, exjugador del Real Madrid entre 2009 y 2014, era visto como un hijo pródigo que regresaba a casa tras haberse forjado como un técnico prometedor en Alemania. De hecho, su llegada fue anunciada con bombos y platillos, y su contrato, firmado hasta 2028, reflejaba una apuesta de largo plazo.

Sin embargo, los rumores de fricciones internas no tardaron. Se habló de desentendidos con figuras claves como Vinícius Júnior, conocido por su estilo emocional y enérgico. También se reportaron dificultades en la conexión con la plantilla, con medios locales apuntando que Alonso había "perdido el vestuario" a tan solo unos meses de comenzar.

El Madrid se encontraba a cuatro puntos del líder Barcelona en el ecuador de La Liga. Si bien esto no era alarmante, el bajo rendimiento colectivo y la falta de identidad en el juego —algo que siempre se ha exigido en Chamartín— agravaron el panorama. ¿Cómo pasó de ser el salvador en Leverkusen al técnico discutido en Madrid?

Xabi y su filosofía en contraste con el ADN blanco

En entrevistas pasadas, Alonso había manifestado su admiración por el juego estructurado y posicional, muy a lo Pep Guardiola. En Alemania, esa fórmula resultó revolucionaria para un equipo como el Bayer, que históricamente había sido irregular. Pero trasladar esa idea a un Real Madrid lleno de estrellas y egos no fue tan sencillo.

Hay una frase popular en el mundo del fútbol: “En Madrid, el estilo es ganar”. Los proyectos necesitan tiempo, sí, pero también resultados inmediatos. El entrenador vasco intentó implementar un juego más disciplinado y metódico, que acabó chocando con la naturaleza vertical y emocional del fútbol que demanda el Santiago Bernabéu.

El nombramiento de Arbeloa: ¿apuesta o parche temporal?

Con la salida de Alonso, el club nombró como su sucesor inmediato a Álvaro Arbeloa, técnico del equipo B (Real Madrid Castilla). Como jugador, Arbeloa representó el espíritu de lucha y entrega. Fue parte del Madrid que ganó múltiples títulos entre 2009 y 2016, así como campeón mundial en 2010 y bicampeón europeo en 2008 y 2012 con España.

Desde 2022, Arbeloa estaba desarrollando su carrera como entrenador en las categorías inferiores del club, con buenos resultados en la cantera. En declaraciones pasadas, ha mostrado una mentalidad pragmática y cercana al club, lo que podría facilitar su aceptación entre los pesos pesados del vestuario. Pero su escasa experiencia al frente de un primer equipo genera dudas.

¿Es un entrenador de transición o una verdadera apuesta? Si bien su vínculo emocional con la institución es evidente, cabe preguntarse si tiene el bagaje táctico y psicológico para dirigir a un vestuario de estrellas bajo presión constante.

Realidades contrastantes: Bayer Leverkusen vs Real Madrid

Para muchos, la decepcionante etapa de Alonso en Madrid no invalida su brillante etapa en Alemania. En su primera temporada completa con el Bayer Leverkusen, no solo consiguió la primera Bundesliga de su historia sino que también se llevó la DFB Pokal, completando un doblete histórico. La hazaña fue más impresionante aún si se considera que el club estaba en puestos de descenso cuando él tomó las riendas.

Lo que logró Xabi Alonso en Leverkusen solo se compara con el milagro de Klopp en Dortmund”, destacan medios alemanes como Kicker. Sin embargo, la dinámica del Madrid es implacable con quienes no encajan de inmediato. El palmarés o promesa de buen fútbol no es suficiente sin victorias.

El legado emocional de Alonso y su futuro

El comunicado del club fue cordial y solemne: “Xabi Alonso siempre llevará el cariño y la admiración de todos los madridistas”. Y así será. Como jugador, es considerado un símbolo. Como técnico, su herida aún está fresca.

¿Volverá Alonso a tener una oportunidad en Madrid en el futuro? Todo indica que sí, como ocurrió con gente como Zidane, quien también ascendió desde las escaleras del club antes de pilotar una era histórica. Xabi es joven (42 años), cerebral y resiliente. Quizás necesitaba este fracaso para fortalecerse.

Y mientras tanto, ¿qué pasa con el Real Madrid?

Más allá del enfoque en el técnico, la actual crisis también refleja una falta de cohesión en la planificación deportiva del club. Si bien los blancos lideran muchos rankings económicos, deportivos y mediáticos, su política de contratar a corto plazo y reaccionar ante la presión del entorno ha sido criticada.

El nombramiento de Arbeloa podría verse como una medida de emergencia que busca estabilidad sin gastar. Pero ¿realmente puede ser competencia seria de entrenadores más establecidos como Luis Enrique, Klopp (tras posible salida del Liverpool), o incluso un regreso de Zidane? El tiempo lo dirá.

¿El vestuario también tiene la culpa?

Hay una cuestión cultural importante en esta historia. El Real Madrid, históricamente, ha sido un club donde el poder de los jugadores muchas veces ha inclinado la balanza. Desde los "galácticos" hasta figuras actuales como Modrić, Kroos o Vinícius, los entrenadores deben no solo proponer una táctica, sino gestionar personalidades. Ahí parece haber fallado Alonso.

La falta de empatía o "mano izquierda" habría sido una de las razones de su distanciamiento con los jugadores. Si bien se necesita disciplina, también es necesario construir relaciones personales sólidas, algo que técnicos como Ancelotti o Zidane manejaban con maestría.

¿Una lección o una condena?

En apenas ocho meses, Alonso pasó de promesa fulgurante a técnico cesado. Pero quizás esta etapa le permita reflexionar sobre la necesidad de adaptación. Madrid no es Leverkusen. Y como bien dicen, aprender a perder también es parte del camino para llegar a ser un gran entrenador.

Finalizamos con una reflexión del propio Alonso en una entrevista pasada: “Un técnico debe conocer su idea de juego, pero saber que el equipo siempre será más importante que el individuo.” Hoy, esas palabras resuenan con más fuerza que nunca en el vestuario blanco.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press